domingo, junio 20, 2021

Cómplices asesinos, cómplices de la corrupción y cómplices del narcotráfico

 Por Javier Claure C. | 19/06/2021 | Bolivia

Fuentes: Rebelión

La anterior semana se llevó a cabo, en la Cámara de Diputados de la Asamblea Legislativa de Bolivia, la interpelación a Eduardo Del Castillo, Ministro del Gobierno actual. Los asambleístas tanto de la oposición como del oficialismo llevaban pancartas, cuyos textos hacían alusión a hechos que ocurrieron antes de la toma de posición de Luis Arce Catacora.

Fue una interpelación tensa llena de insultos, descalificaciones y griteríos. Del Castillo empezó leyendo los nombres de los muertos en las masacres de Senkata y Sacaba. Y, al mismo tiempo, pedía justicia por los caídos. Luego se mostró un largo video, en donde se vieron atropellos contra los Derechos Humanos durante la dictadura de Jeanine Añez y su Gobierno. La bulla era cada vez más intensa en el parlamento. El Ministro, Del Castillo, muchas veces tuvo que alzar la voz para ser escuchado. Se presentó también documentos fehacientes, un par de ellos firmados por la propia Añez, que justifican la detención de la señora Jeanine Añez. Asimismo, se exhibió documentos fidedignos que atestiguan que en ningún momento hubo fraude electoral, sino más bien golpe de Estado. El interpelado invitó a la oposición a presentar pruebas del “supuesto fraude”. Lo cierto es que todas estas verdades minuciosamente acreditadas, se convirtieron en una cadena pesada para la oposición. No pudieron aguantar. Las injurias y los chillidos se incrementaron. El ministro, en un momento dado, gritó por el micrófono: “cómplices, cómplices asesinos, cómplices de la corrupción, cómplices del narcotráfico” haciendo referencia a los asambleístas de los partidos fascistas Comunidad Ciudadana y Creemos.

No podemos olvidar a las personas que participaron en el golpe de Estado. A los jinetes y las sirenas del Apocalipsis en Bolivia como: Carlos Mesa (agente de la CIA), Roxana Lizárraga (acusada de genocidio, prófuga de la justicia), Samuel Doria Medina, Karen Longaric (prófuga de la justicia), José Luis Parada, María Elba Pinker (prófuga de la justicia), Marcelo Navajas, Yerko Núñez (prófugo de la justicia), Jorge “Tuto” Quiroga (agente de la CIA), Ricardo Paz, Luis Fernando López (acusado de genocidio, prófugo de la justicia), Erik Foronda Prieto (agente de la CIA), Williams Kaliman, Yuri Calderón, Arturo Murillo (acusado de genocidio, prófugo de la justicia), Jerjes Justiniano, Carlos Sánchez Berzaín (acusado de genocidio, prófugo de la justicia), Marco Pumari, Luis Fernando Camacho (agente de la CIA) Waldo Albarracín, Óscar Ortiz, Jeanine Áñez (acusada de genocidio, recluida en la Cárcel de Miraflores) y otros. Tampoco podemos ignorar la intromisión fascista de la Iglesia Católica en el golpe de Estado, el autoritarismo infundado y aberrante de la Universidad Católica en La Paz, las blasfemias de algunos pastores que asistieron al Palacio Quemado para lanzar gritos hitlerianos bajo una cruz, la injerencia en asuntos de Bolivia por parte de Brasil, Ecuador, Inglaterra y la Comunidad Europea.

No podemos olvidar las amenazas, las torturas, los chantajes infames, las persecuciones, los incendios, las violaciones a mujeres indígenas, las mentiras, el gabinete de ministros de la señora Añez adictos a la cleptomanía en grado superlativo, los ataques a periodistas, los negocios turbios con sobre precio, la quema de la Whipala, el nepotismo, los robos de las arcas del Estado, etc.

