miércoles, septiembre 02, 2009

“El punto de bifurcación es un momento en el que se miden ejércitos”

Alvaro García Linera - Vicepresidente de Bolivia

Entrevista con Álvaro García Linera, vicepresidente de Bolivia



(Transcrito de Rebelión)

Maristella Svampa, Pablo Stefanoni, Ricardo Bajo
Le Monde Diplomatique (Bolivia)



¿Cómo explica el debilitamiento de la oposición después de más de dos años de pruebas de fuerza?

El gobierno del presidente Evo vio a la Asamblea Constituyente como la posibilidad de armar un gran ensamble colectivo de todas las fuerzas sociales del país. Nos metimos de cabeza en este proyecto pactista. Internamente al seno del pueblo, había que cohesionar al bloque popular, con muchas dificultades, porque había mucha diversidad corporativa, y luego había que dar como siguiente paso la apertura hacia los otros sectores sociales opositores, minoritarios pero importantes.

Y en ello dimos muestras de voluntad de flexibilizar posiciones políticas, de ceder en demandas e incluir a todos. Pero el bloque social opositor había definido una estrategia de bloqueo o suspensión constituyente, esto es de irresolución de la estructura de poder, y optó por el rechazo a los pactos constituyentes una y otra vez. Su objetivo consistía en prolongar la crisis de Estado iniciado en el año 2000, debilitando al gobierno a la espera de un momento donde la correlación de fuerzas le fuera favorable para la resolución de la crisis.

Y nosotros aun así insistimos. El debate sobre los llamados “dos tercios” a fines de 2006 fue un primer amague de lo que estaba en juego, y de la decisión de un sector que no estaba dispuesto a aceptar su posición de minoría política democrática. En los dos tercios y en el tema de la omnipotencia de la Constituyente cedimos, fuimos para atrás, pero a la vez, como contraparte, empujamos la consolidación de una mayoría social y política que también se convertía en una mayoría decisoria constituyente.

El segundo gran momento de confrontación fue el tema de la capitalidad de Sucre. Se desenterró un tema centenario, causante de una guerra civil en 1899, como punta de lanza para volver a suspender la Constituyente. Ahí el bloque opositor cívico-prefectural de derecha nos mostró que estaba dispuesto a todo, incluso a poner en riesgo la vida de constituyentes con tal de inviabilizar la posibilidad de un pacto nacional. Y nosotros, frente a ese escenario, volvimos a ofrecer enormes concesiones.

Visto a la distancia, la dirigencia cívica sucrence, que era empujada por atrás por las elites cruceñas, estaba obteniendo una gran cantidad de logros: casi un tercio de las sesiones de Congreso a Sucre, las oficinas del Defensor del Pueblo, de la Procuraduría, quizás de la Corte Nacional Electoral, un con-junto de instituciones que le daban una relevancia administrativa y económica a Sucre, además de una viabilización más rápida de un conjunto de obras de infraestructura. Pero tampoco aceptaron. Y comprobando que no había ningún interés en acordar, sino en antagonizar indefinidamente, es que nos lanzamos ala aprobación de la Nueva Constitucion, primero en la Calancha, en grande, y luego ya en Oruro. Es decir, resolvimos definir por vía de las mayorías constituyentes la estructura del poder estatal.

En esta época usted habló de “punto de bifurcación”.

Sí, enseguida llego ahí. Pese a todo esto, hicimos un nuevo intento y fuimos a buscar a Rubén Costas, a Leopoldo Fernández a su hacienda, fuimos a buscar a Branko Marin-kovic y, por último, le propusimos a la gente de Jorge Quiroga un proceso de destrabamiento. Ahí, de manera incontrastable, estaba claro que había un sector minoritario que iba a impedir por todos los medios la solución, vía el proyecto nacional-popular, de la crisis estatal iniciada en 2000.

Y claro, nosotros necesitábamos la Constituyente para constituir el nuevo Estado, para anclar en las instituciones y relaciones de mando duraderas del Estado la nueva correlación de fuerzas alcanzadas por el movimiento indígena-popular en el ciclo de movilizaciones de 2000-2005. En el fondo, una Constitución, lo que hace es solidificar una serie de puntos de apoyo irreversibles, de conquistas y mandos alcanzados históricamente por la trama de las luchas de poder de una sociedad. Y la prueba final de esta voluntad confrontacional de la oposición minoritaria de derechas vino cuando se lanzaron a la convocatoria a las consultas departamentales sobre los estatutos autonómicos a realizarse en mayo de 2008. Se trataba de una búsqueda de disputa de facto del poder político regional, de una suerte de poder dual regionalizado o escisión vertical antagonizada de la estructura del Estado. Llegado ahí, no había punto de retorno: la derecha no estaba dispuesta a ser incluida en el proyecto nacional-popular como fuerza minoritaria y dirigida, y optaba por la conflagración territorial.

La lucha por el poder se acercaba al momento de su resolución bélica o última, en la medida en que, en última instancia, el poder del Estado es coerción. A esto es que denominamos “punto de bifurcación”, o momento en que la crisis de Estado, iniciada ocho años atrás, se resuelve ya sea mediante una restauración del viejo poder estatal o bien mediante la consolidación del nuevo bloque de poder popular. Es el momento de inicio del nuevo orden estatal de manera autoproducente.

Y todo ello mediante el despliegue, medición o confrontación de fuerza desnuda de los dos bloques polarizados. El punto de bifurcación es el momento excepcional, corto de duración, primario pero decisorio, en que el “príncipe” abandona el lenguaje de la seducción y se impone por sus tácticas bélicas de coerción. Entonces, ya era cuestión de tiempo la llegada de ese día de fuerza y nosotros entre mayo y septiembre de 2008 nos preparamos para ese momento.

Fue un momento bélico o potencialmente bélico. La derecha golpista realizó sus consultas e inició gradualmente la conformación de pequeños poderes regionales que desconocían al gobierno. Nosotros entendemos esa señal y nos desplegamos en una estrategia envolvente, como la llaman los militares. Tanto por el lado de los mecanismos coercitivos del Estado como por la vía de la movilización social.

Para mayo, se hace un análisis con las organizaciones sociales y con las propias Fuerzas Armadas evaluando los principales riesgos que había en el país y se instruye la preparación de planes de contingencia ante la eventualidad de una radicalización de la estrategia golpista de la derecha.

Ahí se hace un primer plan de contingencia de una gran movilización nacional en defensa de la democracia que no se lo ejecuta pero ya estaba elaborado tanto en lo social como en lo militar. En agosto, apostaron por una derrota electoral del gobierno, a fin de restarnos legitimidad democrática, pero ganamos el referéndum (revocatorio de agosto de 2008). Lejos de retroceder en el apoyo democrático, el gobierno incrementará su aceptación del 54 al 67%, consolidando una mayoría social en todo el territorio nacional, incluyendo en regiones anteriormente dominadas por la oposición.

Esto desquicia a la derecha. Después de dos años de estrategia de bloqueo constituyente, ahora pretendían una rápida recuperación del poder, comenzando desde el ámbito departamental. Pero el revocatorio ampliaba la legitimidad nacional del gobierno del presidente Evo e irradiaba la fuerza política del bloque indígena-popular a la totalidad de los departamentos.

En vez de entender el momento, la derecha decidió atacar. Las reglas de la guerra, y la política es la prolongación de la guerra por otros medios, enseñan que cuando un opositor es fuerte no se lo debe atacar directamente, y cuando un ejército es débil nunca debe promover ni aceptar entablar batalla ante uno más fuerte. La derecha hizo exactamente todo lo contrario a este ABC de la lucha por el poder. Enceguecida, se lanzó a la confrontación en el momento de mayor fortaleza política-electoral del gobierno y de mayor incertidumbre de la extensión de la base de apoyo de la derecha; y ahí comenzó su derrota.

Tras los resultados del referéndum aprobatorio de agosto, el bloque cívico-prefectural inicia su escalada golpista: toman las instituciones, esperamos; atacan a la policía, esperamos; destruyen y saquean las instituciones públicas en cuatro departamentos, esperamos; desarman a soldados, esperamos; toman aeropuertos, esperamos; destruyen ductos, esperamos. Ellos mismos se lanzan des-bocados a un callejón sin salida. Usan la violencia contra el Estado, dando el justificativo moral de una respuesta contundente del Estado contra ellos, que se la comenzará a desplegar en una escala gigantesca. Además, a medida que incendian y saquean instituciones públicas, se deslegitiman ante su propia base social quedando en horas como un puñado de violentos. Y viene Pando… El prefecto desata la masacre de Pando en un intento de dar una señal de escarmiento a los líderes populares… y este acto colma la tolerancia de la totalidad de la sociedad boliviana.

La masacre de campesinos igualará a los prefectos con sus mentores Sánchez de Losada o García Meza, y pondrá en manos del Estado la obligatoriedad de una intervención rápida, contundente, en defensa de la democracia y la sociedad.

Y sin dudar un solo segundo, se lo hará en el eslabón más débil de la cadena golpista, Pando. Se tratará del primer estado de sitio dictado en defensa y protección de la sociedad, encontrando el pleno apoyo de la población horrorizada por la acción de los golpistas.

Esto, sumado al rechazo internacional de los golpistas, detendrá en seco la iniciativa cívico-prefectural, dando lugar a su repliegue desordenado. Es el momento de una contraofensiva popular, cuya primera línea de acción serán las organizaciones sociales y populares del propio departamento de Santa Cruz. No sólo campesinos y colonizadores se movilizaran sino pobladores de los barrios plebeyos de Santa Cruz y especialmente jóvenes urbanos, quienes en memorables jornadas de resistencia a las bandas fascistas, defenderán sus distritos y quebrarán el dominio clientelar de las logias cruceñas.

La contundencia y firmeza de la respuesta político-militar del gobierno contra el golpe, sumada a la estrategia de movilización social en Santa Cruz y hacia Santa Cruz creó una articulación virtuosa social-estatal pocas veces vista en la historia política de Bolivia.

Esa era la dimensión y la extensión general del “ejército” y las “divisiones movilizadas” en contra del golpe. Esa era la fuerza de choque que el proyecto indígena-popular desplegaba para el momento definitorio de fuerza.

La derecha evaluó sus fuerzas de choque aisladas y en desbandada, comprobó la voluntad política del mando indígena-popular que estaba dispuesto a todo y prefirió abdicar de sus propósitos y rendirse. De este modo, se cierra el ciclo de la crisis estatal, de la polarización política y se impondrá, en una medición bélica de fuerzas sociales, la estructura duradera del nuevo Estado. Una cosa parecida sucedió en 1985, cuando los mineros, que eran el núcleo del Estado nacionalista, se rindieron frente a las divisiones del ejército que resguardaban el proyecto neoliberal.

Hoy, le tocó al bloque empresarial-terrateniente asumir la derrota y dar paso a la nueva correlación de fuerzas políticas de la sociedad. A su modo, septiembre-octubre de 2008 tuvo el mismo efecto estatal que la derrota de la “marcha por la vida” de los mineros en 1986. Sólo que ahora es el bloque plebeyo el que festeja la victoria y las elites adineradas tendrán que asumir su derrota histórica. Lo que vino después fue la validación político parlamentaria de ese triunfo popular. Sobre la marcha de victorias electorales y militares, el gobierno indígena-popular llevará a la consagración institucional de la correlación de fuerzas lograda en el momento del “punto de bifurcación” Y eso lo hará mediante la aprobación congresal de la Nueva Constitución Política del Estado.

