viernes, octubre 18, 2019

Bolivia: lo que está en juego

Evo Morales Ayma
 
(Atilio A. Boron) 
17 Octubre 2019

Este próximo domingo el pueblo de Bolivia deberá tomar una decisión trascendental, que excede el significado de una elección presidencial. Sin restarle valor a ésta, lo que está en juego es una opción histórica, un desafío para las naciones que componen el Estado Plurinacional: consolidar los formidables avances realizados durante la presidencia de Evo Morales -que convirtió a la otrora atrasada, estancada  y siempre convulsa economía boliviana- en la más dinámica de Latinoamérica o, en cambio, optar por un melancólico retorno al pasado.

Arnold Toynbee tenía razón cuando decía que la evolución de las sociedades (y las civilizaciones, en su caso) dependía de la respuesta que fuesen capaces de dar ante los grandes desafíos que las de tiempo en tiempo las confrontan. Y el que hoy se le plantea a las naciones del Estado Plurinacional es saber si tienen la sabiduría y la valentía para proseguir por la senda que convirtió a ese país en el más luminoso ejemplo de progreso integral de la sociedad, no sólo en el ámbito de la vida económica sino también en el político y cultural; o si respondiendo a prejuicios ancestrales o temores atávicos se acobardan ante las implicaciones de las profundas transformaciones que tuvieron lugar en el país y retroceden, buscando refugio en un pasado borrosamente recordado y que la oligarquía mediática se encarga de idealizar. No sólo eso: también de ocultar el holocausto social y económico que produciría en Bolivia el retorno de sus antiguos gobernantes y sus gastadas políticas. Debería ser suficiente echar una mirada a la tragedia argentina o ecuatoriana para persuadir a la población de que la restauración de la hegemonía neoliberal que Bolivia padeció por décadas desataría una catástrofe de inconmensurables proporciones, más allá de ser en sí mismo un imperdonable error.

Los medios, punta de lanza del imperio en la guerra de quinta generación, obnubilan la visión de la realidad porque en esa “prehistoria” de Bolivia mal podrían esconder la crónica pobreza de la enorme mayoría de la población, el desprecio y maltrato a los pueblos originarios y los pobres en general, la absoluta debilidad de un estado incapaz siquiera de pagar a sus funcionarios, la indefensión popular ante la rapacidad de las oligarquías locales y el imperialismo, el saqueo de sus bienes comunes, la migración forzada de millones en busca de una vida mejor y la ferocidad con que los gobiernos de turno reprimían a quienes luchaban por una vida digna. Este maligno ejercicio de fomentar la desmemoria y ocultar los sufrimientos del pasado es una estrategia comunicacional cuyo es objeto adormecer las conciencias y fomentar la desconfianza o el temor ante la positiva evolución experimentada por Bolivia desde el 2006. Transformación que modificó arcaicas relaciones sociales, que puso fin al sometimiento y la humillación de las naciones originarias, que eliminó el analfabetismo, que sacó de la pobreza a millones de personas, que redistribuyó significativamente la riqueza, expandió la educación y la salud públicas y que recuperó las riquezas naturales para todos los bolivianos. Y que puso fin a lo que parecía ser la incurable maldición de la inestabilidad política con sus secuelas de violencia, caos social y  estancamiento económico. Estas positivas mutaciones fueron  reconocidas inclusive por personas e instituciones poco amigables con el socialismo comunitario, como el Financial Times por ejemplo, que en su edición del 27 de Octubre del 2015 publicó un voluminoso suplemento  dedicado a “La Nueva Bolivia” y en donde se dijo, entre otras cosas, que dada la excepcional importancia del litio en las nuevas tecnologías de la información y comunicación este país bien podría ser la Arabia Saudita del siglo veintiuno. Es obvio que cambios de esta magnitud modifican esclerotizadas relaciones de fuerza y es por eso que la oposición a Evo, en un esfuerzo desesperado, apela a cualquier recurso con tal de que bolivianas y bolivianos decidan retornar al pasado. Disponen de enormes recursos para ello: dinero, bancos, empresas, el apoyo de “la embajada”, medios de comunicación con los que pueden difamar y mentir con total impunidad.  Pero ¿se habrá olvidado el pueblo boliviano de las matanzas ocurridas bajo el gobierno de Sánchez de Lozada, o de los que cayeron durante las heroicas “guerras del gas” y “del agua”? No creo. Es difícil tapar el sol con un dedo. Pude comprobar hace pocos días el carácter vivaz y vibrante de la sociedad civil en Bolivia. Estoy seguro que ante del desafío de Toynbee optará por seguir avanzando por el camino trazado por Evo y los movimientos sociales en lugar de caer en la ilusión de creer que la fórmula que tantas veces fracasó (a manos de Sánchez de Lozada, Banzer, Quiroga, Mesa) y que tantos sufrimientos y penurias le ocasionaran en el pasado sería ahora milagrosamente exitosa si esos mismos personajes, o sus amigos, ahora la volvieran a aplicar.

lunes, octubre 07, 2019

Borón: Votar por Carlos de Mesa u Óscar Ortiz será un suicidio político


 

Atilio Borón escucha las preguntas del público.
Foto: Gonzalo Jallasi
CAMBIO EDICION 07-10-2019

Entrevista a Atilio Alberto Borón, Politólogo y sociólogo argentino - Edición impresa


Estuvo recientemente en Bolivia, ¿cómo ve la situación política cuando faltan días para las elecciones generales?