No podemos olvidar los muertos, las calumnias de periodistas “pititas” a sueldo, los secuestros a militantes del MAS, las masacres de Senkata, de Sacaba y de otros lugares del país, las patadas a mujeres de pollera, los medios de comunicación vendidos al fascismo y difundiendo noticias falsas con ventilador, los amedrentamientos a la población por parte de grupos paramilitares como la Unión Juvenil Cruceñista y la Resistencia Cochala que fueron protegidos por el Gobierno de Añez, etc.

El Ejército y la Policía oprimían al pueblo. Y como si fuera poco, los grupos paramilitares torturaban y atemorizaban a la población. ¿En qué país se ha visto semejante barbarie? El ex ministro del Gobierno de Añez, Arturo Murillo, prometió “ir a la cacería y perseguir” a militantes del MAS. Pidió a la Fiscalía ejecutar una purga, y amenazó a los jueces y fiscales en caso de liberar a los “delincuentes del MAS”. Todo este aparato de represión generó susceptibilidad, miedo y pánico en la población. No había libertad de expresión, nadie caminaba tranquilo por las calles, nadie confiaba en nadie, muchos militantes del MAS fueron encarcelados sin motivo. Por ejemplo, personas por haber creado “memes” en Internet, por simpatizar con las ideas del MAS, por protestar contra las violaciones, el Trópico de Cochabamba y las calles de las ciudades de Bolivia fueron militarizadas bajo el decreto 4078 que eximia a los militares y policías de cualquier responsabilidad penal. A los miembros del MAS se los tildó de animales y “bestias humanas” (palabras de Rómulo Calvo, presidente del Comité Cívico pro Santa Cruz), violadores de sus hijos (palabras de Arturo Murillo) y hordas salvajes (palabras de Jeanine Añez).

Conozco a padres de familia, cuyos hijos son militantes del MAS (Movimiento al Socialismo). Tenían terror de hablar acerca de la opresión que reinaba durante la gestión de Añez, se sentían perseguidos y acosados. Es más, a veces negaban la militancia de su hijo o hija, en el partido del MAS, por temor a tremendas represalias. Quizá el ejemplo más patético es el de la señora Patricia Hermosa, quien fue la responsable de llevar a cabo los trámites de Evo Morales para su postulación como asambleísta. Por este encargo la secuestraron de forma ilegal y arbitraria. Además, le quitaron todos los documentos que portaba, entre ellos, la libreta del servicio militar de Evo Morales Ayma que según informes, Arturo Murillo, ordenó quemarla. En otras palabras, todo lo que tenía que ver con el MAS y con Evo Morales era destruido y fusilado con aborrecimiento, con rabia y con gran desprecio. Es decir, existía un silencio forzado, una aniquilación individual y colectiva y, por supuesto, temor a la muerte por parte de las fuerzas represivas del Estado. Así, se instaló, en las estructuras de la sociedad, un odio entre los que apoyaban la democracia y los que pregonaban por la instalación de un régimen fascista. Al mismo tiempo la pandemia azotaba a la sociedad.

El discurso de fraude versus golpe de Estado causó y sigue causando acalorados enfrentamientos. Al contrario de los movimientos sociales, las pruebas y documentos veraces que presentó el Ministro Del Castillo para demostrar que en Bolivia se dio un golpe de Estado, el fascismo ha fabricado la narrativa de “fraude electoral” sin poder demostrarlo. Esa narrativa se convierte en violencia simbólica (Pierre Bourdieu). Al no ser reconocida la violencia de Estado y los crímenes de lesa humanidad; se viola nuevamente la ley, la justicia y los sentimientos de todo un pueblo masacrado en muchos aspectos. Sigmund Freud, médico austriaco padre del psicoanálisis decía: “En los hechos traumáticos de origen social, los individuos pueden presentar estupor inicial, paulatino embotamiento, abandono de toda expectativa o formas de narcotización de la sensibilidad frente a estímulos desagradables”. Este cuadro social encaja perfectamente con los partidarios del fascismo boliviano que sufren de estupor intelectual, de narcotización de justicia frente a muchas verdades que ellos perciben como estímulos desagradables. Y para justificar la violencia de Estado y los crímenes de lesa humanidad, durante el Gobierno de Añez, se apoyan en calumnias y mentiras. ¿Con qué fin? Conseguir la “impunidad” de los que participaron en el golpe de Estado y de los que violaron y mataron en Senkata, en Sacaba y en otros lugares de Bolivia.