El Congreso se transformó por unos días en una especie de Congreso constituyente que articuló el trabajo de la Asamblea Constituyente cerrada nueve meses atrás, los acuerdos gubernamentales con el bloque minoritario de prefectos conservadores en las semanas previas, y la deliberación popular de la marcha emprendida por las organizaciones obreras, indígenas, campesinas y populares que a la cabeza del presidente Evo llegaron a la ciudad de La Paz desde Caracollo. Bajo las nuevas circunstancias, era claro que el eje articulador indígena-popular del Estado se imponía por su propio peso en el orden estatal constitucional. Pero a la vez, el resto de los sectores sociales eran articulados a partir de su propio debate en la Asamblea Constituyente (clases medias, sectores empresariales medianos y pequeños, etc.) Incluso el bloque conservador rentista de la tierra, expresado políticamente por los prefectos y cívicos, fue tomado en cuenta, pero claro, como sujeto social dirigido por el nuevo núcleo estatal indígena-popular, y en menor intensidad que lo que podía haber logrado si asumía la convocatoria pactista de 2006-2007. No se puede olvidar que este trabajo político también serviría para arrebatar a la derecha la bandera autonómica, detrás de la cual había disimulado la defensa del latifundio y el rentismo empresarial.

De esta manera, el bloque de poder nacional-popular no sólo se consolidaba materialmente en la estructura estatal, sino que asumía el mando de los tres ejes discursivos del nuevo orden estatal que guiarán todos los debates políticos en las siguientes décadas: plurinacionalidad, autonomía, conducción estatal de la economía. Visto a la distancia, pese a toda la conflictividad de los tres años, en términos de los resultados duraderos, las cosas no podrían haber sucedido de mejor forma para el bloque nacional-popular en el poder. Al final, las condiciones de concesión a los adversarios hubieran sido mucho mayores en un pacto constituyente que los reconocimientos e inclusiones cedidas a un adversario abdicante y derrotado, por lo que la historia no siempre transcurre por el lado malo como creía Hegel.

Así, en agosto se consolida la victoria electoral, en septiembre la victoria militar y en octubre (con la aprobación congresal del referéndum constitucional) la victoria política. Y con eso, ciertamente, se cierra el ciclo constituyente y a partir de ese momento se inicia la estructura de orden unipolar del nuevo orden estatal.

¿Hasta dónde el debilitamiento tan notorio de la oposición podría trasladar las tensiones hacia el interior del bloque oficialista, habida cuenta que una oposición al acecho siempre es muy efectiva para cohesionar a las propias bases?

Yo no creo, no obstante, que la oposición haya sido desbaratada definitivamente. La oposición hoy no tiene un proyecto de poder, carece de discurso movilizador con efecto estatal pero tiene aún mucho poder económico, mucho poder mediático y tiene un poder de veto gigante en muchas cosas.

Sigue siendo un adversario riesgoso. Ciertamente que en el ámbito económico el Estado ha logrado dar golpes contundentes en el desmontamiento de una parte del poder económico conservador: la burguesía rentista e intermediaria ya no tiene a las empresas petroleras como generosas financistas. La red clientelar agraria que los rentistas de la tierra crearon en el ámbito agroindustrial se ha debilitado enormemente con la presencia de la empresa estatal de alimentos EMAPA, y la presencia pública en la cadena soyera, triguera, arrocera llega al 20 o 30% del total de la producción. Pero aún el bloque opositor irreductible conserva otros espacios importantes de poder agrario, comercial y financiero, y eso le da a la larga capacidad de agregación, presión y confrontación. Pero hoy, y eso puede durar unos años, lo que no tiene es un proyecto de Estado; cuánto tiempo no lo tendrá, quién sabe, pero tiene un proyecto de impedir que siga avanzando el proyecto popular.

A diferencia de las clases populares, que en 1985 son derrotadas, y materialmente desestructuradas para dar lugar a un ciclo lento de reorganización, la derecha no. La derecha ha sufrido un golpe político, ha perdido el mando del Estado, ha perdido la capacidad de seducir estatalmente a la sociedad, pero tiene mucho poder económico todavía. Es distinta la forma de consolidación del punto de bifurcación cuando es el sector popular el derrotado, política y materialmente, que cuando se trata del sector empresarial, porque puede perder en lo político pero conserva poder económico que le permite tener poder de veto permanente. Entonces, ahí sigue ese adversario, fragmentado, desorientado, pero como adversario, y con capacidad de bloqueo. Ahora, en ese escenario en el que la contradicción fundamental se ha apaciguado, se ha debilitado surgen mayores posibilidades de tentaciones al interior del núcleo central, eso es verdad.

¿Pero por qué no lograron prosperar lo que en la historia de muchos partidos son tendencias escisionistas al interior del núcleo dirigente?

Por varios motivos. En primer lugar, sin duda, por el liderazgo apabullante del presidente Evo en la estructura política y social del Estado y de la propia sociedad. Hoy, la figura, el carisma y la adhesión que ha alcanzado el presidente Evo es de tal magnitud que limita objetivamente la existencia de otro liderazgo que pudiera disputar la base social del gobierno y de la sociedad.

Pero hay otro elemento relevante que explica los límites materiales de un fraccionalismo al interior del gobierno: la ausencia de facciones con poder económico. El control de ministerios habilita a tener influencia, redes, que permiten conformar facciones económicas.

No hay que olvidar que somos un Estado que ha pasado a invertir de 600 a 2.300 o 2.400 millones de dólares, y es normal que en cualquier parte surjan facciones de poder económico, núcleos que controlan inversiones, decisiones, fábricas, ingresos, fuerza laboral. Se da en Brasil, se da en Argentina, se da en Venezuela. Pero aquí se ha creado, hasta ahora y de una manera sistemática y vigilada, una estructura laboral gubernamental que impide, que ha impedido, la consolidación de núcleos consolidados de influencia y de poder económico, no digamos de propiedad, con capacidad de desempeño y presencia política autónoma al interior del gobierno. En ello varios factores han intervenido: elevada rotación de funcionarios, un control presidencial del funcionamiento diario de los ministerios, pero también una moral interna, una especie de espartanismo gubernamental reivindicador de una ética del servicio público que ha limitado, hasta hoy, la cristalización de facciones de poder económico que son las que alientan potencialmente el fraccionalismo político.

Eso ha permitido que haya un núcleo muy duro y cohesionado alrededor del Presidente que ayuda a que internamente no emerjan tendencias centrífugas. Este es el intento de construir una moral del servicio público en el núcleo decisional del gobierno, ¿pero qué pasa en la base? Víctor Paz Estenssoro explicó el fin de la Revolución Nacional cuando las pegas a repartir eran menos que los militantes del MNR,

¿No puede pasar lo mismo con el gobierno del MAS?

Paz Estenssoro asumía esa presión del militante arrivista como un hábito político, en continuidad con una lógica política prebendal que nunca buscó superar. En Bolivia, desde el siglo XIX, la actividad política ha sido vista como un medio de ascenso social más que un medio para el servicio a la res publica. De hecho, la estructura material de las clases sociales en Bolivia pera de tal manera que los procesos de enclasamiento y desclasamiento no dependan tanto del capital cultural para ascender socialmente sino del capital político, esto es, de las redes e influencias políticas que garantizan el acceso a bienes privados. Esto, que era un monopolio exclusivo de casta y alcurnia hasta 1952, desde entonces se amplió a clases medias y niveles dirigenciales del sindicalismo obrero.

En la actualidad, hay sectores que presionan por una mayor “democratización” de esta forma prebendal de la acción política y reclaman el derecho a un puesto público por el hecho de pertenecer a alguna dirección regional del MAS. Frente a esa presión y degeneración de la militancia política, el gobierno ha sido muy contundente en su rechazo y sanción.. ¿Por qué expulsamos a Adriana Gil en 2006? Por eso, porque entonces se formó un núcleo de militantes masistas que se fueron a tomar una institución para pedir que sea para que ellos ocupen puestos de trabajo.

En abril del mismo año, se expulsó a quienes querían continuar con el viejo hábito de la militancia como acceso a un cargo público. A partir de ese momento, el propio Presidente no sólo puso en pie una ética política de la gestión pública como servicio, sino que además ha sido clarísimo en que los compañeros que se inscriben como militantes del MAS no deben esperar formar parte de las estructuras administrativas del Estado y que, por el contrario, deben esforzarse por fortalecer la estructura organizativa e ideológica del partido.

Si uno compara históricamente los cambios en el personal del Estado, entre nuestra gestión de gobierno y las precedentes, comprobará que nosotros no hemos realizado ni un 20% de los cambios que anteriores administraciones implementaban. En tiempos del MIR, ADN, MNR, ni los porteros ni las cortinas de los despachos se salvaban del “barrido” partidario. Entonces, para nosotros, no es una preocupación que haya muchos militantes y pocos cargos; al contra-rio: eres militante, entonces no tienes cargo. Y esto lo hemos enfatizado bajo la concepción de la política como una especie de largo “servicio militar” para servir a la sociedad.

¿Pero esto no impide la formación de cuadros al interior del propio MAS?

Ese es un gran problema, pero no es tanto por este tema. Una de las grandes debilidades de nuestra estructura política, de este proceso, es la ausencia de cuadros políticos y técnicos. En las revoluciones mundiales los partidos que han ascendido al gobierno han tenido previamente décadas de preparación y selección de cuadros que les permitió asumir con mayor musculatura organizativa los cambios de la sociedad.

El mismo MNR que se forma en los años 30 tendrá más de quince años de formación antes de acceder al gobierno. Pero el MAS, que surge el año 1995 como estructura política local, recién en 2000-2001 se planteara la temática de una estructura nacional con voluntad de poder, y en 2005 ya es gobierno.

Son apenas cuatro años de preparación. Y eso ha generado dificultades, ya que en el núcleo político básico, el MAS no es una estructura de cuadros sino una coalición flexibles de movimientos sociales. Se ha hecho esfuerzo por potenciar la parte organizativa de los cuadros, pero el rápido crecimiento en niveles urbanos ha obligado a reafirmar la disciplina militante sindical frente a prácticas más liberales y prebendales en el ámbito de los niveles urbanos. Cuando se forma el partido la estructura, digámoslo así, de cuadros funcionales urbana, era paralela a la estructura sindical agraria y compartían los niveles de decisión política . Pero ya en gobierno, una parte de la estructura urbana se dedicará a buscar cargos, por lo que para limitar este tipo de desviaciones y prácticas se decide, desde 2007, que en los niveles nacional, departamental y regional de las estructuras partidarias asuman el mando las organizaciones sociales.

Entonces, ¿de dónde vienen los cargos?

Desde que somos gobierno, se han reforzado los mecanismos de selección meritocrática en los niveles técnicos de la administración pública, en tanto que los cargos de confianza política pasan por el tamiz de las organizaciones sociales nacionales. Desde 2007, la postulación a cargos de confianza política ya no pasa por las listas de las direcciones departamentales.

Con respecto al affaire Santos Ramírez,¿cómo afectó al proyecto económico del gobierno considerando que YPFB es una empresa emblemática de este proceso?

YPFB no es sólo la empresa emblemática, es la empresa que sostiene económicamente al país y la base material de la soberanía reconquistada. Tiene un flujo de caja de unos 3.500 millones de dólares, y, para Bolivia esto es muchísimo dinero. En términos de propiedad, YPFB controla, a nombre del Estado, entre 2.200 y 2.300 millones de dólares. Hoy, 50% de nuestras exportaciones son petróleo y gas y esas exportaciones pasan por YPFB. Es el corazón de la economía boliviana y debe ser una de las veinte empresas más importantes de América Latina.

Por ello, las primeras informaciones sobre la corrupción en YPFB fueron un golpe muy duro porque golpeó a la empresa emblemática del país, pero encima se la afectó de la mano de un compañero que era a futuro uno de los más posibles sucesores del presidente Evo en el liderazgo político del MAS.