  Creo que de a poco hubo una recuperación de la confianza en el presidente Evo de lo que parecía; digamos, un escenario un poco más complicado con el tema de los incendios, pero bueno da la impresión de que la gente empezó a darse cuenta de que realmente la mejor alternativa que hay es la de votar nuevamente por el presidente Evo. Me parece que mucha gente que antes estaba dubitativa, en este momento no lo está.
Usted mencionó el tema de la Chiquitania, que estuvo en boga en estos días. ¿Usted considera que este tema sea determinante para pasarle factura al ahora candidato Morales?
No, pero lo que pasa es que hay mucha mala voluntad de parte de mucha gente que aprovechará cualquier cosa con tal de desmerecer la candidatura del presidente Evo, por eso aprovecharon lo de la Chiquitania como puede aprovechar cualquier otra cosa.
Pero, me parece que tuvo un impacto que no era el esperado en la atención del momento, evidentemente hubo una situación de una especie de indecisión en la gente que lo apoya, complicada con eso, pero luego tengo la sensación de que ese momento pasó y que en este momento están poniendo sobre la balanza el notable desarrollo que tuvo Bolivia en los últimos años bajo la gestión de Evo Morales y me da la impresión de que a partir de ahí, a partir de ese momento, empiece a haber la recuperación del apoyo al presidente Evo y creo que esto culminará con una victoria, que es lo que se produzca en las elecciones del 20 de octubre.
A diferencia de otros candidatos, ¿usted cree que Evo Morales tiene las suficientes posibilidades de salir airoso en una primera vuelta en las elecciones en Bolivia?
Estuve hablando con alguna gente que estaba haciendo encuestas allá y son gente muy seria, que no va a decir una cosa por otra, ellos tienen una cierta confianza en que efectivamente eso va a ser posible, va a ser un margen estrecho, pero creen que finalmente habrá la mayoría suficiente que el presidente Evo va a superar el 40% y que tendrá una distancia de más de 10 puntos en relación con su más inmediato perseguidor.
Creo que eso de por sí resuelve la ecuación política.
¿Cómo ve la posición de los otros candidatos, en especial del expresidente Carlos de Mesa?
Mira, (Carlos de Mesa) no tiene para ofrecer algo que Bolivia no hubiese ensayado y que produjo resultados catastróficos en el pasado.
Lo que puedan ofrecer Carlos (De) Mesa u Óscar Ortiz es lo mismo que está haciendo (Mauricio) Macri acá en la Argentina; lo que hizo Goni (Gonzalo Sánchez de Lozada) en Bolivia en el pasado.
Lo que conozco, no solamente que el presidente Evo tuvo una gestión para mostrar, porque cualquiera que realmente se encuadre y tenga un mínimo de memoria debería saber lo que era Bolivia hasta 2005 y lo que es hoy Bolivia.
No tendrían que tener ninguna duda en darle su apoyo, no solo su apoyo, salir a hacer campaña y hablar con los vecinos y parientes para que no vayan a cometer un acto de suicidio político votando a candidatos que nunca lograron sacar a Bolivia del atraso, de la dependencia, del estancamiento económico.
Hoy Bolivia es la economía más floreciente de América Latina y esto parece que no fue suficientemente difundido en Bolivia, esto no lo dice Atilio Borón, lo dice Financial Times, también Boletín Journal, lo dicen los bancos internacionales, que hablan que Bolivia podría llegar a ser en el siglo XXI, con las enormes riquezas que tiene y con la gestión macroeconómica exitosa como la actual, la Arabia Saudita del siglo XXI.
Dicen que el litio es hoy lo que el petróleo fue en el siglo XX, y si la gente no se convence de eso querrá votar por el pasado. Yo no vi ninguna propuesta de parte del expresidente Carlos (de) Mesa superadora, más bien veo lo que hizo Macri en la Argentina y lo que produjo una debacle gigantesca.
Entonces, yo apuesto a la sensatez de las bolivianas y bolivianos que tienen que dejar de ser influidos por los medios de comunicación, que en Bolivia prácticamente hay algo que podríamos llamar con cierto cuidado una especie de dictadura mediática que se encarga de disminuir, menoscabar y difamar la figura del presidente Evo y la calidad de su gestión de gobierno.
Eso puede tener un impacto en alguna gente, pero debe detenerse a pensar un minuto lo que era Bolivia antes, lo que es Bolivia hoy y lo que se hizo en sus principales ciudades, las obras que yo he visto.
Hace menos de 10 años, La Paz era un infierno, hoy en día con el tema del teleférico se produjo un salto cualitativo fenomenal. Era un país que no tenía, cada fin de año no tenía recursos para pagar a la administración pública el último sueldo del mes, hoy en día puede llegar a pagar dos aguinaldos anuales.
Que se den cuenta que eso no ocurre en ningún país de América Latina y me atrevería a decir que en ninguna parte del mundo.
Por eso digo, si la gente vota por suicidarse, bueno, desgraciadamente habría que admitirlo, pero creo que los bolivianos y bolivianas tiene un sentido de radicalidad, de fuerza de lo que es el progreso económico, cultural y social que hubo, y no van a caer en esa trampa que le tienden los medios, políticos opositores, que no tienen ningún programa de superación.
Si tú dijeras, tienen programa de superación, ni siquiera eso, lo que hay es una especie de una crítica sistemática, latiguillo permanente hablar de corrupción, de la Chiquitania, sin nada más en la mano, sin tener evidencia ni prueba, ni nada que termine diciendo que el presidente Evo está involucrado.
Él no puede controlar los incendios más de lo que hizo, compárelo con lo que no hizo Bolsonaro, un país infinitamente más rico que Bolivia y fíjense la manera cómo en Bolivia se encaró este tema.
Parece que hoy en día yo veo que no hay muchas opciones más que nuevamente renovar la confianza en el presidente Evo, el gobierno de los movimientos sociales.
A mí me gustaría que fuese una victoria absolutamente inobjetable y amplia del presidente Morales, creo que él y su equipo lo merecen, y Bolivia merece seguir en este rumbo y no caer en el abismo en el cual Argentina, desgraciadamente, ha caído, y el pueblo se equivocó, se dejó engañar y votó por el gobierno de Mauricio Macri, y ahora todos estamos pagando las consecuencias, y los bolivianos y bolivianas que tienen muchos parientes acá levanten el teléfono y pregúntenle cómo les va.
Usted hizo referencia a la influencia de los medios de comunicación, ¿serán tan importantes para influir en la toma de decisión de los bolivianos?
Creo que los medios hoy en día adquirieron una importancia no solamente en Bolivia, sino en todo el mundo, quiere decir, por ejemplo, la campaña permanente del presidente Donald Trump contra los medios precisamente refleja el hecho de que los medios operan en su contra y son muy eficaces para menoscabar y erosionar la base de apoyo de Trump.