Todo el trauma vivido entre opresores y oprimidos, organizado por el Gobierno de Jeanine Añez, ha dejado graves secuelas en la sociedad, como toda dictadura. Y, por supuesto, ha afectado a la parte psíquica de las víctimas, pero también de todos los bolivianos y las bolivianas. Bolivia ya no es lo que fue antes. Hoy en día es una sociedad dividida con mucho odio de por medio. La pelea a puños, en el Parlamento boliviano, entre el senador Henry Montero del partido Creemos y el diputado Antonio Colque del MAS, es una muestra de ese odio. La pelea con empujones, jalones de pelo, insultos y arañazos, en el mismo parlamento, entre la diputada Tatiana Áñez (Creemos) y la diputada Gloria Calisaya (MAS) es una muestra de intolerancia, falta de inteligencia y rencor entre dos partidos rivales. Son actos infantiles y muy vergonzosos. No voy a especular quién provocó a quién. Considero que estas cuatro personas deberían ser suspendidas de sus labores en el parlamento, tomando en cuenta la incapacidad de empatía.

No hay olvido, ni perdón; menos habrá clemencia para los asesinos y los que desmantelaron Bolivia en el Gobierno de Añez. Actualmente no existen persecuciones políticas en Bolivia. Lo que existe, en este país andino, es una “hambre de justicia”. Y en esa dirección apunta el Gobierno de Luis Arce Catacora. ¡Enhorabuena! Por fin hay un Gobierno que se empeña en sacar a Bolivia de las tinieblas. Más allá del partido x o z, Bolivia quiere paz, trabajo, salud, educación, desarrollo y una buena economía. Nunca más se repetirá lo que sucedió en octubre de 2019. Y lo más importante: para que en Bolivia reine la paz, “tiene que haber justicia”. Bolivia y el MAS no negocian la impunidad.

jueves, mayo 27, 2021

Multimillonario negocio de la urea boliviana: Áñez y Murillo tienen mucho que responder

Horas antes de saberse de la detención de Arturo Murillo, en Prensa Alternativa, preparamos este informe sobre una de las decisiones tomadas por la última dictadura boliviana: Sabotear la producción de urea. En estos momentos esta información se hace sumamente relevante.



jueves, mayo 13, 2021

¿PEDRO CASTILLO ES SENDERO LUMINOSO? - Daniel Devita

 Excelente comentario! Desde Bolivia mis más sinceras felicitaciones a Daniel Devita! Fuerte abrazo!

 

 NOTA: Reinicio "WARAK'AZO". Me echaron de Twitter por defender la causa del pueblo martir de Palestina y clamar mi bronca por los crímenes de lesa humanidad que cometen los sionistas de Israél.



martes, abril 20, 2021

Golpe de Estado en Bolivia: ¡queremos justicia, no venganza!

 

 Jean-Luc Mélenchon -Diputado francés

19-04-2021 (Traducción automática del francés)

 

En el transcurso de mi vida de activista he visto que ciertos eventos son más influyentes que otros en la actividad internacionalista. Hay, por supuesto, análisis, conferencias, posiciones y reuniones oficiales. Cada uno tiene su dignidad y su papel en la lucha. Pero también hay momentos más sencillos, unidos a gente sencilla, por causas sencillas y trágicamente dolorosas. Aquí se trató de participar en un acto político de movilización vecinal para obtener justicia en los asesinatos de los asesinados por policías y matones de la perfumada juventud fascista. Los gritos de esta mujer que grita entre lágrimas que su hijo ha sido asesinado por ella y que quiere justicia no van a dejarme en la memoria. Entran en este panteón de recuerdos donde hay otros momentos de este tipo a los que me han vinculado. Pero para aclarar el caso, debemos dar un paso atrás en la historia reciente de Bolivia.