Y ante esa dureza, se respondió de manera inmediata y con la misma dureza: apartar a Ramírez, instantáneamente, del mando de la empresa y apoyar públicamente las investigaciones del Ministerio Público. Rompiendo, así, la vieja tradición de los partidos tradicionales de ocultar, dilatar o por último encubrir los actos de corrupción de sus militantes con peso político; nosotros decidimos dar una nueva señal: en gobierno y ante los intereses del pueblo no hay amigos, no hay familiares, no hay militantes, no hay compadres ni comparseros. Hay servidores o corruptos, y estos últimos deben ir a la cárcel sin consideración alguna. No podemos permitir ni un atisbo de error o sospecha en el núcleo dirigente. La instrucción fue clara: que se haga cargo la Justicia y que nadie presione. Se estuvo muy atento a que ningún nivel del Estado interfiera, presione, insinúe para nada en favor de Santos. Pero el daño está hecho. Tuvieron que pasar meses para ir curando esa herida.Pero, otra vez, se nota la ausencia de cuadros.

De ahí que hayamos tenido que aprobar una ley que habilite salarios más elevados que el del Presidente para cuadros técnicos de empresas estratégicas. Es nuestra forma local de la NEP leninista (Nueva Política Económica, en la Rusia pos revolucionaria). El objetivo de la NEP, además de la alianza con los campesinos, era fundamentalmente reclutar técnicos para administrar los niveles subalternos del Estado, habida cuenta que si bien el Estado es una estructura política tiene niveles burocrático-administrativos y técnico-científicos que requieren de conocimientos y saberes que no pueden ser adquiridos ni transformados rápidamente.

Lenin, para terminar la catástrofe económica que se dio inmediatamente después de la revolución, tuvo que recontratar a los técnicos del antiguo Estado, hasta crear gradualmente una administración más simple. E instruyó: debajo de cada técnico pongan un joven que aprenda, y nosotros estamos haciendo lo mismo.

Ya lo iniciamos en 2006: se cambia la organización y las personas de los niveles decisionales de la administración pública (ministros, viceministros y algunos directores), pero no se toca la estructura secundaria de la administración estatal, hasta formar cuadros estatales, jóvenes, que sustituyan a los antiguos. Ahora tenemos nuevos retos: empresas estatales nuevas que se agigantan en uno, dos o tres años.

Necesitamos gente competente, que hay que reclutar en el mercado laboral. De ahí la ruta que hemos adoptado: mando político comprometido en los niveles de decisión y funcionarios técnicos de primera, con sueldos muchas veces superiores a los propios gerentes de las empresas donde trabajan. Eso le pasa a Carlos Villegas, él gana 13.000 Bolivianos y un gerente de Andina puede ganar 60.000 Bolivianos o 15.000 dólares; de momento no nos queda otra opción, hasta que se logre formar una nueva generación de servidores públicos con gran eficiencia técnica pero, además, con compromiso político que permita nuevamente igualar la escala salarial.

En el gobierno hay una narrativa muy fuerte en torno a la descolonización ¿cómo se mediatiza este objetivo en términos de políticas culturales y educativas?

La descolonización tiene varias dimensiones y es un hecho fuerte del proyecto de poder de los movimientos sociales. Hemos recibido una sociedad colonizada hasta los tuétanos; en lo económico había que pedir limosna a países extranjeros para pagar salarios, en lo político había que pedir permiso a las embajadas para escoger ministros, en lo espiritual la gente creía que el poder era un argumento de piel y apellido, en lo mental la gente pensaba que todo lo que venía de universidades extranjeras era saber y el resto folclore. Para derrumbar esta loza que aplastaba la energía vital de los bolivianos, el primer paso que adoptamos ha sido la descolonización política: tomar decisiones como país sin consultar a gobiernos extranjeros.

Acá el ministro de Gobierno tenía que pasar por el visto bueno de la embajada de Estados Unidos, el ministro de Hacienda por el visto bueno del Fondo Monetario Internacional o del Banco Mundial. Un segundo momento es la descolonización económica, lo que en términos generales significa romper con el flujo de externalización del excedente: la sociedad genera un excedente y por distintas vías –poéticamente, las venas abiertas de América Latina– ese excedente se transfería en ingentes cantidades hacia el exterior.

La descolonización significa, entonces, la ruptura de esos flujos de desangramiento, para que el excedente generado se reinyecte otra vez en el país, que es lo que hemos hecho con el decreto de nacionalización y con la gradual recuperación de las empresas públicas y con las políticas de tipo de cambio, con las políticas impositivas respecto de las remesas de las ganancias… el mejor ejemplo es el government take petrolero. El government take varía entre 65 y 77% cuando antes era del 27%, es decir de la ganancia de los hidrocarburos sólo 27% se quedaba en Bolivia. Hoy de cada 100 dólares de ganancias, entre 65 dólares en los campos más pequeños y 77 en los grandes campos se queda en el país. Esta es la base material de la soberanía económica. Luego viene el otro ámbito, más duradero y más complicado, quees la descolonización cultural y espiritual de la sociedad. El quiebre del paradigma colonizador lo dio la propia sociedad al elegir, por primera vez en la historia del país, a un presidente indígena. Y a partir de ese momento, toda la simbología colonial que aprisiona la vida y el alma, ha comenzado a quebrarse irreversiblemente.

Hoy tenemos a un indio campesino gobernando Bolivia, ante el que los militares tienen que cuadrarse, los funcionarios deben cumplir instrucciones, los empresarios deben solicitar audiencias, y cortes y gobernantes rendir honores… La descolonización cultural tiene entonces, dos ejes que deben ser abordados complementariamente. Uno referido a la diversidad de culturas, de idiomas, de historias y memorias. Y el otro eje referido a la diversidad de civilizaciones, esto es de modos de producción del sentido de la vida, del tiempo, de la política. La descolonización en el primero de los ejes, el cultural, es más fácil de lograr, y ya hay experiencias en otras sociedades multiculturales (Bélgica, India, Canadá):

enseñanza en varios idiomas, administración pública plurilingüe, narrativa histórica plural dentro de la historia común nacional, que viene a ser una historia nacional de varias naciones, etc. La escuela y la universidad van a enseñar obligatoriamente entres idiomas: castellano –como idioma de integración–, una lengua extranjera –como idioma de comunicación con el mundo– y un idioma indígena dominante en la región (aymara en La Paz, quechua en Cochabamba y guaraní en Santa Cruz).

En el ámbito del Estado, los funcionarios públicos deben aprender un idioma indígena también de acuerdo a la zona. Lo mismo en la atención, las

publicaciones, los discursos estatales públicos. Y siguiendo en el plano cultural, la descolonización de la memoria, la reivindicación oficial de otros héroes, de las fechas de los pueblos indígenas. La historia diversa, mestiza e indígena, tiene que oficializarse en textos de enseñanza. Lo que es más complicado es la descolonización desde el punto de vista civilizatorio; eso tiene que ver ya con la matriz organizativa y cognitiva de las personas. En el ámbito de la educación, se trata de reivindicar otros saberes, otras construcciones discursivas, no necesariamente escritas, del conocimiento; cómo vamos a lograr eso, es parte de un debate interno en el gobierno; cómo vamos a preservar como patrimonio público lo que está escrito en los textiles (tejidos aymaras), como saber del Estado. Es un debate complicado.

En el área de salud ya se han dado pasos más grandes, por ejemplo colocando junto al médico al “naturista”, o al lado de la enfermera la partera, y la gente puede optar en el centro médico. Es un prototipo de saber y de procedimiento médico que el Estado está comenzando a institucionalizar, aunque no hay aun una reglamentación de este saber local disperso pero que corresponde a otra civilización, no solamente a otra cultura.

Otra lógica de entender lo que es la muerte, la vida, la sangre, la comida. En el ámbito político también hemos avanzado al incorporar la democracia comunitaria comouna de las democracias legítimas en el modo de producción de decisiones del Estado. O la incorporación del control social vía las estructuras sindicales, asociativas, comunitarias, hacia la administración del Estado.

Y en lo económico hemos incorporado, reconocido, fomentado y financiado las estructuras comunitarias como parte del área productiva que tiene que decidir una parte de la inversión del TGN. Se trata de un proceso complejo y largo. Pero ya hemos comenzado a dar pasos decisivos.

“Junto al derecho de las comunidades está el derecho del Estado”

Al escuchar a Evo Morales se advierte un desfase entre sus discursos en defensa de la Pachamama, la tierra y el territorio, más hacia fuera, y un discurso más desarrollista hacia adentro, incluyendo denuncias de las ONGs que promueven una Amazonía sin petróleo ¿cómo lo explica usted?

Está claro que la lógica productiva campesina y comunitaria se basa en un tipo de racionalidad productiva localmente sostenible con la naturaleza, porque tiene como fundamento una lógica de adelantos y restituciones entre generaciones. Se trata de un hecho material que para garantizar el alimento de los hoy presentes, se lo tiene que hacer preservando las condiciones alimenticias para los que vendrán después, lo que lleva a una lectura dialógica y a un vínculo sostenible a largo plazo con la naturaleza.

La forma como se racionaliza y se verbaliza eso da lugar a la ritualidad dialogante con la naturaleza, en tanto cuerpo vivo al que se le pide permiso, se le pide lo necesario para la reproducción y se devuelve luego y se mantiene ese cuerpo para garantizar a largo plazo este intercambio metabólico entre ser humano y naturaleza. Tomando un concepto de Marx al estudiar la comuna rural en la India en los Grundisses, en la civilización

campesina la naturaleza se presenta, entonces, como una externalización orgánica de la subjetividad. Por tanto, tu no puedes destruir tu propio cuerpo a no ser que seas suicida. El movimiento campesino ha defendido y va a defender una forma de uso que hoy llamamos racional de la naturaleza,

opuesto a los procesos de depredación propia de la civilización del valor-ganancia.

De ahí que en América Latina en el movimiento indígena-campesino haya habido una construcción discursiva de militante defensa de las potencias de la naturaleza frente a la depredación expansiva de la explotación capitalista. Con el tiempo, esta lógica productiva agraria y campesina devino una lógica política de enfrentamiento con el Estado desarrollista neoliberal. El tema se complejiza cuando los campesinos indígenas, anteriormente excluidos de la ciudadanía y del poder económico, se vuelven bloque dirigente y conducente del Estado y la comunidades devienen en parte del Estado, que es lo que nos está pasando en Bolivia.

Entonces, por una parte, se lleva hacia el ámbito estatal esta lógica de la relación dialogante con la naturaleza; pero a la vez, en cuanto eres Estado, necesitas recursos y excedentes crecientes para atender necesidades básicas de todos los bolivianos, y de los más necesitados, como las comunidades indígenas y populares urbano-rurales. Y ahí, evidentemente, se genera una tensión. Por tanto, tienes que caminar con los dos pies. Expandir como política de Estado la protección del medio ambiente, el uso sostenible dela naturaleza, pero a la vez necesitas producir en gran escala, implementar procesos de industrialización expansiva que te habiliten excedente social para su redistribución y para el apoyo a otros procesos de modernización campesina y comunitaria y artesanal.

En el caso de la exploración de gas y petróleo en el norte paceño, lo que buscamos es producir hidrocarburos para equilibrar geográficamente las fuentes de riqueza colectiva de la sociedad, generar excedente estatal y simultáneamente preservar el entorno espacial en coordinación con las comunidades indígenas. Hoy no estamos abriendo paso en el norte amazónico para que entre Repsol o Petrobras. Estamos abriendo paso en la Amazonía para que entre el Estado.

¿Y quién asegura que el Estado no sea tan depredador como las empresas transnacionales?

Hay que cuidar que no lo sea. Ciertamente habrá una tensión entre lógica social-estatal de un uso sostenible de la naturaleza, y la necesidad social-estatal de generar excedentes (ganancias) económicas a cargo del Estado. Se trata de una tensión como lo es el “Estado de movimientos sociales”, entre democratización del poder y monopolio de decisiones (movimiento social/ Estado). Hay que vivir con esa contradicción vital de la historia. No hay receta. ¿Es obligatorio sacar gas y petróleo del norte

amazónico de La Paz? Sí. ¿Por qué?, porque necesitamos equilibrar las estructuras económicas de la sociedad boliviana, porque el rápido desarrollo de Tarija con el 90% del gas va a generar desequilibrios a largo plazo. Se necesita, por tanto, equilibrar a largo plazo las territorialidades del Estado. Igualmente, se requiere excedentes económicos para reforzar estructuras comunitarias, para expandirlas, para buscar modos de modernización alternativos distintos a la destrucción de las estructuras comunales, como viene sucediendo hasta hoy. Y a la vez, es necesario impulsar, en acuerdo con las comunidades, una producción hidrocarburífera no depredadora del entorno.