O sea, los medios desarrollaron una tecnología de control del sentimiento, de las emociones y la comprensión de aquellos que leen en los medios, escuchan las noticias por la radio o la ve por televisión, que era impensable hace 15 años, por eso se habla hoy de guerras de quinta generación, las que son dirigidas fundamentalmente a controlar las emociones, los afectos, los temores de la población y hacer uso y abuso de lo que llaman las fake news, mentiras que son preparadas como si fueran verdades.
Entonces, en ese sentido, no cabe duda de que si estarán ejerciendo una influencia fuerte en Bolivia, como la ejercen en Argentina, como la ejercen en Chile y creo que esa influencia hay que neutralizarla porque es absolutamente perversa y contraria a los intereses de los pueblos.
¿Usted cree entonces que de no ganar Evo Morales se vivirá lo que pasa en Argentina? ¿Es correcto ese análisis?
No cabe ninguna duda. Basta mirar la propuesta de ellos (oposición), y es la propuesta de volver a la ortodoxia neoliberal, a la ortodoxia que plantea el Fondo Monetario Internacional.
Miren lo que pasó en la Argentina, mírense en el espejo argentino, y si quieren no apoyar a Evo van a tener que pagar consecuencias muy gravosas.
Así que espero y confío. Es un pueblo sensato el boliviano; lo que pasa es que a veces lo abruman, lo distraen, lo confunden, lo atosigan con tanta mala información hecha sin ninguna responsabilidad, con acusaciones absurdas y ridículas sobre qué es lo que pasaría si vuelve a ganar Evo, que no tiene ni pies ni cabeza; hablan de que se eternizará en el poder si se reelige. Bueno, se reelige Angela Merkel en Alemania, y por qué en Alemania no se genera ningún problema y en Bolivia genera toda clase de problemas.
Esto tiene que ver con la colonialidad cultural que surge después de 500 años de haber sido todo en nuestros países sometidos por poderes imperiales a partir de la conquista de América, pero no tiene nada que ver con la realidad. Alguna gente ingenua, desinformada, despolitizada cae en la trampa y después se van a lamentar, ¿o se olvidan de la ‘guerra del agua’ o la ‘guerra del gas’, las movilizaciones, las huelgas, los paros de la gente más pobre?
Me sorprenden, por ejemplo, los médicos que están en paro en contra de la medicina pública, lo cual es una barbaridad, y hago una reflexión a las compañeras y compañeros médicos, ¿cómo pueden estar en contra del SUS?, es una de las grandes conquistas que hubo en algunos países europeos de la posguerra, lo que hubo en Canadá, la medicina pública de calidad.
La medicina no puede ser fuente de negocio; si esa gente que está haciendo paro quiere hacer negocio, por qué no se ponen una tiendita y se ponen a vender.
La medicina no es para comerciar, es una distorsión absoluta que viene del modelo americano, donde la medicina es un gran negocio. Pero la gente del pueblo tiene que darse cuenta de que esa gente jamás la va a curar, y una vez que derroten el proyecto de Evo e instauren la medicina privada, como se ha hecho en Chile, después no se van a poder curar, es gente que va a morir a causa de la desatención médica.
Vean lo que pasa en otros países en donde la medicina está totalmente privatizada. Empezando por los Estados Unidos o Chile, ¿qué van a hacer las familias cuando tengan alguna persona muy enferma?, no tienen cómo curarla o si la curan es endeudándose hasta la coronilla porque no tienen recursos para la privada.
¿Cómo ve la correlación de fuerzas en Sudamérica cuando hay problemas en Argentina, recientemente en Ecuador y Perú no se queda atrás, al igual que Brasil?
Yo veo que Bolivia es una especie de isla; es el único país que vino creciendo a una tasa del 4,5 o 5% los últimos años, un país donde no hay problemas de inflación, un país donde hubo un empoderamiento de sectores sociales, expansión de derechos de una manera muy significativa todos estos últimos años; un país que vino creciendo en sus exportaciones y que tiene un manejo macroeconómico considerado ejemplar.
Creo que Bolivia con la Argentina va a tener un respaldo con el nuevo gobierno que va a venir, que de hecho será de Alberto y Cristina Fernández; definitivamente que con el gobierno de Macri no tiene, y creo que como se están moviendo las cosas en Perú y sobre todo en el Ecuador, no sería raro que el año que viene tuviéramos una coronación internacional de fuerzas. Perú está en víspera de grandes cambios económicos, políticos y sociales postergados de la época de Fujimori; hay una acumulación muy fuerte de organizaciones populares, partidos políticos y fuerzas políticas que están pugnando para lanzar de una manera muy significativa en el desarrollo político del Perú en una dirección congruente con lo que vino obteniendo Bolivia.
Y en el caso de Ecuador, donde el supremo traidor de la historia de América Latina, Lenín Moreno, tuvo que huir como una rata y refugiarse en  Guayaquil, y tiene a toda la gente en la calle protestando; no nos sorprendería si ese hombre migra rápidamente y se va bajo la protección de los Estados Unidos, como está protegiendo también a (Gonzalo) Sánchez de Lozada. Lenín podría ser el sucesor en recibir los favores del imperio por la tarea hecha, por haber metido preso a Jorge Glass, una vez hecho una campaña brutal de agresiones en contra del presidente (Rafael) Correa, que tiene 29 demandas penales formuladas por este gobierno hipercorrupto del señor Lenín Moreno.
Como decía Rafael Correa, “he acumulado más demandas penales que Alcapone en los Estados Unidos”; entonces esto puede cambiar muy rápido.
Venezuela, que está resistiendo la agresión norteamericana, y en Uruguay, donde el Frente Amplio parece que está encaminado a una nueva victoria, y si tenemos la confirmación del triunfo de Evo en Bolivia, más este escenario de Perú y Ecuador, todo evoluciona en una situación positiva porque se demostró que esa derecha no tiene condiciones algunas de gobernar y generar estabilidad, seguridad, tranquilidad y progreso a sus pueblos. No sería raro que en el curso de los dos o tres años se constituyera en una correlación de fuerzas internacional en esta parte del mundo que no va a ser igual a principios del siglo XXI, porque los líderes más importantes están muertos, como el caso de Hugo Chávez, Néstor Kirchner o Fidel Castro, o están presos como Lula (da Silva), o están acosados judicialmente como Cristina, pero puede recomponerse la situación muy favorable y que vaya a ser un respaldo muy importante a esta nueva fase del gobierno boliviano con la reelección de Evo.
Perfil
Es un politólogo y sociólogo argentino, doctor en Ciencia Política por la Universidad de Harvard. Actualmente, es director del Centro de Complementación Curricular de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional de Avellaneda.
Es profesor consulto de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires e investigador del IEALC, el Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe. Fue  vicerrector de la Universidad de Buenos Aires (1990-1994) y secretario ejecutivo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) entre 1997 y 2006