 

En Bolivia, tras las elecciones generales de octubre de 2019, la oposición de extrema derecha, descontenta con los resultados y respaldada por Estados Unidos y la Unión Europea, dio un golpe de Estado. Bandas armadas convergieron en la capital para crear una atmósfera de pseudoinsurgencia popular. Pronto la policía se unió a los rebeldes. La violencia alcanzó entonces alturas que no se habían visto aquí durante más de veinte años en este país una vez atormentado. Las facciones incendiaron oficinas electorales, atacaron domicilios particulares de figuras del movimiento del presidente Evo Morales, aumentaron el número de pogromos indígenas y las humillaciones públicas de mujeres y hombres militantes en los barrios.

 

En este contexto, en la noche del 10 de noviembre de 2019, bajo presión de las fuerzas armadas y la policía boliviana, dimitió Evo Morales, el verdadero presidente. Las facciones se desatan. De los barrios marginales de la policía surgen neuropatas que reinarán el terror en las calles. Ojos perforados, miembros desgarrados, munición real, arrestos y custodia sin orden judicial acompañados de tortura, extorsión y secuestros para pedir rescate han descendido por todos lados para aterrorizar a la población. La ciudad de La Paz fue el epicentro de este asalto. De Cochabamba y Santa Cruz, los jóvenes dorados con armas caseras, cascos, escudos llegaron en sus hermosos carros para aplastar rojo e indio. En el lugar, también organizaron bloqueos de calles, cortando el tráfico de todos.

 

El lunes 11 y martes 12 de noviembre de 2019 tienen lugar los primeros enfrentamientos con los ciudadanos de estos barrios pobres que tienen que salir a trabajar, en particular los de los edificios, los albañiles, pero también los vendedores de comida en la calle, los empleados precarios de las pequeñas empresas. Inmediatamente se extendieron los enfrentamientos entre trabajadores y matones fascistas. Inmediatamente reciben refuerzos de la policía para golpear o matar a la gente.

 

Ese día estuve en uno de los lugares donde ocurrieron estos bloqueos y ataques de pandillas: en la zona sur de La Paz. Es una zona donde conviven familias de clase media y familias de extrema pobreza. Al disparar contra la multitud, la policía y las bandas armadas han matado en todos los sectores. Ante la catástrofe, los delincuentes afirmaron descaradamente que los muertos procedían del ajuste de cuentas entre vecinos del barrio. En la zona que visitamos fueron asesinadas tres personas: Percy Romer Conde Noguera, 32, Beltrán Paulino Condori Aruni, 23, y Juan Martín Pérez Taco, 18. Todos murieron por múltiples heridas de bala. Y en el barrio, decenas de personas resultaron heridas y detenidas. Otros secuestrados, torturados y extorsionados. Joshua Pillco, un joven, recibió 8 balas de goma en el cuerpo. Tuvo su última operación hace apenas una semana. Vive solo con un niño, tenía un garaje para ganarse la vida. No puede regresar al trabajo. Oscar Pacheco Quispe, baleado y herido, perdió movilidad en su pie derecho. El era albañil. No puede volver a trabajar. Aurelio Maraza, fue detenido, torturado y encarcelado durante un año, bajo el único cargo de incendiar autobuses municipales sin pruebas. Son las mismas historias terribles cada vez de miedo, de caer en la miseria total.

 

El miedo a la represión durante el año del gobierno golpista silenció a muchos por temor a ser detenidos. Desde la restauración de la democracia, cada día se revelan nuevas víctimas y se cuentan historias escalofriantes sobre la violencia policial. Los problemas con el sistema judicial no son sencillos. Durante todo el año de la dictadura golpista no se pudieron realizar investigaciones. Y desde entonces no ha sido más fácil porque los presuntos responsables son miembros de la policía. Y, por tanto, la policía debe investigar a la propia policía. Lo sabemos en Francia y sabemos la impunidad que esto hace posible.