¿Si las comunidades dicen que no, igual el Estado va a entrar?

Aquí viene el debate, ¿qué ha pasado? Cuando hemos consultado a la CPILAP (Central de Pueblos Indígenas de La Paz), nos ha pedido que vayamos a negociar a Bruselas con su buffet de abogados y que respetemos unos enunciados medioambientalistas publicados por USAID. ¿Cómo es eso? ¿Quién está impidiendo que el Estado explore petróleo en el norte de La Paz: las comunidades indígenas Tacanas, una ONG, o países extranjeros? Por ello, hemos ido a negociar comunidad por comunidad y allí hemos encontrado el apoyo de las comunidades indígenas para llevar adelante la exploración y explotación petrolera. El gobierno indígena-popular ha consolidado la larga lucha de los pueblos por tierra y territorio.

En el caso de los pueblos indígenas minoritarios de tierras bajas, el Estado ha consolidado millones de hectáreas como territorialidad histórica de muchos pueblos de pequeña densidad demográfica; pero junto al derecho a la tierra de un pueblo está el derecho del Estado, del Estado conducido por el movimiento indígena-popular y campesino, de sobreponer el interés colectivo mayor de todos los pueblos. Y así vamos a proceder hacia delante.

Por Maristella Svampa, SOCIOLOGA; Pablo Stefanoni y Ricardo Bajo, DIRECTOR Y SUBDIRECTOR, RESPECTIVAMENTE, DE LE MONDE DIPLOMATIQUE, EDICION BOLIVIANA (agosto 2009).

M.S., P.S., R.B. © LMD ed. Boliviana, agosto 2009.

http://www.lemondediplomatique.cl/


lunes, agosto 31, 2009

Echazú revela que Huanuni romperá récord de producción y anuncia juicio a La Razón

El ministro de Minería, Luis Alberto Ecahzú, anuinció que la Empresa Minera Huanuni romperá el récord de producción en 2009 (ABI)

La Paz, 30 ago (ABI).- La estatal Empresa Minera Huanuni romperá el récord de producción en 2009 con una producción de al menos 9.000 toneladas de estaño y no es ninguna empresa deficitaria, informó el domingo el ministro de Minería, Luis Alberto Echazú al desmentir una "flagrante desinformación" del periódico La Razón, medio al que dijo demandará.

El Ministro de Minería denunció que el rotativo paceño incurre "en una abierta y tendenciosa manipulación de la información" y anunció que iniciará un juicio de imprenta, si el diario no rectifica su información.

Echazú criticó los datos publicados en ese medio al asegurar que Huanuni es una empresa en permanente ascenso desde 2006, año en el que el Ejecutivo decidió que las concesiones mineras pasen a manos del Estado.


"Se han distorsionado totalmente los hechos. Se plantea que Huanuni tiene una producción estancada desde el 2006. Nada más falso y cuita como fuente al Ministerio, otra falsedad", precisó.

Exhazú reveló que pidió una rectificación al diario, que se hizo pero "totalmente dirigida" al señalar que el Ministro dice "que Huanuni ha mejorado su producción".


"No es el ministro Echazú el que dice, yo me basó en cifras oficiales del Ministerio y Huanuni ha incrementado su producción desde el 2006 sistemáticamente hasta el 2009 y eso se ha tergiversado de manera Total", precisó.

Dijo que esa es una distorsión total de la realidad porque Huanuni no registra pérdidas, registra utilidades, está incrementando su producción y reveló que pedirá al sindicato y al gerente una publicación oficial para desmentir "la flagrante desinformación de ese periódico".


El Ministro de Minería se confesó respetuoso de las opiniones de los medios y de las personas, pero aseguró que no es el caso, porque se distorsionan hechos.


Informó que según datos oficiales del Ministerio de Minería, en 2006 la producción de Huanuni fue de 3.851 toneladas de estaño, en 2007 de 7.669, en 2008 de 7.875 y la proyección para 2009 es de 9.169, "un récord de producción".

"Vamos a demostrar desde el lunes con información oficial las utilidades que tiene Huanuni, vamos a mostrar sus estados financieros desde 2006 y su producción por años. Al parecer eso incomoda a alguna gente que quiere ver fracasado Huanuni, pero se va a chocar contra una roca que es el proceso irreversible de desarrollo en el país", Señaló.

Echazú reiteró su pedido para que La Razón rectifique su información, "porque alguna vez se puede equivocar, pero lo honesto es reconocer", y advirtió con iniciar un proceso judicial.


rsl ABI

sábado, agosto 22, 2009

Presidente defiende asentamientos humanos para sentar soberanía y promover el desarrollo regional

Los bolivianos tienen derecho a vivir en cualquier lugar del territorio para trabajar y contribuir al desarrollo (ABI)

Sucre, 21 ago (ABI).- El presidente Evo Morales, defendió el viernes en Sucre, el programa de asentamientos humanos porque sientan soberanía y promueven desarrollo en los departamentos que cobijan a los colonos.

"Todo el territorio de Bolivia es de los bolivianos. Cualquier compañero tiene derecho a asentarse en la ciudad o el campo. En el oriente hasta hay japoneses y menonitas. ¿Cómo no va a haber tierras para los mismos bolivianos", preguntó.

Dijo que el proceso de asentamiento seguirá en varias zonas del país donde existan tierras fiscales. "No estamos quitando tierra a nadie", subrayó.


"El proceso va a continuar donde hayan tierras fiscales para gente sin tierra o con tierra insuficiente como los minifundios o surco fundíos. Es obligación del gobierno nacional", declaró.

El Mandatario llegó a ese departamento por tercera vez en lo que va del mes, para entregar recursos económicos a pequeños y medianos empresarios y un mercado popular.

Allí señaló que esos sitios se concebían como lugares de encuentro de los pueblos de Bolivia.

"Son un encuentro de culturas, de pueblos y de nacionalidades. Hace 50 años Santa Cruz tenía 50.000 habitantes. Ahora tiene más de un millón, sólo en la ciudad capital. Quiénes se han ido a trabajar allá, son de todo el país, gracias a la presencia de personas de los distintos departamentos se desarrolla esa región", manifestó.


Expresó que en el caso de Pando hay tierras en la frontera con Brasil abandonadas, que estaban siendo aprovechadas ilegalmente por brasileños y peruanos que se entraban a esos territorios para llevarse madera.

"Son tierras aptas para la agricultura. Como gobierno estamos obligados a buscar nuevas tierras para los bolivianos. Es importante sentar soberanía con personas que puedan trabajar para desarrollar el departamento donde vivirán", dijo el Jefe de Estado.


Mam/acl ABI

jueves, agosto 13, 2009

Con la wiphala, su “símbolo extranjero”

Wipala

Se descubre que los indios llegaron en las tres carabelas

Antonio Quiroga - La Epoca

Las declaraciones del nuevo presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Núñez, provocan sorpresa en cualquier ávido aficionado a la antropología. Aprovechando cualquier ocasión para demostrar que los pueblos originarios que habitan el territorio boliviano son en realidad “extranjeros” protagonistas de un “colonialismo interno”, él nos muestra las particulares lecturas que se pueden hacer de la Historia, vista de cabeza.

Luego de que el Gobierno del presidente Evo Morales decretará el reconocimiento de la wiphala como símbolo de la plurinacionalidad de Bolivia el pasado miércoles, varias voces se alzaron en reclamo de ese atentado contra el legado colonial que convierte a los habitantes de piel cobriza de este país en extranjeros de su propia tierra y de cuanta tierra exista.

La wiphala es, para Núñez, "un símbolo extranjero de grupos con los cuales no estamos de acuerdo ni compartimos su forma de vivir". Aseveración hecha para aclarar el rechazo que tendrá el Decreto gubernamental en las tierras del oriente boliviano, donde la oposición política a Evo Morales se encuentra profundamente arraigada.

La wiphala es, en realidad, la bandera del Collasuyo y los aymaras, pueblo que habitó casi la totalidad de la parte andina de Latinoamérica antes de que la invasión europea tuviera lugar allá por 1492. Actualmente la wiphala es el emblema (su verdadera traducción al castellano) para todos los movimientos indígenas del mundo que ratifican así su dignidad ante la exclusión racial que persiste en estos tiempos.

Sin embargo, las revelaciones difundidas por el presidente cívico tienen su carga de verdad. Los indígenas fueron extranjeros, en efecto, aún luego de la independencia del yugo español. Los indígenas siguieron siendo explotados luego de la fundación de la Republica boliviana con el obligatorio “tributo indigenal” que debían pagar al nuevo Estado que los excluía, sin más, obligándolos a vivir de en comunidades donde su presencia era nula.

Y la ausencia del Estado obligó a estos pueblos a recordar sus viejas formas de administrar la justicia, los recursos y la vida, formas que afortunadamente aún existen y enseñan bastante. Es recién con la llegada del presidente Evo Morales cuando todos estos pueblos no blancos son reconocidos como naciones, para así poder incluirlos en el Estado boliviano. No etnias ni culturas, sino naciones, con su propia lengua, costumbres y cosmovisión, como parte de Bolivia.

Algunos sienten derrota, otros dignidad

Para el columnista del periódico Los Tiempos, Cayo Salinas, el reconocimiento de la wiphala como símbolo del Estado plurinacional no es el reconocimiento de la dignidad peleada sino la imposición de la bandera de un vencedor. Así lo deja ver en su publicación titulada “La wiphala y los deseos vicepresidenciales”.

Para Salinas, cuyo artículo puede ser leído en la sección de columnistas del 9/08/2009, el reconocimiento del nuevo emblema puede interpretarse de la siguiente manera. “ Cuando se gana una batalla, lo primero que hace el vencedor es incrustar la bandera que lo identifica como señal de victoria.”, se lee en www.lostiempos.com .

“El gobierno necesitaba antes del 6 de agosto hacer saber que la bandera que flamea como vencedora es la del mundo indígena”, señala el columnista para luego hacer otra revelación. “La wiphala no tiene historia porque quienes la adoptaron lo hicieron de la más fina tradición europea”, escribió.

El reconocimiento de la wiphala es una victoria para los pueblos, eso se sabe. Pero algunos sienten esto como una derrota. ¿Derrota de quienes? Talvez el reconocimiento de la dignidad de los llamados “indios de mierda”, como los llamaba el comentarista Jorge Melgar Quete, duela a algunos.

La wiphala no reemplazará a la tricolor pues esa es la bandera de Bolivia, pero a algunos ofende que el símbolo indígena pueda estar a su lado izquierdo, a pesar de que los indígenas son los primeros habitantes de estas tierras y los soldados omitidos de la independencia, de la revolución de 1952, los que recuperaron el agua de las transnacionales en 2000.

Los extranjeros

Pero no hay una sola Historia y se quiera o no, los mandones de siempre tienen su propia interpretación de los hechos, como el asesino tiene su propia versión del delito. Núñez afirmó que estos pueblos son parte de un “colonialismo interno”, durante una marcha “Por la dignidad y justicia para todos”, realizada en Santa Cruz hace casi dos semanas.

Su denuncia nacía a raíz de los asentamientos de campesinos sin tierra en el departamento de Pando, donde kilómetros de hectáreas se extienden a la vista sin cultivar, antes propiedad de hacendados latifundistas, ahora expropiados por no cumplir una función económica social y en espera de ello. Pero su denuncia se hacia en medio de una marcha “Por la dignidad y justicia para todos”. ¿Los campesinos no son parte “todos”?