viernes, octubre 04, 2019

¿Quién puede matar a un niño?

El fenómeno Greta Thunberg como un manual de dirección de las pasiones políticas




RT
3-10-2019
REBELION.ORG



En 1976 el gran Chicho Ibáñez Serrador estrenó ¿Quién puede matar a un niño?, una película de terror donde una joven pareja viaja a una isla mediterránea que ha sucumbido a un terrible mal: los niños han asesinado a los adultos. Mientras que en historias similares como El pueblo de los malditos (1960) los pequeños homicidas tienen un origen paranormal, en la producción española la furia infantil se achaca a los males del mundo y a la inacción de las personas mayores, los críos han llegado para poner orden, al precio que sea.
 Viendo el airado discurso de Greta Thunberg en la Cumbre de Acción Climática de la ONU se me hizo muy difícil no pensar en la película de Ibáñez Serrador. La joven protagonista de toda esta historia ha acaparado titulares, conversaciones en red y ha eclipsado al resto de intervinientes, desde los jefes de Estado hasta otros activistas, reafirmando la narrativa de que los niños han venido a poner las cosas claras a los malvados adultos: dicotomías de cuento de los Hermanos Grimm para un momento de audiencias hambrientas de emociones fuertes.

Pero la intervención de Thunberg me ha recordado no sólo a la película por esta división, otra más, sino por un hecho que a pesar de obvio pasamos por alto. ¿Quién puede matar a un niño? toma su título de la frase que uno de los supervivientes de la isla emplea para explicar por qué los pequeños han cometido sus crímenes sin apenas oposición: ¿quién puede enfrentarse a un niño a pesar de que este venga con intenciones hostiles? Quien sea aficionado al cine de zombies sabrá de qué hablamos.