 

La asociación que nos invitó ese día está ejerciendo, lo mejor que puede, presión social, política y mediática para obtener investigaciones y justicia. Por ello, encargó un mural titulado "Verdad, justicia, reparación y no repetición". Esta obra narra a más de 40 metros los hechos de alta violencia facciosa por parte de la policía, injerencias políticas externas, discurso de odio y racismo que se expresaron durante los conflictos. La asociación quiere luchar contra el olvido, contra las estructuras burocráticas de la justicia, contra la impunidad política y las historias falsas para encubrir los hechos cometidos. Su mensaje de lucha es “Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”.

 

Mi participación en la movilización fue propuesta por los animadores del Movimiento Evo Morales para ayudar a resaltar la continuidad de la lucha por la justicia. Lo que está en juego es simplemente la existencia de un estado de derecho a lo largo del tiempo. Esto presupone que se haga justicia. Ese fue el significado del discurso que me pidieron que hiciera en el acto. Como una contribución desde lejos para apoyar la construcción del paciente.

 

Discurso pronunciado en La Paz (Bolivia) el lunes 19 de abril de 2021:

 

" Damas y caballeros,

 

En primer lugar, me disculpo si no hablo un español perfecto. Pero es muy importante para mí hablar contigo directamente para hacerte saber cómo me siento. Y antes que nada agradecerles a todos su invitación. Y para saludarlos a todos, comienzo saludando a usted, señora Presidenta de la Asociación de Víctimas, a las autoridades representadas ya ustedes, mis compañeros diputados.

 

Hoy nos encontramos en un lugar de dolor: la escena del crimen. Quiero ofrecer mi más sentido pésame a quienes han perdido a tantos hermanos, hermanas e hijos amados. A ustedes, las familias, seres queridos, y más que nada a ustedes, los pueblos de Bolivia que han vuelto a sufrir esta violencia, quiero decirles cuánto los admiro por su infinita paciencia en medio de tanta crueldad.

 

Asegúrese de que cuando yo hablo, son los franceses los que hablan. Y expresa su solidaridad, su amor, por los humildes, los que luchan y mueren, a veces, solo por su dignidad como seres humanos, como ciudadanos. Lo que tanto nos importa a todos.

 

Tenga la seguridad de que también hablo, en nombre de mi grupo parlamentario en la Asamblea Nacional francesa.

 

Siempre mi pueblo, siempre mis compañeros, siempre mis amigos aquí, también en Bolivia, hemos estado juntos en todas las luchas por la dignidad y soberanía de los pueblos. Y ahora, en este preciso momento, escuchándote, comprendiendo tu sufrimiento, tus dolores, me siento boliviano.

 

Y me refiero, como testigo externo, a la lección que sabemos en este tipo de casos: el silencio sobre el crimen no borra ningún daño. No ganamos nada, como sociedad, como comunidad humana, del silencio y la impunidad. Porque de lo contrario, los venenos de la impunidad siguen corriendo por las venas del pueblo y del país. Es decir, el resentimiento, el odio que tenemos en el corazón cuando vemos la injusticia de la impunidad. Y también cuando sabemos que los perseguidores que no son castigados continúan su camino con arrogancia, continúan con su trabajo sucio. No sirve de nada quedarse callado para perdonar. Esto no nos ayuda hasta que el mal haya sido reconocido públicamente, mientras la Justicia no cumpla con la misión que le ha encomendado la sociedad.

 

Pero al mismo tiempo, ninguna sanción tiene un efecto útil si no proviene de la justicia plena. Justicia honesta e imparcial, que no es justicia de clases.

 

La naturaleza, de la que tanto aprendemos, vive en el equilibrio que la mantiene. Pero las sociedades humanas, para lograr su equilibrio, necesitan ley y justicia. Para mantener este marco que elegimos, necesitamos el compromiso total de cada uno de nosotros. De ahí surge la legitimidad del estado de derecho, que nunca puede confundirse con la ley del más fuerte. La justicia no debe distinguir entre pobres y ricos, entre el que está acostumbrado a dar órdenes y el que tiene que soportar tener que obedecer siempre. La justicia es el orden humano ideal. Y de este objetivo todos somos totalmente responsables.