“Nosotros tenemos dos símbolos que respetamos y nos enorgullece que son la bandera cruceña y la nacional, otra insignia no la vamos a reconocer”, advirtió Núñez, reiterando que "Cualquier otro símbolo que pretenda imponer el Gobierno está en contra de nuestros valores y costumbres".

Entones, para Núñez la Wiphala es un símbolo extranjero (a pesar de que estuvo acá antes que el idioma castellano) y los campesinos indígenas que ocupan tierras para trabajarlas y producir alimentos son parte de un “colonialismo interno”. Bueno, entonces es necesario definir quien es realmente extranjero.

Hay quien decía que no se podía pensar en la nación boliviana sin pensar en el indio, que era nacional por representar los verdaderos intereses de la nación. No por esto se afirma que los habitantes de piel blanca no son también nación, pues también lo son. Pero entonces, ¿Quiénes son los extranjeros? ¿Quiénes son la anti Nación?

Son aquellos que vayan contra los intereses de la nación, aquellos que venden los recursos naturales como en subasta y que someten al Estado boliviano ante intereses extranjeros. Aquellos para quienes su verdadera bandera es de color verde con un satisfecho George Washington en el medio.

Fuentes:

Erbol

martes, agosto 11, 2009

Primer grupo de 500 toma lugar en pandina Santa Rosa del Abuná; Estado se asienta en frontera con Brasil

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana (ABI)

Santa Rosa del Abuná, Pando (Bolivia), 10 ago (ABI) - El primer grupo de 500 personas de un total de dos mil provenientes de los Andes bolivianos, se asentó el lunes en tierras fiscales en la despoblada provincia Santa Rosa del Abuná, en Pando, que implica a la población de Federico Román, a más de 100 km de la ciudad de Cobija, cerca de la frontera de Bolivia y Brasil y en plena selva amazónica boliviana.

Desplazados desde el central Chapare, los 500 agricultores bolivianos, que viajaron a lo largo de 2.000 km entre el subandino boliviano y las selvas amazónicas del norte del país, se asentaron con la aquiescencia del gobierno del presidente Evo Morales, en la órbita de un plan amplio para poblar puntos estratégicos de la frontera boliviana con Brasil, establecida sobre 3.000 km desde el este tropical, sobre el Escudo Brasileño, hasta la cabecera de la cuenca del Amazonas, en el norte del país.

"Este es un acto de transformación objetiva del Estado Plurinacional y transformaremos el Estado ya no desde el Palacio de Gobierno, ya no desde la ciudad hacia la frontera, nos toca transformar el Estado desde la frontera hacia el interior del país", proclamó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, punta de la lanza del ambicioso plan gubernamental de sentar la soberanía del Estado en las tierras bolivianas de la Cuenca del Amazonas.

En un acto celebrado en la capital de provincia Santa Rosa, Quintana subrayó que "acá nos instalamos como Estado y como Estado nos debemos comportar. Por lo tanto, acá, compañeros, nunca estarán solos, estarán junto a su gobierno junto a las instituciones del Estado, estaremos codo a codo".

En el ámbito del plan de asentamientos "comprometámonos a que nunca más ningún centímetro cuadrado de territorio será arrebatado ni por súbditos extranjeros ni por empresarios inescrupulosos que han hecho de esta región su latifundio su cheque en blanco", urgió Quintana en un enjundioso discurso.

El dignatario habló de la refundación de un nuevo tiempo en Pando.

"Vamos a cancelar esta historia del oprobio, del saqueo, en un historia de la producción y les vamos a enseñar desde este territorio entre amazónicos, andinos y vallunos a construir una patria, a respetar la patria, a proteger la patria", urgió a un auditorio plenamente involucrado en esa macropolítica.

La administración Morales instrumenta una política sin precedentes en la historia boliviana para el poblamiento de la frontera con Brasil y Perú, en el Amazonas, donde se han registrado las pérdidas territoriales, imperceptibles, lentas pero constantes de Bolivia más sensibles.

Más allá de los 490.000 km2 que Bolivia resignó a manos de Brasil en la Guerra del Acre, a principios del siglo XX, el país andino ha cedido territorios ante el avance de la frontera viviente de los famosos bandeirantes brasileños.

Con el objeto de preservar, además del territorio nacional, los recursos naturales, madera de alta calidad y castaña, además de oro, el gobierno de Morales ordenó, hace tres meses, el desplazamiento de puestos militares de avanzada en diversos puntos de la frontera con Brasil, además de todo, caldo de cultivo para bandas de narcotraficantes.

El programa de asentamientos que comenzó este lunes busca, además, promover un rubro de la producción agropecuaria en zonas donde se han radicado de forma ilegal familias de brasileños y que han sido tomadas por latifundistas.

El poblamiento del departamento Pando, donde la densidad demográfica es de un habitante por km2, "es nuestro programa de gobierno", proclamó Quintana.

La política oficial en Pando apunta a "transformar el país desde la frontera, para que la frontera no sea nunca más un lugar abandonado, para que la frontera nunca más sea un lugar desprotegido, para que la frontera se transforme en un polo de desarrollo", afirmó.

El ministro, punta de lanza de la primera constitución estatal en girones patrios, 184 después de fundada Bolivia, tales como Santa Rosa y Román, dijo que el programa de asentamientos, que prevé el establecimiento de 1.500 personas más en Pando, provenientes de los valles bolivianos, es un hito en la historia contemporánea del país.

"Tenemos que celebrar este momento histórico, este momento de reivindicación, de enmienda histórica. Desde hace 184 años que el Estado boliviano le dio la espalda a esta región, a la Amazonia boliviana. Hoy, ustedes -les dijo a las familias que también se asentaron en los caseríos conocidos como Federico Román- le están dando el pecho, le están dando el hombro, la mano, su corazón y su vida" al país, sostuvo.

Quintana resaltó la decisión política de despegar el desarrollo integral de Pando, desde un visión geopolítica, sin antecedentes en Bolivia desde 1825.

"No estaríamos aquí si no fuera por nuestro líder histórico, por nuestro presidente Evo Morales, por su patriotismo y por su estatura moral y por su estatura de gran estadística, que lo primero que hace es defender los intereses de nuestra patria para evitar que sigamos perdiendo territorio", afirmó.

El alto funcionario avizoró, en consecuencia, días promisorios para la región norte y nordestina de Bolivia, hoy la más deprimida y desierta del país.

"Esta región nunca más será la misma. Desde este momento, porque ustedes han venido a transformar esta región, abrazando a los compañeros pandinos y haciendo que nuestros compatriotas pandinos nos abracen para que juntos podamos cambiar la historia de este rincón de la patria, uno de los rincones más abandonados, más excluidos, más pobres, más despreciados por todos aquellos que solamente hicieron de nuestra patria su feudo, su latifundio y su billetera", vaticinó.

Quintana pidió a los recién llegados andino acudir a los lugareños para consubstanciarse con la cultura y formas de producción locales.

"Tenemos que pedir a nuestros compañeros pandinos de Santa Rosa del Abuna, de la provincia Santa Rosa del Abuná, que nos enseñen a producir al amparo del bosque, a protegerlo, a cultivar debajo del follaje del bosque para que podamos proteger el bosque para que podamos proteger el bosque, para que podamos producir al amparo de este bosque, instó.
Red Central/cc ABI

sábado, agosto 01, 2009

SURGE EN BOLIVIA UN PERIODISMO SEPARATISTA

La Cia

BOLIVIA: El peridista Walter Chávez, fue el blanco de algunos medios de comunicación ligados a los sectores más reaccionarios del país.

El nuevo ataque a Walter Chávez confirma que la CIA desarrolla un plan de Operaciones Sicológicas.

Por :Wilson García Mérida La Paz, 31 de julio.- (Datos & Análisis).- El Comando de Operaciones Sicológicas del Pentágono, que opera en Venezuela a través de una empresa mercenaria de comunicación, ligada a la CIA, viene expandiendo sus métodos en Bolivia. Prueba de ello es el reciente ataque mediático sufrido por el periodista libertario Walter Chávez, cuya presencia en la última reunión del gabinete de Evo Morales causó un insulso escándalo nacional. Con la misma mala fe, este emergente periodismo separatista continúa haciendo apología de la frustrada tentativa balcanizadora del mercenario Eduardo Rozsa y desinforma cínicamente sobre los inobjetables avances de la revolución agraria en Pando. Anualmente y de manera muy selectiva, el Servicio de Informaciones del Gobierno Norteamericano más conocido por sus siglas en inglés, USIS, “invita” a periodistas que por lo general trabajan en medios masivos de comunicación, preferentemente jefes de prensa, editorialistas, conductores de TV o reporteros “estrella”, con la finalidad de formatear no solo el estilo sino también, sobretodo, los contenidos que se diseñarán en el trabajo cotidiano de estos informadores “privilegiados” por las gentilezas de la embajada de Estados Unidos.

Prácticamente todos los periodistas bolivianos, con raras excepciones, que hoy ocupan puestos “decisivos” en los grupos y redes empresariales de la comunicación, han sido favorecidos por lo menos con un viaje a ciudades norteamericanas, a invitación de USIS, de donde retornan convencidos que el indio que gobierna a Bolivia es un terrorista. Son viajes de placer con hospedajes en hoteles de cinco estrellas para participar en “seminarios” y “visitas guiadas” a importantes medios norteamericanos. Una vez que retornan de esos viajes, estos colegas se ponen a órdenes de políticos fascistas directamente ligados a los dueños de los medios.

Esta forma de “cooptación” que es parte de las estrategias de la CIA para ejercer control sobre los sistemas informativos en Latinoamérica, se intensificó y amplió vorazmente desde los atentados del 2001 que derribaron las torres gemelas. Y está hoy intensificándose en Bolivia.

Soldados de la falacia

Tras la crisis del golfo Pérsico, la guerra contra Irak y el ataque del 11 de Septiembre, Estados Unidos descubrió que el control de la información y de todo el aparato tecnológico inherente a este ámbito, son las más eficaces armas de guerra. El periodista es conceptuado como una pieza clave en esas batallas invisibles pero de letales efectos sociales llamadas “Operaciones Sicológicas” (OpSic), cuyo objetivo es evitar que “el enemigo” (en este caso el gobierno de Evo Morales) pueda tener una opinión pública favorable a su gestión. La moderna concepción bélica de Estados Unidos opta por disparar mentiras, previamente a las balas o junto con ellas, produciendo efectos igual de devastadores.

Federico Montanari, citado por Joám Evans, afirma que hoy “es la comunicación misma la que puede convertirse en continuación de la guerra por otros medios”, a través de una “continua reversibilidad entre política y guerra, entre guerra y política convertida en comunicación”. Y esto nos lleva a la guerra psicológica en si, entendida como “el uso planificado de la propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos foráneos, sean enemigos, neutrales o amigos, para que apoyen la consecución de los objetivos nacionales (de EE.UU. ndr)” (Daugherty).

Y no son precisamente sicólogos los profesionales llamados a ejecutar estas “Operaciones Sicológicas”, sino ante todo periodistas, comunicadores y publicistas.

América Latina, como en su momento lo fueron el Golfo Pérsico, el Medio Oriente y los Balcanes, es hoy el escenario donde se está librando una guerra informativa con todo su vigor, y tal es así que el Pentágono, en el afán de deshacerse de la incómoda presencia del presidente venezolano Hugo Chávez en el escenario mundial, ha reforzado su “Unidad de Operaciones Sicológicas”, con sede en Fort Bragg, desde donde operan 1.200 especialistas encargados de crear “mensajes fiables” para apoyar las políticas intervencionistas de Estados Unidos. En los hechos es un flamante apéndice de la CIA.

