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lunes, julio 31, 2006


HOMENAJE DEL HONORABLE SENADO NACIONAL

AL INSIGNE POETA FRANZ TAMAYO

A 50 AÑOS DE SU MUERTE

Sr. Presidente, deseamos por su intermedio presentar el saludo más respetuoso y cordial al Rector de la universidad Franz Tamayo, a la entrañable hermana Elvira Tamayo, hija del bardo homenajeado, a los hijos y nietos, familiares queridos entroncados en la sangre por la progenie de un ser muy querido, don José Bascopé Aspiazu, nuestro dilecto primo hermano, esposo de Elvira Tamayo; a toda la noble familia que presencia este momento de evocación y elevada oratoria en la memoria de nuestro primer poeta boliviano, expresamos nuestro más cálido afecto.

Secundando la iniciativa del H. Senador Antonio Peredo Leigue, tenemos el honor de tomar la palabra adhiriéndonos, en representación de la Bancada del MOVIMIENTO AL SOCIALISMO, a este merecido homenaje al gran legislador, insigne escritor, poeta pensador exclusivo, ejemplar ciudadano, orgullo de nuestra patria, don Franz Tamayo.

Tocaremos superficialmente sólo dos facetas de su rica personalidad y de sus elevados pensamientos. Esbozando algunas expresiones concretas de su pensamiento humanista:

En la Convención Nacional de 1944, Franz Tamayo, el célebre autor de la Prometheida y de la Pedagogía Nacional, desde la Presidencia Parlamentaria en el Senado lanzó las expresiones siguientes:

“En la comunidad de naciones, la posesión del poder y la fuerza, lastimosamente, impone a los poderosos, obligaciones y deberes que traen daños inmediatos a las naciones menores”. “No es posible reconocer soberanías absolutas“. “La conservación del poder en una o pocas manos, no es un fenómeno natural. Desconocer esta verdad, puede llegar a ser el origen de los mayores desórdenes y desgracias “. Quizá por ello el honorable Senador insinuó su anteproyecto de Ley Capital o del Tiranicidio.

“Las naciones poderosas y ricas podrían ayudar con dinero a los países pequeños, pero aunque ello no es obligatorio, tales erogaciones significan compromisos comerciales, y otras”

Con esta sentencia, Tamayo clarividente, criticaba la explotación de nuestras riquezas minerales entregadas a los Aliados de la contienda que obligaron a Bolivia a declarar la guerra a Alemania para gratificarse con nuestro mineral de estaño. Tamayo vislumbraba la realidad del futuro en el nuevo orden mundial, la actual ayuda, condicionada a firmar el TLC, el ALCA y la presión política tornada en amenaza si continuamos a privilegiar el TCP o cuestionamos la subvención a los productos agrícolas del imperio.

Evocando a el Dante afirmó que: “el interés no tiene entrañas”, enlazando conceptos asociados agregaba que: “afirmación que reza además con las grandes compañías de monopolios absorbentes de la riqueza pública y, también caracteriza a todos los magos de las finanzas nacionales y mundiales”

Recordemos que los debates parlamentarios de su gestión se efectuaron en el marco de un tiempo de guerra cuando se practicaba el genocidio de poblaciones y etnias en ambos frentes bélicos, así nos explicamos que en algunas expresiones el Senador Presidente Franz Tamayo, reconociera a las grandes potencias el derecho de ejercer todos los poderes en beneficio propio,

Reflexionando axiomático concluyó: “Las conciencias cultas y libres, altruistas, en cualesquiera latitudes de la tierra, deberían aspirar a formar hombres para la humanidad concreta que es la Patria y para la Patria abstracta que es la humanidad “. “Que la humanidad es víctima de innumerables adversidades, nunca mas debe prestarse a acatar métodos y planes para la sórdida complacencia de quienes pretenden constituirse en amos del mundo“.

En la lectura de una realidad violenta, primó su esencia humanista y creadora.

Sobre la lírica de su Ethos sublime, es posible comentar que don Franz Tamayo fue un notable escritor, sensible poeta, destacado e incomprendido en su cultivada cultura, continúa siendo un gigante entre todos los seres de nuestra geografía humana y en el devenir de la universalidad americana brillará con estela de astro en el cielo de nuestra espiritualidad boliviana.

No comentaremos el lirismo de sus hermosas composiciones, de sus bellos escritos ricos de metáforas, de vocablos inéditos, de superlativas figuras metafísicas inalcanzables para la intelectualidad de su entorno. No trataremos de pergeñar imágenes descriptivas como las efectuadas por don Fernando Diez de Medina sobre el Hechicero del Ande, falseando realidades refutadas magistralmente por el biografiado en su “Para Siempre”. No fantasearemos racismos anacrónicos e inadmisibles como las lanzadas por otros escritores ansiosos de esbozar biografías suyas tratando de definir al héroe mitad de sangre blanca, mitad de sangre nativa, mezclas de sangre válidas solamente para los oligarcas glosadores del criollismo nacional; imaginaron que la raíz del dolor de sus poesías tuvo origen en “saber que por sus venas circulaba una buena porción de sangre indígena”, concepto valorativo absolutamente equivocado.

Actualmente, recuperada la memoria histórica, ya no es más la tónica arguediana secuencial de frustraciones y fracasos históricos, la que lesiona el autoestima nacional; hoy tramontamos el pretérito para llenarnos de gloria con Tupac Katari y Bartolina Sissa, volviendo multiplicados en millones, flameando la whipala en su pátina ideológica y, reivindicando a la tricolor republicana que, ahora sí, adquiere orgullo en la interioridad del corazón boliviano; hoy nos sentimos superados y dignos entre los hermanos de nuestra América morena.

Qué diferencia en la vibración subjetiva, el orgullo de saberse indio en el mejor sentir en el nuevo escenario histórico. Por fin, la excelsitud de la raza indo-americana conquista su destino y camina hacia cumbres de dignidad soñadas. Con ella vamos incorporados, marchando, hombro a hombro, admirando el futuro luminoso de la patria y amando de verdad al ser genuino de la Patria, boliviano de nacionalidades florecientes.

Cuan escasos los poseedores del milagroso canto de nuestro insigne poeta. Profético imaginó a nuestra Bolivia en una extraordinaria configuración de la mejor expresión Tamayana, la tragedia griega en cumbres soberbias, la nación cual Prometeo desgarrado en las entrañas. Intuyó por mucho tiempo la irredención de la patria prisionera y en esa vibración dolorosa concluyó su existencia sin saber que recién, desde enero del 2006, advendría el alba de nuevos horizontes.

A propósito del dolor prometeico, relievamos la gran sensibilidad del poeta anotando en honor de su recuerdo unas breves estrofas de sagrada sabiduría jamás creadas por autor alguno:

¡Dolor, dolor, dolor!

¿Conoces el dogal

que anuda las gargantas

que se dicen adiós?

¿Y el silencio sin lágrimas

con que se entierra un sueño

muerto en el corazón?

Así evocamos su alma, su verbo, su melodioso canto, su enorme

sabiduría.

Honor a él, hermoso ciudadano, héroe del dolor, asido perenne de la

gloria.

Su mensaje de amor será nuestra bandera de combate, más allá del

tiempo y de la vida.

Concluimos el homenaje oficial al insigne bardo emitiendo el grito de

júbilo, el aplauso: ¡Jallalla Tamayo! ¡Siempre Presente en el Senado!.

SENADOR GASTÓN CORNEJO BASCOPÉ

LA PAZ, JULIO DEL 2006.

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