 

Gracias, familiares de las víctimas, por estar aquí y dar valientes testimonios. Les hablo con la experiencia de un hombre de edad y un testimonio comprometido con los argentinos, nuestros hermanos, que nos han dado un ejemplo esencial. Al liberarse de una dictadura cruel y salvaje, el pueblo argentino renunció a la venganza, porque eligió la justicia. Justicia que te puede parecer insoportable, porque los asesinos, tan sádicos y crueles, tenían derecho a defenderse. Tener abogados que ninguna de sus víctimas hubiera podido conseguir, ni que tuvieran derecho a defenderse. Sí, sonaba insoportable. Fui uno de los testigos de este juicio. Y quiero, en este momento en el que tantas veces hemos denunciado a los culpables y somos capaces de decir sus nombres, quiero, para la gloria de su memoria, mencionar al fiscal Strassera, que estuvo en este juzgado tantas horas, escuchando la defensa de estos asesinos, demostrando el crimen, llamando a los testigos uno a uno, y escuchándolos a todos, durante horas y horas. 

 

En ese momento, Argentina superó el crimen, superó la muerte de los suyos, superó la barbarie de los asesinos. Entonces los argentinos hicieron vivir, sobre todo, sus valores, aquellos en los que todos creían juntos como pueblo. Sus valores en su mayor fuerza, los valores en cuyo nombre habían luchado hasta el sacrificio, y por los que muchos de ellos perdieron la vida con tanta crueldad. De esta forma, la nación argentina se fortaleció. Ella no se debilitó, contrariamente a lo que decían algunos que exigían que no hubiera juicio. La nación argentina se ha fortalecido, sus niños se han educado y preparado más, sus principios se han fortalecido.

 

Los estamos mirando a ustedes, pueblo de Bolivia.

 

Desde tan lejos como estábamos en los momentos de noviembre, debes saber que sufrimos contigo, que nuestros pensamientos estaban dirigidos hacia ti, frente a los sufrimientos que se estaban produciendo. Ahora lloramos contigo. Y me refiero a lo importante que es que testificaste. Como usted, señor, que lloraba. Como usted, señora, lloré mientras la escuchaba. Y en este momento, me siento como tu hermano. Y el tuyo también.

 

Sabemos que la historia continúa. Sabemos que los pueblos de Bolivia ya han demostrado su grandeza en el pasado reciente. Han contribuido a la historia de toda la humanidad. Cuando consiguieron el derecho al agua adoptado por las Naciones Unidas. Cuando propusieron la creación de un Tribunal Climático Internacional, propuesta que también le hice a mi gente, diciéndoles que eran de Bolivia.

 

Frente a los golpes de Estado lamentablemente tan frecuentes, frente a la violencia ejercida sobre el pueblo por quienes tienen el deber de servirle y obedecerlo, conocemos su respuesta, como usted dijo, camarada, como lo hizo. usted dijo, señora: "No estamos pidiendo venganza, por difícil que sea no pedirla, ¡no estamos pidiendo venganza!" Exigimos justicia y el fin de la impunidad ". Entonces sabemos que, nuevamente, nos vas a enseñar algo nuevo en este mundo: desear la justicia. Y así, pronto veremos, nuevamente, la gloria de los pueblos de Bolivia. Los franceses encontraremos allí una fuente de inspiración. Y de antemano, les agradezco, agradezco a sus familias, agradezco a sus jueces que tendrán que conocer estos casos. Les agradezco porque el mundo aprenderá del pueblo de Bolivia, esta forma tan luminosa de convertirse en ser humano. No hay perdón sin justicia. Y cuando avanzamos en la justicia, avanzamos en la humanización de la sociedad. Y de nosotros mismos, cada uno de nosotros. Así, la justicia nos conduce por este camino luminoso de ser humanos, más humanos, siempre más humanos. Este es el proyecto político elegido por Bolivia y sus pueblos.

 

Gracias a todos. "