Según Rodrigo Guevara, el Comando OpSic del Pentágono se encarga de “empaquetar” discursos y lecturas de coyuntura “pre-fabricados” para su “consumo” en las poblaciones-objetivo. Durante la invasión a Irak y Afganistán, según informaba el Times, USAID (la agencia de cooperación norteamericana de la que depende USIS), elaboró y distribuyó decenas de miles de dispositivos de audio del tipo iPod (reproductor de música digital con disco duro o memoria flash) en los cuales transmiten mensajes cívicos empaquetados, “pero lo hacen por intermedio de una empresa contratista que asegura que no habrá ‘huellas’ del Pentágono o del gobierno de los EE.UU. en los mensajes”.

Rodrigo Guevara explica que además de la contratación de empresas mercenarias de comunicación, el Pentágono apela también al soborno de periodistas en los países ocupados o asediados. O se los copta mediante los placenteros viajes organizados por USIS.

En su guerra contra Hugo Chávez y el pueblo venezolano, el Comando OpSic del Pentágono contrató a una empresa mercenaria de comunicación, la Rendon Group, que es la encargada de “empaquetar” la línea informativa que guía el accionar de los periodistas venezolanos subordinados a esta forma belicosa de tergiversar la información. Tales métodos ya están en Bolivia.

Todo vale contra el peruano

El mercenarismo informativo que imponen la CIA y el Pentágono, está generando en Bolivia el surgimiento de un periodismo separatista, prejuicioso y abiertamente racista por la manera en que busca enfatizar las debilidades del presidente Evo Morales. En Bolivia, la famosa “objetividad periodística”, la ética informativa y la imparcialidad en el manejo del hecho noticioso son reliquias de un lejano pasado. Hoy pesa más la capacidad de convencer que el enemigo está a la otra vereda, que es indio y terrorista, aunque en ello se tenga que difamar y desinformar en detrimento del derecho ciudadano a conocer la verdad de las cosas.

Los ejemplos abruman; pero el caso reciente del periodista peruano Walter Chávez, que fue “sorprendido” por las cámaras ingresando al gabinete de Evo Morales durante una reunión celebrada en el municipio de Huajchilla, y que fue motivo de escandalosos titulares en primera plana, muestra en carne viva el modo en que el periodismo boliviano dominante desde los grandes medios de comunicación, se ha convertido en un vergonzoso apéndice de las estrategias separatistas y racistas que aún están en marcha. “Acusado de terrorista vuelve al gabinete de Evo”, es uno de los titulares mentirosos con que se busca intimidar a la opinión pública en el afán, alentado por la CIA, de minar la confianza ciudadana en el actual Gobierno indígena.
Walter Chávez, como todos sabemos en nuestro país, es un intelectual formado en la Universidad San Marcos, Perú, y se encuentra en Bolivia desde 1992 como refugiado político al ser perseguido por la dictadura de Fijumori. Se desempeñó como periodista durante más de diez años, fundando al comenzar la década de los 2000 el semanario independiente “El Juguete Rabioso”, que allanó el camino de Evo a la Presidencia. A mediados del 2008, el fascismo “desempolvó” la vieja calumnia de Fujimori sobre supuestos vínculos, nunca probados, con el MRTA y se promovió su “extradición” al Perú con el único afán de desacreditar al gobierno boliviano. Chávez fue periodista de La Razón y otros medios tradicionales durante los gobiernos neoliberales de Paz Zamora, Sánchez de Lozada, Banzer, Tuto Quiroga y Carlos Mesa, que lo consideraban “un buen periodista”, y a ninguno de ellos se le ocurrió extraditarlo al Perú cuando ejercían el poder. Pero cuando se lo vio junto a Evo Morales, resultó ser un “peligroso terrorista” al cual había que expulsar del país, sin considerar que además de gozar derechos de refugiado bajo el amparo de la ONU, Walter Chávez tiene un hogar formado en Bolivia, una hija nacida en La Paz, y en muchos aspectos es más y mejor boliviano que muchos políticos y potentados locales que buscan balcanizar a su país contratando a verdaderos terroristas como fue el mercenario húngaro-croata Rozsa.

En mayo del 2008, la Corte Suprema de Justicia emitió una sentencia inapelable asegurando que Walter Chávez no puede ser de ningún modo echado de Bolivia, menos extraditado, pues goza de estatus de Refugiado Político con todas las prerrogativas consagradas por la ONU. Y aunque se logró su destitución como asesor del Presidente, Chávez no perdió sus vínculos con los entornos de Evo Morales y tampoco tenía por qué andar oculto. Su “aparición” en el gabinete de Huajchilla no fue tal. Walter ingresa regularmente al Palacio para reunirse con Evo Morales, Álvaro García Linera o Juan Ramón Quintana, coordinando una serie de trabajos investigativos como aquel que, por ejemplo, viene realizando junto con el Servicio Informativo Datos & Análisis en relación al caso Rozsa.

Walter Chávez versus Rozsa Flores

“Oposición ve preocupada el retorno de Chávez al entorno de Evo”, dice un titular claramente insidioso, en el marco de la “operación sicológica” para minar la gobernabilidad del régimen. Walter Chávez es el chivo expiatorio que la CIA utiliza para que el periodismo separatista haga de las suyas.

Se miente con idéntica mala fe y perversa capacidad manipuladora cuando se pretende convertir la revolución agraria de Pando en una simple jugarreta electoral, y se busca impedir la migración de campesinos sin tierra del Ande a la Amazonía, estigmatizando ese hecho histórico como un “genocidio en potencia”.

Este mismo periodismo separatista que hace escarnio del derecho a la libre circulación que le asiste, como refugiado político, al periodista Walter Chávez, pretende convertir a Eduardo Rozsa Flores, el balcanizador contratado por los latifundistas del oriente, en una inocente víctima del “régimen terrorista” de Evo Morales. Fue inmoral la manera en que estos periodistas lograron amedrentar y desacreditar al colega español Julio César Alonso, quien llegó al país para informar sobre los antecedentes de Rozsa como un criminal de guerra investigado por la ONU. Ninguno de los detractores de Alonso se tomó la molestia de verificar los expedientes de la ONU con relación a los Balcanes, donde Rozsa efectivamente es acusado de varios asesinatos. He aquí lo que informó la Comisión de Derechos Humanos, en febrero de 1994, a través de un documento titulado “Carta de fecha 10 de febrero de 1994 dirigida al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos en su 50º período de sesiones por la Misión Permanente de la República Federativa de Yugoslavia ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra”, donde se hace alusión explícita a las pillerías de Rozsa con un leve error en su apellido:

“A fines de 1991, la zona de operaciones de Osijek del Ejército croata contaba con una brigada internacional creada por Eduardo Rosses Flores (sic), el corresponsal del periódico catalán "La Vanguardia" en Zagreb. La brigada estaba compuesta de ex combatientes de la Legión francesa y mercenarios de las guerras en el Oriente Medio y América Latina. Solía operar por propia iniciativa en la región de Eslavonia oriental y participó en matanzas de civiles serbios en las aldeas de Divos, Ernestinovo, Tenjski Antunovac y otras”.

El mismo Relator de Naciones Unidas denunció que el gobierno de Croacia protegía a Rozsa Flores para impedir su enjuiciamiento en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Según el informe de la ONU, el gobierno croata lo encubrió con el argumento de que al ser ciudadano croata, no era mercenario:

“Con respecto a la octava acusación sobre una brigada internacional, de hecho se refiere a voluntarios. No hay datos que demuestren que fueran autores de asesinatos. Su comandante en jefe, el Sr. Eduardo Jorge Rosses Flores, nacido en 1960, es un ciudadano croata”.

Pese a esta contundencia del dato histórico que pudimos conocer gracias a JC Alonso, para los desubicados periodistas bolivianos que dominan la gran audiencia, nuestro colega español era el malo de la película sólo por decirnos que Rozsa fue un mercenario químicamente puro y que bien merecido tiene un lugar en el infierno.

El modelo más acabado de este inédito periodismo mercenario y separatista que está tomando cuerpo en Bolivia, es aquel que “maneja” en Santa Cruz el ex socialista Cayetano Llobet, empleado del empresario croata Branco Marinkovic, quien hace pocos días se compró todas las acciones del periódico El Día, cuyas páginas bañadas de frivolidad se imprimen ahora con las pólvoras empaquetadas del Comando OpSic del Pentágono. Y La Razón no se queda atrás. Ni qué decir de las grandes cadenas televisivas cuyos propietarios son aquellos latifundistas orientales que creen que el saneamiento de tierras y su distribución a los desposeídos del país es un “acto terrorista”.

La estrategia básica del genuino terrorista consiste en acusar de terroristas a sus propias víctimas. Fue algo elemental durante los sombríos días del Plan Cóndor. Y cuando el periodismo se presta a ese juego vil, significa que algo está fallando en las conciencias de estos colegas que deben estar aguardando, ansiosos, la próxima invitacioncita de USIS para viajar a EE.UU.

martes, julio 28, 2009

LA BALCANIZACIÓN DESCUBIERTA

Por Rafael Bautista S.


Las revelaciones, del periodista español Alonso, muestran la clase de oposición que enfrenta un proceso que, en democracia, se propone reparar siglos de opresión y exclusión. Lo que se pretende hacer de modo pacífico, es insensatamente resistido, socavando toda posibilidad de resolución democrática. La insensatez provoca lo que reprocha: la violencia que condena es la violencia que ella misma estimula; si se le cierra el camino a una revolución en democracia, lo que abre, la misma derecha, es la apuesta por la violencia. De ese modo regresa a su condición: no es demócrata, es fascista.


Su modo de constitución son las dictaduras, en ellas se imagina una cáscara democrática para su dictadura prolongada; por eso, inevitablemente, ensucia la política, porque la convierte en la pura legalización de sus crímenes. En su apuesta reedita su carácter antinacional: está dispuesta a descuartizar su propio país, si ello garantiza su poder. La historia lo confirma: el que está acá sólo por la riqueza no ama esta tierra, su propio país se convierte en un medio para sus fines, por eso vive mirando para otro lado.


Su desarraigo le condena a la dependencia: se hace subalterno de otro poder al cual se inclina; por eso amenaza todo intento de liberación, porque su sometimiento no sabe sino someter a todos para someterse mejor: el miserable hace más miserables a los demás, para hacerse menos miserable. Porque en su miseria no puede consentir que sus víctimas le enseñen a ser libre; su desprecio es el que le impide reconocer a quienes luchan, hasta por él mismo: siendo libre gana menos, cuantitativamente, pero gana cualitativamente, se hace más humano.


La guerra no es nunca solución sino la imposibilidad de toda solución; quien cree que sale ganando con ella, no es iluso, es cínico. Por eso no pelea él mismo sino contrata a otro; en su arrebato, no mide consecuencias: cría cuervos que le sacan los ojos. El terrorista Rosza no venía a inclinarse ante nadie. Él era una criatura del terrorismo global, de la lógica suicida del capitalismo salvaje: morir matando a todos. La fuerza del terrorismo actual consiste en su predisposición al suicidio; su amenaza señala: si no hay alternativa, la única alternativa es matar toda alternativa. Su oficio se exhibe de modo fervoroso; su culto hacia la muerte destruye todo propósito. No lucha por ideología; la razón de su lucha es la lucha misma. Su lucidez consiste en haber renunciado a todo potencial de razón; no le interesa justificarse, su acción se justifica por sí misma. La guerra suspende toda apelación a la razón: la guerra se convierte, para el terrorista, en un culto y matar, un acto de fe.


Los que le justifican son otros. Aquellos que ven en su imagen la medida de sus delirios. Por eso Alonso nos muestra, también, la calaña de prensa que padecemos a diario. Si el terrorismo es global, lo es también porque penetra en todos los ámbitos de la sociedad. El modo de penetrar todos esos ámbitos es, hoy en día, mediáticamente. La difusión del terror se estetiza, de modo que hasta el terror encanta; esto produce desequilibrio emocional, prototipo del individuo actual (el adicto no sabe por qué de su desequilibrio, porque pretende hallar la cura de su desequilibrio en aquello que le desequilibra). Prototipo del desequilibrio son los informativos de los medios privados; desde sus cortinas musicales hasta sus titulares, todo está diseñado para infundir pánico, sembrar incertidumbre en una población de fácil manipulación. Los conflictos se atizan en los medios y ayudan a producir individuos dispuestos a todo.