Si hoy decimos "la adolescente más famosa del mundo" gran parte del planeta pensará en Thunberg, pero no hace demasiado tiempo, en 2013, este título le fue otorgado a Malala Yousafzai por el periódico alemán Deutsche Welle. Un poco después vino Muzoon Almellehan, a la que se llamó con demasiado descaro "la Malala siria", suponemos que por ponerle las cosas fáciles al público. Niñas, adolescentes, con vidas muy duras y una historia de superación tras de sí, con mensajes sencillos y directos que apelaban a causas nobles como la educación o los derechos humanos. Niñas que fueron utilizadas desde los centros de poder mundial para sustentar intereses geoestratégicos. Pero, ya saben, ¿quién puede criticar a una niña?

En 1992, Severns Cullis-Suzuki recibió la condecoración de "la niña que silenció al mundo" por un discurso que llevó a cabo en, adivinen, la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro. Cullis-Suzuki, con trece años, pronunció un alegato ecologista tan conmovedor como vacío políticamente. Ese mismo año y en esa misma cumbre, Fidel Castro Ruz, el presidente de Cuba, pronunció otro discurso con mucha menos trascendencia mediática que señalaba con pelos y señales el culpable del desaguisado ecológico: un sistema económico que había hecho de la rapiña, el crecimiento descontrolado y el extractivismo a los países más pobres su principal motor de desarrollo. Eran tiempos en los que, después de la caída del muro, nadie quería escuchar a un comunista: hoy las palabras de Castro parecen premonitorias.

El fenómeno de los niños prodigio del activismo no es nuevo, por lo que sorprende que los medios lo pasen por alto, como si Thunberg fuera única y primera en su especie. Thunberg es, sin duda, un gran producto político, uno especialmente adaptado a la infantilización sentimental de la sociedad, pero uno que también cuenta con la connivencia de un periodismo que necesita obtener visitas a toda costa y que ya no se atreve a adoptar una postura crítica, simplemente plantear una serie de dudas razonables, frente al último fenómeno extraído de una probeta.

Lo realmente desconcertante es cómo un adulto de inteligencia media puede creer que una niña decide por su cuenta iniciar una huelga escolar climática hace un año y que doce meses después sea un icono mundial recibido por Obama y Lagarde, que viaja en un velero acompañada de un príncipe monegasco y cuenta con voz en las tribunas de los organismos más importantes del mundo. Perdonen que levante una ceja en señal de desconfianza, pero rara vez quien posee los resortes de poder decide pegarse un tiro en el pie dando facilidades a quien les confronta.

Si descartamos que Thunberg tenga capacidades de control mental –cosas más raras se han visto–, hemos de deducir que, evidentemente, hay una serie de patrocinadores detrás de la niña. Y no hablamos de ninguna extraña conspiración, sino simplemente de la forma habitual en la que funcionan la cosas en nuestra época. Alguien tiene una serie de intereses y, mejor que hacer lobby, recurre a una protagonista amable para que el público acepte con entusiasmo el cuento que se les ha propuesto, eso que ahora se llaman narrativas.

¿Estamos por aquí afirmando que el cambio climático o en general los problemas ecológicos son un cuento? Ni mucho menos. Probablemente nos enfrentemos como especie a un reto global de dimensiones catastróficas. Lo que decimos es que Thunberg, al margen de sus deseos, es el enésimo fenómeno que va a permitir que los trabajadores acaben pagando los platos rotos de la transición productiva y además lo acepten de buen grado. La pretensión real puede ser una impostergable adaptación económica para paliar el cambio climático, pero exonerando al capitalismo y manteniendo las tasas de beneficio, cargando sobre los hombros de la clase trabajadora y los países empobrecidos la factura. Ya pasó en la crisis del 2008.

El fenómeno Thunberg cuenta, en primer lugar, con un discurso emocional pero desestructurado políticamente, que no señala ni los cómos ni los porqués, que evita poner el acento en corporaciones empresariales concretas y que pasa de puntillas por el gigantesco complejo industrial-militar norteamericano, pero que además fomenta una peligrosa idea de que "la clase política" es la única responsable del calentamiento global, sin asumir que la mayoría de esos políticos son el consejo de administración, en los organismos públicos, del gran capital. La diferencia de añadir apellido a la culpabilidad es que mientras que en el segundo caso protegemos la democracia, en el primero podríamos estar tentados de verla como un impedimento. De la eco-tecnocracia al eco-fascismo hay tan sólo unos ligeros matices.

De hecho, muchos líderes políticos, de forma similar a los propios medios de comunicación, intentan subirse como pueden al carro de la niña sueca, temerosos de enfrentarse a alguien obligatoriamente popular. Además, estos políticos obvian que desde hace treinta años se han aprobado protocolos para atajar la crisis climática. Que parezca que antes de Thunberg sólo existe el vacío les libra de responder por qué esos protocolos no se han aplicado con efectividad.

La respuesta no es que no se sepa lo qué hacer, ni siquiera que en último término no haya voluntad política para hacerlo, el problema es que en un entorno capitalista de una producción cada vez más desordenada esos protocolos son inasumibles: chocan frontalmente con los modelos de los mismos entes supranacionales, como el FMI, que reciben y agasajan a Thunberg. Y eso no se puede asumir delante de los focos.