La prensa no es inocente; es, en gran medida, responsable de la violencia que retrata. Por eso no es casual su inclinación actual. La defensa que hacen de Rosza y la censura a Alonso retrata a quienes operan de ese modo. El terrorista parece poseer un sexto sentido que le permite reconocer a su semejante; si aquel dispara balas, estos lo hacen con mentiras, calumnias e infamias. El terror también se comunica: cuando se llena a la gente de mentiras, estos aprenden a escupir veneno. Defienden a Rosza porque defienden la garantía de la violencia que han ayudado a generar.


Los desastres que origina la guerra, son similares a los desastres que produce, en la conciencia, la mentira impune. Cuando desaparece el sentido de realidad, desaparece el sentido de vivir. La muerte impone el sinsentido. En tal caso, la política se vuelve guerra disfrazada y las oposiciones se hacen irreconciliables. Balcanizar se convierte en la salida: si ya no se puede recuperar el país, entonces hay que descuartizarlo. Si se pierde algo hay que hacer todo para que nadie gane nada. El país está de más. Así piensa la oposición: prefiere descuartizar su país, para no tener que compartirlo.


La Paz, 23 de julio de 2009
Rafael Bautista S.


lunes, julio 27, 2009

HONDURAS: En paradero desconocido 4 líderes populares hondureños que viajaban hacia campamento fronterizo

Hondureños atrapados entre retenes militares que impiden la llegada de ayuda

Encabezaban un contingente de 200 personas que se dirigía hacia el puesto limítrofe con Nicaragua para reunirse con el presidente Zelaya

La Jornada

Cuatro líderes de las organizaciones populares hondureñas, que encabezan a un contingente de más de 200 personas contrarias al golpe de Estado, partieron la madrugada de este domingo hacia el puesto fronterizo con Nicaragua, en El Paraíso, para reunirse ahí con el presidente depuesto Manuel Zelaya. Sin embargo, el grupo que caminaba a pie por las montañas para evadir los numerosos cercos y retenes del ejército y policía hondureños, fue detectado por una patrulla cerca de las seis de la mañana. Desde entonces se perdió la comunicación con ellos.

Se trata de Salvador Zúñiga y Berta Cáceres, de la Coordinadora de Organizaciones Populares e Indígenas y Miriam Miranda y Alfreddo López, de la Organización Fraternal Negra de Honduras (de garífonas). Ellos son, además, dirigentes del recién creado Frente Nacional de Resistencia contra el Golpe.

Otros activistas populares que siguieron el movimiento de este grupo hacia la frontera y que durante las primeras horas de la caminata mantuvieron comunicación fluida vía telefonía celular con los líderes alertaron cerca del mediodía sobre el riesgo de que los dirigentes hayan sido detenidos por las autoridades leales al régimen de facto sin que se informe sobre su paradero.

Desde el viernes 24 de julio un numeroso contingente de opositores a los golpistas se movilizaron hacia el puesto fronterizo que del lado hondureño se llama El Paraíso y del lado nicaragüense se denomina Las Manos, en el departamento de Danlí.

Varias unidades de policías y soldados enviados por el presidente de facto Roberto Micheletti les atajaron el paso en los retenes. El presidente constitucional Zelaya acampa desde ayer a unos metros de la frontera, donde, según declaró, estableció una “cabeza de playa” para poder tener contacto con sus seguidores del lado hondureño.

Ante estos avances de las fuerzas de resistencia, el ejército hondureño redobló el bloqueo de los caminos y las amenazas contra los manifestantes pro zelayistas.

Paralelamente se cumple en Honduras en tercer día de paro general por parte de las tres centrales que aglutinan a los trabajadores del sector estatal.

sábado, julio 18, 2009

“De la que se libró Bolivia”; detuvieron a Rósza “poquito antes” de desatar una carnicería: (corresponsal español de guerra)

El periodista español Julio Alonso describe al mercenario Eduardo Rózsa Flores en la mayor aproximación hasta ahora conocida del cabecilla del grupo terrorista que planeó la secesión en Bolivia (ABI)

La Paz, 18 jul (ABI) – El periodista español, Julio César Alonso, especializado en situaciones de conflicto armado en Europa en los últimos 30 años, consideró que Bolivia se libró de una guerra civil antecedida por una ola terrorista de consecuencias impredecibles cuando su policía desbarató en abril pasado, en un hotel de Santa Cruz a la célula de milicianos europeos comandada por el boliviano croata Eduardo Rózsa Flores, frenado poco antes de desatar una carnicería en el país.

“De lo que se ha librado Bolivia”, afirmó Alonso que sigue los pasos de Rózsa Flores desde principios de los ’90, entrevistado en la privada red televisiva Uno.

Este corresponsal de guerra, uno de los contados sobrevivientes de una pléyade de bizarros periodistas europeos dedicada a cubrir los conflictos desatados en los últimos años en Oriente Medio, Europa y Africa de las razzias y conocida como “La Tribu”, dijo que la célula de milicianos europeos articulada por Rózsa Flores se retiró aquella noche del 16 de abril pasado, cuando fue interceptada por la Policía de Bolivia, al descanso que precede al comienzo del terror.

“Yo creo que quedaba muy poquito. Estábamos en el tiempo en que, sobre todo, los especialistas se retiran (por unos momentos y por táctica del epicentro de sus acciones), el jefe con sus cinco se quedaban, las armas ya las tendrían, los grupos (al acecho) y, se entró en ese momento en que tuvieran incapacidad de reacción”, dijo.

El cronista de guerra, que cubrió los conflictos interétnicos e interreligiosos en los Balcanes, a principios de la década pasada, además de enfrentamientos en Africa y Centroamérica anteriores, dijo, conocedor de los alcances y escrúpulos de Rózsa Flores, que este miliciano montaba una “guerra civil” en Bolivia y que “los muertos” habría de ponerlos el país.

Los “chavales más jóvenes de Santa Cruz, los locales, iban a servir de carne de cañón”, hizo notar.


“Si ese grupo estaba aquí, aquí iba a haber una guerra civil, porque ese grupo es especialista en montar guerras civiles y las víctimas iban a ser incluso los que se creían o los que se creyeran en un momento dado al lado de Rozsa Flores”, dijo este hombre a punto de enterar los 50 años, 30 de los cuales se los ha pasado entre cañones, tanques, coches bomba y muertos regados por las calles.

Los dichos de Alonso retrotrajeron las afirmaciones del comandante de la Policía boliviano, Víctor Hugo Escóbar y del viceministro de Interiores, Marcos Farfán, que apenas desarticulada la banda de milicianos, el 16 de abril pasado en el Hotel Las Américas de Santa Cruz, revelaron planes de Rózsa Flores para asesinar al prefecto de Santa Cruz, Rubén Costas, entre otros.

Conocedor al dedillo del croata boliviano, el periodista español estimó que Rózsa Flores abatido en un choque armado con la Policía local junto al rumano Mangyarosi Arpad y el irlandés Michael Martin “había llegado a degenerar tanto que se había convertido en una especie de Mussolini loco con una mezcla entre el islam y el cristianismo”, con un obsesión patológica por superioridad de la raza blanca, es decir un convencido del darwinismo social que empujó en Europa, el siglo XX, el genocidio de millones de judíos a manos del régimen nazi de Adolf Hitler.

Fundado en las experiencias traumáticas que dejó para su país el 11 de marzo de 2002, cifrado como el “11-M” en Europa, cuando terroristas islamistas volaron estaciones del metro en Madrid, “poco menos que aplaudió la acción de la Policía boliviana, sobre todo dados los antecedentes de Rózsa Flores.

“Yo voy a poner un ejemplo. El 11 M, en España. Terrorismo islámico y cientos de muertos en las estaciones de ferrocarriles. Se localiza a la célula terrorista. Se les sitia en un edificio, en una urbanización que, afortunadamente, se logró evacuar. Cuando entraron los policías españoles y vieron lo que se les venía encima tuvieron que salir corriendo. Murió uno. El edificio se vino abajo (preñado de explosivos) y los terroristas se inmolaron”, resumió.

Alonso dijo que el Hotel Las Américas corrió al filo de la navaja y que, fundado en la experiencia del M-11 pudo haber quedado reducido a ruinas si Rózsa Flores alcanzaba a activar los explosivos que solía llevar encima, invariablemente.

El análisis de Alonso, que entrevistó varias veces a Rózsa Flores en la guerra secesionista de la ex Yugoslavia, una de ellas a costa de su propia vida, retrotrajo las declaraciones de, entre otros, el presidente del Senado boliviano, el opositor Oscar Ortiz, que llegó a calificar de asesinato la muerte del boliviano croata, un hombre que acostumbraba a dormir, literalmente, sobre explosivos y metralletas.

“Vamos a ver qué prefiere la gente en este país o en cualquier otro país. Que mueran tres personas que venían a organizar una guerra o que mueran diez policías y veamos a sus niños y a sus viudas ir a llorar al entierro. Qué queremos, tres muertos ó 25”, reflexionó.

Consideró que el accionar de los policías bolivianos fue el correcto.

“En ese nivel de enfrentamiento que hubo (en el Hotel Las Américas) fue porque la unidad de policías que demostró estar bien preparada para enfrentarse a esta gente”, fogueda en ese tipo de imprevistos y sin escrúpulo para volar por los aires a todo y todos los que se pusieran enfrente, dijo.

“Claro que a lo que se iba a enfrentar no era a cinco jóvenes. Era a cinco señores que, entre otras cosas y eso lo pueden constatar que, cuando se averigua a Rózsa Flores, lo primero que averiguarían que Rósza Flores dormía siempre con explosivos, con armas en su cuarto. Siempre”, precisó.

El cabecilla del nido terrorista “frenado a tiempo” era, en concepto de Alonso, un especialista en movimientos de repliegue.

“Rózsa Flores siempre se había escapado de emboscadas de policías que querían detenerlo por criminal. Siempre se había escapado y siempre se había llevado gente por delante. A lo mejor el Hotel las Américas ahora sería una ruina”, insistió, al tiempo de plantear una analogía extractada de su experiencia: “en España se vino abajo un edificio y eran cinco terroristas”.

Lejos del dossier de la investigación que sustancia el fiscal Marcelo Soza, vapuleado por autoridades y líderes civiles de Santa Cruz, que pujan por una declinatoria de jurisdicción para tratar el caso en casa, el cronista barruntó que Rózsa Flores pudo haber caído como producto de una delación de quienes lo contrataron sin conocer, con precisión, el peligro que importaban.


“A lo mejor alguien pensó que empezaba a ser muy peligroso”, especuló Alonso al plantearse otras incógnitas que, por lo revelado por la investigación, están lejos de ser despejadas.

“Es muy sospechosos también que sólo hayan pillado a cinco, cuando los grupos de mercenarios se mueven” en grupos pequeños pero indisolubles. “Yo creo que los mercenarios, es decir los mercenarios preparan una acción, se entrenan, se retiran y, una vez que se les da la señal ya se entra a sangre y fuego”, refirió el periodista autorizado su experiencia.

“Creo que hay otra cosa en el caso boliviano. Rózsa Flores no era tonto y contemplaba la opción de que quien le hubiese contratado le traicionara”, remató Alonso.

Rózsa Flores tenía previsto nuclear en Santa Cruz un batallón de 100 mercenarios europeos avezados para desatar la guerra, dijo en arreglo a sus investigaciones ulteriores a la muerte en Santa Cruz del mercenario y sus lugartenientes.


“Aquí tendrían que haber llegado unos 100 mercenarios, más o menos. Se calcula que es lo que siempre se han movido”, calculó.

Fundados en informes proporcionados por un integrante de la banda que cobijó a Rózsa y sus milicianos, en algún momento de las preparaciones de los atentados, Ignacio Villa, codificado como “El Viejo”, los investigadores bolivianos establecieron que el miliciano jefe trajo a Bolivia al eslovaco Ivan Pistoucak y a los húngaros Tibor Révézs, Daniel Gaspar y Tamas Lagos Nagy.

Alonso reveló que Rózsa Flores envió, en marzo pasado a sus camaradas en Budapest, dos dos vídeos que contienen información sobre cómo llegó a Bolivia y quién o quiénes lo contrataron.


“Rozsa Flores, en el mes de marzo, envió dos vídeos que todavía no se han visto y que todavía no se podrán ver hasta octubre. En esos vídeos se supone que Rózsa Flores cuenta que en caso de su muerte y además por lo que se ven en esos vídeos que están en castellano, quién cómo y dónde le contrataron”.

En una suerte de huida de las ratas, empresarios y personajes bien vinculados en Santa Cruz, se mandaron a cambiar apenas el fiscal Soza puso en marcha la maquinaria de la investigación.

Del país ha desaparecido, literalmente, Hugo Achá Melgar, todo hace presumir cajero del grupo de mercenarios. En la lista de imputados están el dirigente de fútbol Carlos Guillén, Luis Hurtado Vaca, Lorgio Balcázar, Alejandro Melgar, Enrique Vaca Pedraza.


Basado en las testificaciones del húngaro Elöd Toasó y del también boliviano húngaro croata, Mario Tadic, un ex militar nacido en Cochabamba, ambos apresados en la operación policial de mediados de abril en Santa Cruz, además de dos suministradores de armas al grupo de Rózsa Flores, Carlos Bruno Gueder y el paraguayo Alcides Mendoza, Soza ha llamado a declarar, entre otros a Guido Náyar, vicepresidente del fiero opositor al presidente Evo Morales, el político empresarial Comité Pro Santa Cruz,, que fundado en un recurso de interposición de jurisdicción resiste los llamados del fiscal cabeza de la indagación.

También al próspero empresario sojero Branko Marinkovic, sobre quien recaen sospechas de haber desembolsado 200.000 dólares para importar a Santa Cruz la célula de milicianos.

En la mira de Soza están, asimismo, un tal Kudelka y Pedro Yovío.

En el entrecejo de la pesquisa están responsables y encargados de las Feria Exposición de Santa Cruz y de la privada Cooperativa de Teléfonos de Santa Cruz, en cuyos almacenes la Policía halló un arsenal de guerra, entre ametralladoras, fusiles de alta precisión y un explosivos de alto poder destructivo fabricado principalmente en Europa, C4, hecho a la medida para perpetrar atentados como los sufridos por el cardenal boliviano Eduardo Terrazas, el 14 de abril último, y el actual viceministro de Autonomías, Saúl Avalos, cuyo domicilio en Santa Cruz sufrió en los últimos meses tres atentados con explosivos.

A tiempo de lamentar que esos vídeos con información crucial para terminar de desvelar un plan que apuntaba a la secesión de Santa Cruz, puedan ser vistos recién en octubre, Alonso planteó sus dudas “por qué tendrían que ser bolivianos los que le han (a Rózsa Flores ) contratado para matar a otros bolivianos”.

“Romper puentes, volar escuelas, a lo mejor existe una tercera vía que saca beneficio de la guerra, muchas empresas, muchos países” que podrían haberse beneficiado con una guerra civil en Bolivia.

El corresponsal de guerra español dijo tener información suficientemente verificada que Rózsa Flores comprometió, en Europa, envíos de armas para la guerra de Bolivia.

“Nosotros hemos descubierto en Hungría y en Croacia una petición de armas de Rózsa Flores, en el caso de que les fallaran las armas aquí”, aseguró.

El mercenario, descrito como un sicópata y fundamentalista, encargó –se desconoce a nombre de quién y con el financiamiento de quiénes- unos lanza granadas y “mucho C-4”, desveló una vez más.

“Pedían RPG, que son lanza granadas, pero también pedían cañones y mucho C4”, relievó. Alonso denunció que Rózsa Flores “iba a contar en una película, con imágenes reales, cómo se montaba una guerra y esa guerra se iba a montar a aquí y los muertos y la sangre iba a ser de aquí y los muertos no iban a ser de un lado e iba a ser de todo”.

El miliciano hijo de croata y boliviana, con diversas militancias políticas y credos religiosos, desde la izquierda hasta la ultraderecha, desde el catolicismo más exacerbado hasta el islamismo fundamentalista, operaba en escenarios de guerra por dinero.


“Rózsa Flores comenzó a luchar por una causa, hay otros, y yo los respeto, que dicen que era un idealista, pero terminó peleando por dinero”, puntualizó Alonso.

En una declaración a una televisora húngara, verificada en octubre pasado, antes de partir a Bolivia, Rózsa Flores declaró que su cometido tenía relación con la “liberación” de Santa Cruz y que llegaba “a la jungla boliviana no para jugar al Che Guevara”.


“En Hungría le pagaban. El tenía su base en Hungría. Eduardo Rózsa Flores no era la gran cabeza de los mercenarios. La gran cabeza de los mercenarios en Europa es un coronel que se llama Jila Atila, que es un coronel húngaro que fue a vivir a Croacia, que está perseguido ya por el Tribunal Penal Internacional y que tiene órdenes de búsqueda y captura en varios países y que ha participado en, por ejemplo, la guerra del Congo, la guerra de Uganda, sino me equivoco también estuvo en la guerra de Sierra Leona y siempre por intereses espurios como es el dinero”, describió Alonso antes de desmenuzar las andaduras de los lugartenientes del cabecilla del nido de criminales instalado en el país, como la ideología internacional que lo motoriza.

“Ellos tenían un lema, primero ser fuertes, después tener razón. Los mercenarios vienen de aparatos de seguridad del Estado. Son gente que se da la vuelta y que después de haber trabajado para los servicios secretos de su país o haber trabajado para el Ejército de su país se dan cuenta que ganan mucho más dinero” como milicianos. Un mercenario no suele solamente trabajar por dinero, viene por el botín. Estos mercenarios cuando llegaban a Croacia tenían derecho a parte de lo que le pagasen y a todo lo que pudiese robar era suyo. Los mercenarios, si nos fijamos en las guerras africanas, lo primero que atacan son los bancos, vacían los bancos, vacían las joyerías y ésa esa como su paga”, narró Alonso.

El periodista español advirtió sobre las consecuencias impredecibles que desencadena una guerra del tipo que se quería montar en Bolivia.

“Una guerra que dura más de un mes, dos meses, no se para en menos de seis meses, un año, es decir son cálculos de Naciones Unidas”, sostuvo.

También se adentró en los esquemas mentales que maneja esa gente que vive de la muerte.


“El grito de guerra de ellos era ‘mi puta madre’. Ellos llegan a desentenderse hasta de la familia. Es decir si tú eres capaz de insultar a tu madre, tú eres capaz de comerte el mundo, eres capaz de comerte a un niño, y así se forman los mercenarios y ésa es la moral del mercenario”, puso en el tapete el periodista que parecía devolverle vida a la investigación que a media marcha llevan adelante Soza y una comisión multipartidaria de Diputados.

Contó que después de entrevistar a Rózsa en la guerra de los Balcanes, este mismo ordenó el asesinato de Alonso.

“Unos días después de filmarlo tuve que abandonar Croacia, sobre todo porque me intentó matar. Contrató a dos personas en un coche. Me libré por otro mercenario, un mercenario francés que conducía ambulancias. Se dio cuenta de la maniobra, desarmó a los dos soldados de Rózsa Flores y les dijo que qué hacían. Dijeron que no, que tenían la orden de asesinarme. Era el último que quedaba”, extrajo de sus memorias.

Rózsa asesinó por propia mano, primero “al periodista Cristiam Batemberg, que era un periodista suizo que intenta investigar cómo se financia Rózsa Flores, porque a Rózsa Flores le llegaban soldados de Francia, de Inglaterra y de Alemania, todos de organizaciones de ultraderecha y recibía dinero del tráfico de armas y de heroína”, mantuvo.


“Mató a este periodista, además lo mataron torturándolo, primero, y después estrangulándolo. Intentaron camuflarlo como si fuera un incidente bélico pero en las guerras nunca se estrangula, se degüella y se mata a pistola, mas nunca se estrangula, y en esa guerra menos, donde los serbios utilizaron unos cuchillos que tienen una punta especial para degollar y que además el degüello infunde mucho más terror que un estrangulamiento”, describió.

El segundo periodista muerto a manos de Rózsa Flores fue “un fotógrafo inglés que recibió un tiro en la nuca” sólo por haber comprobado un estrangulamiento, excluido de los códigos de guerra internacionales, informó.


Sobre Mangyarosy complementó que pertenecía “a una minoría húngara que entre otras cosas, -y él lo cantaba en sus canciones-lo que pretenden es haber jabón con los rumanos”.

“Habría que recordarlo, hubo en la historia un señor que se llamaba Hitler y que intentó hacer jabón con los judíos. Ese era Mangyarosy, era un chico joven, pero la edad buena de un mercenario es de 19 a 27 años, a esa edad se les forma, se les lleva a su primera guerra”, narró.

Dijo que Mangyarosi “era un mercenario incipiente”, que le gustaba disparar y, por lo que se ve tenía buena puntería, según nos han contado en Hungría. Era un francotirador y un joven que le gustaba demostrar que la raza blanca era superior. Para ellos su raza húngara era la que de verdad tiene la sangre de la raza blanca. Una de las especialidades del irlandés era cómo eliminar a los enemigos silenciosamente”.

El periodista español volvió a la actualidad un tema que, producto de la presión mediática fue descalificado de la mesa de investigaciones después que el ministro de Gobierno, Alfredo Rada, denunciara a un grupo de jóvenes y no tanto que practicaban un dizqué, deporte, conocido como “pintball”, que consiste en movimientos de guerra con artefactos que lanzan bolillos de caré pero que afinan, en todo caso, la puntería.


Mangyarosi “trabajaba en seguridad y tenía relación con una cosa que se ha puesto de moda en todo el mundo, que son los juegos de guerra. Entonces, una de las visiones de este señor era localizar los campos de entrenamiento que son los mismos que se utilizan en los campos de guerra y, pues, este señor, que había trabajado en un campo, ya cuando viajó a Bolivia tenía información de qué campos había” en el país andino, reveló.


Sobre Elöd Tóaso, describió a un informático, clave para la información, comunicaciones y activación de explosivos en tipos de guerra como la que se había planteado para Bolivia.

“El es informático. En la guerra, internet se ha convertido en un arma sobre todo en comunicación, para recibir asesoramiento exterior. Si se busca esas palabras en internet te vas a empezar a bajar de cómo, por ejemplo, envenenar con una cerilla, de cómo matar con un hilo o con una aguja. Era también un buen electrónico. Entonces la electrónica sirve también para activar bombas”, dijo de Töaso que, según el diputado por Santa Cruz, Pablo Banegas, miembro de una comisión parlamentaria que investiga el caso, era la pareja homosexual de Rózsa Flores.

Sobre Tadic, Alonso abundó en mayores detalles, producto de un conocimiento más cercano.


“Yo conocí a Mario Tadic con Eduardo Rózsa Flores. Existe una foto en internet que están juntos. Mario Tadic llegó a Croacia, y eso lo he escuchado yo, vanagloriándose de ser un experto torturador y de ser un experto militar boliviano que había combatido a los comunistas en Chile. En un principio no servía como soldado pero como en la guerra de Croacia no se echaba a los voluntarios internacionales, por la mala prensa, le mandaron con Eduardo Rózsa Flores. En Europa hay dos familias que creen que Mario Tadic es el responsable de la muerte de sus hijos. Están dispuestas acusarlo y además se podría juzgar en Bolivia el crimen si se demuestra que son culpables”, completó su descripción, la primera de gran detalle en Bolivia desde abortada la célula de mercenarios europeos que buscaba separar Santa Cruz de Bolivia.

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