Sorprende –sinceramente ya más bien poco– que el progresismo no se esté dando cuenta de la dinámica que genera la propuesta Thunberg. Se diría, escuchando a muchos activistas y líderes, sinceramente fascinados con la joven nórdica, que lo único que importa es la concienciación y el movimientismo, cuando la población sabe perfectamente que tenemos un problema climático, es más, cuando la mayoría hace lo que puede por paliarlo. Por otro lado que alguien se sume a una movilización hoy apenas garantiza nada más que la expresión de la preocupación de un sumatorio de individualidades respecto a un tema. Si el progresismo detesta la movilización al estilo del siglo XX no puede luego esperar resultados parejos a los del pasado.

Este progresismo happening parece conformarse con que sucedan cosas, sin preguntarse muy bien por qué suceden o cuál es el poso que van a dejar. Se desea movilizar a una gran cantidad de personas, sin saber muy bien hacia dónde conduce ese movimiento. Conceptos como organización, poder, ideología o estrategia se han vuelto pecaminosos y ya, a lo único que se aspira es a ser meros acompañantes por si, con suerte, se pega algo del charme y las simpatías se traducen en votos. ¿Que ha quedado de la indignación española del 15M? Esa es la pregunta que este progresismo happening debería responder y no seguir con su desesperada escapada hacia adelante, en muchos casos como resultado de la enésima venganza interna para acabar con tradiciones políticas realmente útiles durante décadas.

De hecho, el greenwashing, la coartada de tal producto o empresa mediante lo ecológico, no es el asunto de fondo, sino simplemente un síntoma de una política vaciada que se adquiere como un bien identitario de consumo. Estas semanas la gente se define como pro-Greta o anti-Greta, intentando situarse histéricos en un mercado donde mostrar unas paradójicas diferencias uniformizantes. En el punto más demente las discusiones giran en torno a si el producto Thunberg posee privilegios por ser blanca y europea o sufre opresiones por ser mujer, joven y padecer síndrome de Asperger, como el célebre Sheldon Cooper . ¿Cuál es el personaje de ficción y cuál el real? La misma pregunta vale para la política progresista. A Trump, cómodo, le vale con bromear sardónicamente: su electorado es lo que espera.

En el colmo de la mezquindad y la estrechez de miras, el progresismo happening acusa a cualquiera que critique al producto Thunberg de celebrar la inacción, planteando el "qué hacer" como pregunta irrebatible que apela a la moralidad individual, de una forma muy parecida a los sacerdotes señalando desde el púlpito a los malos creyentes que se plantean dudas teológicas. La respuesta a esa pregunta es bien sencilla: lo que ya se está haciendo y de hecho se lleva haciendo décadas.

En Latinoamérica, pero también en la India y África, hay una tupida red de militantes ecologistas que además suelen hacer coincidir sus acciones con lo sindical, lo comunitario y lo étnico, dando a esa palabra llamada interseccionalidad un valor real, y no el maltrato identitario al que ha sido sometida por los departamentos universitarios de Europa y Estados Unidos. La diferencia es que estos militantes no tienen espacio en los medios, no son recibidos por el FMI, los príncipes no les prestan los yates y, lo peor, son asesinados a centenares cada año . Su problema es que plantean aún un tipo de política en el que los protagonismos brillan por su ausencia, que ataca los problemas sistémicamente y que organiza a las personas de modo estable elevando su nivel de conciencia. Un muy mal producto, al parecer, para un siglo donde importan más las narrativas que las acciones.

Greta Thunberg, en el mejor de los casos, acabará como Cullis-Suzuki o Malala, escribiendo ese tipo de ensayos que se venden en los aeropuertos. Mientras países como Alemania ya anuncian dinero para la transición industrial ecológica, otros hablan de Green New Deal, maneras eufemísticas de nombrar la gigantesca reestructuración productiva que se va a llevar a cabo para intentar evitar la nueva crisis que se nos avecina y que, con la excusa ecológica, destruirá miles de puestos de trabajo estables transformándolos en empleos precarios pero con la etiqueta verde.

O esta transición se lleva a cabo de forma democráticamente ordenada, planificando la economía para el beneficio de la mayoría de la población, o nos quedaremos sin derechos y sin planeta.

No digan luego que no les avisamos.

Fuente: https://actualidad.rt.com/opinion/daniel-bernabe/328254-greta-thunberg-manual-direccion-pasiones-politicas

¿Nada es lo que parece?

Teoría de odio

Rebelión/Instituto de Cultura y Comunicación UNLa
4-10-2019

En el odio de la clase opresora se coagulan -y sinceran- todas las patologías del capitalismo. Es uno de sus espejos más nítidos. Su trasparencia. Es odio “refinado”, que se ha sofisticado, instrumentalizado y maquillado (minuciosamente) hasta parecer, incluso, “amor al prójimo” o filantropía para anestesiar, con palabrerío moralista, instituciones y jurisprudencias, las insurrecciones populares. Mientras los odiadores ponen cara de “buenos”. 
  Odio pasteurizado para reconfigurar el escenario general de la vida sobre un tablero mañoso donde: el debate capital-trabajo ocurra como cosa fuera del control de las empresas; el papel de los trabajadores parezca independiente de la realidad capitalista; y, además, el trabajo parezca una actividad individual e independiente al margen de las “leyes” económicas del capitalismo. Emboscadas para ocultar el odio a los trabajadores; para no pagarles el seguro social ni derecho laboral alguno. Para minimizar “costos” y dar por muerto el pago de horas extras, viáticos y otras remuneraciones consideradas como derechos adquiridos. Odio disfrazado de modernidad administrativa. “Nada es lo que parece”. Odio inoculado como “cultura” del burocratismo. 

En el relato de las burguesías el “odio” reviste galanuras de época muy cómodas para la apropiación del producto del trabajo. Con el beneplácito de algunos “expertos” en teorías semióticas, y de sus jefes, surge una corriente desenfrenada cargada con “nuevas clasificaciones” para el odio, donde reina -sin tapujos- la idea de que es condición de los seres humanos odiarse a sí mismos con odio funcional y contra su propia clase… en las “apps”, los teléfonos móviles… “gerencialmente” y por cuenta propia… Determinismo del odio que no tiene horarios. No permitas que los noticieros burgueses te convenzan de odiar a tu propio pueblo. No te tragues el odio oligarca como si fuese tuyo.

Es odio con determinación de clase expresado como pasión que cancela razones. Rompe los nexos humanos solidarios y fija códigos de alianza sectaria. En algunos casos se convierte en “placer” inconfeso. Así se desliza en la vida cotidiana y “embriaga” o cuanta forma expresiva le está cerca, objetiva y subjetivamente. Se ha vuelto parte del paisaje y transita los diarios, los noticieros, los cancioneros, las películas, las historias de amor, las relaciones familiares y, desde luego, las relaciones jurídicas y las de producción. Donde menos lo imaginas habita, todo o en partes, el odio de clase convertido en moral de época. 

Sobrevivimos en un escenario planetario infestado por odios de todos los géneros. Es una Cultura, Política y Comunicación del odio y para el odio a diario, el odio condensado y odio compartido, hilvanado, cambiante, tenso, entre la vigilia y los sueños; odio que sirve para conjugar la práctica de mil conductas envenenadas por sus entrecruzamientos. Odio de clase, de “raza”, de g é nero, sexual, político, ontológico… el odio que nos inunda con sus umbrales y nos distancia de los otros entre convulsiones antidemocráticas, conservadoras y de castigo que aparecen en todas partes y a toda hora en forma de violencia, rabia, impotencia, desesperación y autoritarismo de derechas.

Es cierto que el odio es viejo compañero de los seres humanos. Su vigencia sigue siendo avasallante y empeora en las condiciones históricas de conquista, coloniajes, guerras o revoluciones. Se recrudece en las relaciones de dominación y explotación o en los intentos que los pueblos hacen por emanciparse, pero no por eso hemos de aceptar fatídicamente que somos animales odiadores por naturaleza, aunque debamos responder con toda claridad hasta dónde se ha infiltrado el odio en nuestras vidas y si nos ha convertido en sus esclavos bobos en plena “modernidad” marcada por Auschwitz, Hiroshima y Gulag.

El odio cancela la igualdad, la libertad, la tolerancia, el respeto a la dignidad y a la autonomía del otro. Es impensable una sociedad igualitaria y digna mientras haya gente produciendo odio y vendiéndolo como uno de los más grandes negocios de la Historia. Y es que el odio subsiste tanto en los medios como en los fines del capitalismo agazapado en sus formas originarias de racismo, integrismo religioso, ét nico o nacionalista en espera de su maquillaje (a veces televisivo o cinematográfico) para intoxicar las relaciones sociales. De un modo u otro, cerca o lejos está entre nosotros (a veces dentro) el odio de clase. Incluso el odio entre hermanos, compañeros y camaradas. Es imprescindible entender su naturaleza, sus raíces, causas y efectos… combatir un tema de tal complejidad en sus más diversas facetas y su impacto en las visiones y conductas deformadas por las ideologías del odio (racistas, sexistas, integristas que la fomentan) y, derrotarlo… en y con todo lo que tengamos a mano, incluyendo la literatura, las artes, el cine y los “mass media”. 

Otra cosa es el recurso del concepto “odio” para enfatizar las posiciones de lucha contra-hegemónica y por la emancipación definitiva de nuestros pueblos y, entonces, el “odio” adquiere una dimensión semántica de combate no contra las personas sino contra los sistemas de dominación , exclusión, aniquilamiento y envilecimiento de la humanidad. Por eso insistió Antonio Gramsci en su “odio a los indiferentes”. Por eso lo convirtió en una declaración de principios, de fines y de posiciones. 

Hay que llamar a todos los frentes dignos, y en pie de lucha, a frenar la propagación del discurso del odio contra migrantes y contra todos los grupos llamados “minoritarios”. Contra el odio a los líderes sociales, a los movimientos emancipadores a los mandatarios de las naciones progresistas. Contra el odio desatado y cultivado en las “redes sociales”. Frenar el odio generalizado para amenazar a la voluntad democrática de los pueblos. Contra el odio para sofocar el disenso legítimo, la libre expresión popular, el derecho a vivir sin violencia… y, además, exigir que cesen las operaciones con mecanismos “trolls”, “bots” (o como quieran llamarlos) por donde transita el odio de clase y la violencia burguesa disfrazada de “libertad de expresión”.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

martes, septiembre 17, 2019

Planes elaborados por el poder hegemónico para apoderarse de la Amazonia, figuraba en libros de estudios de EEUU como territorios bajo su control


COMUNIDAD DE INVESTIGADORES ANTIIMPERIALISTAS 

https://cia.bo/terrorismo-ambiental-la-amazonia-en-la-mira/


El voraz incendio en el Amazonas en Brasil, que arde desde el 10 de agosto, ha sido premeditado ya que de acuerdo a investigadores, hubo inicios del fuego en forma simultánea en distintos lugares.

Mientras, el presidente Jair Bolsonaro no sólo no ha dado los pasos necesarios para controlar la situación, sino que utilizó esta tragedia para acusar a los ambientalistas, a las Organizaciones no Gubernamentales (ONGs) y especialmente desató su odio contra las poblaciones indígenas, que han sido atacadas brutalmente por el mandatario, y amenazadas de ‘aniquilación’.

Desde que asumió el poder ya había declarado su proyecto de convertir a la Amazonia en una especie de gran emporio de transnacionales. El devastador incendio es una acción depredatoria de alto nivel, y como señalan los expertos: los incendios siempre son producto de la acción del hombre ya sea accidental o premeditadamente.

Nadie desconoce los ambiciosos planes elaborados por el poder hegemónico para apoderarse de la Amazonia, que figuraba en libros de estudios de Estados Unidos, como territorios bajo su control, para la ‘preservación’ del medio ambiente.

Además se conoce el accionar de muchas ONGs, dependientes de las Fundaciones de todo tipo que utilizan el poder hegemónico para sus diversas formas de guerras contrainsurgentes, que se aplican contra nuestros países y que han invadido y se han extendido silenciosamente a lo largo y ancho de América Latina.

En estos tiempos los incendios están bajo sospechas, especialmente a partir de la detención en Chile del soldado israelí Rotem Singer -en supuestas vacaciones- como autor del siniestro en el Parque Nacional de Torres del Paine, reserva de la biosfera en la Patagonia chilena, en 2012, donde el fuego quemó unas 17 mil hectáreas.

Singer llegó a un acuerdo para evitar el juicio mediante el pago de 10 mil dólares (unos siete mil 530 euros) y ayuda en una campaña de reforestación. Y firmó trabajar ‘como voluntario entre uno y dos años para la ONG mundial ‘Keren Kayemet LeIsrael’, especialista en reforestación y que tiene una delegación en Chile. Los lobos cuidando a las ovejas.

Los incendios en Chile y Argentina han sido investigados, pero en general se ocultó la información a la población, a pesar de haberse determinado que habían sido iniciados por manos siniestras, lo cual es terrorismo ambiental.

En el caso de Brasil se conoce desde hace tiempo la ambición desmedida de las grandes transnacionales, uno de cuyos modelos de depredación se llama Monsanto, que lamentablemente ha ingresado en nuestros territorios utilizando la corrupción y las diversas armas del poder imperial…
Que Bolsonaro sostenga que su país no tiene lo necesario para hacer frente a esta situación, resulta increíble. ‘El Amazonas es más grande que Europa, ¿cómo van a controlar los incendios en esta área?’, dijo al confesar públicamente que el Ministerio de Justicia no tiene personal suficiente para investigar cómo comenzaron los incendios.

Sin embargo sostuvo que estos incendios podrían haber sido provocados por la oposición a su gobierno y que muchas de las Organizaciones No Gubernamentales (ONGs) habían dejado de recibir dinero de Alemania y Noruega y ‘como están desempleados quieren derrotarme’.

Otra de sus hipótesis es que pueden ser ‘los agricultores o los indios’ y también aludió a los ganaderos, quienes conforman grupos de elite de la derecha que lo apoyan.

Mientras esto sucede con el presidente, tanto sus funcionarios como los medios de comunicación masivos han silenciado durante demasiado tiempo la tragedia, lo cual también es otra forma de terrorismo ambiental, que los hace cómplices de este nuevo crimen contra la naturaleza y miles de pueblos originarios, cuya casa es esa selva inmensa y viva.

Existen fuertes sospechas de que la supuesta indiferencia de Bolsonaro ante la situación en la Amazonia es parte de sus planes de ‘limpieza’ de esa región sobre la ‘necesidad de aniquilar’ a las comunidades indígenas -como también a la población negra, a los pobres, a los homosexuales, a los comunistas y la lista es larga.

Y nada mejor que el fuego depredador y ‘purificador’, según sus preceptos ‘evangélicos’, para cumplir con sus compromisos, especialmente con el presidente de Estados Unidos y el primer ministro de Israel, Donald Trump y Benjamín Netanyahu, este último el gran convidado de piedra que tiene un poder enorme sobre el mandatario de Brasil.

Pretender acusar a los pobladores indígenas, a los que está persiguiendo desde su llegada al poder, refiriéndose a ellos en términos insultantes y racistas de otros siglos, es otra evidencia de su política de sembrador de odio que lo une muy cercanamente a sus mejores y poderosos amigos.

Los pueblos originarios amazónicos son los mejores cuidadores de sus tierras y la naturaleza. Incluso en los estudios se ha comprobado que sólo toman lo necesario de esa naturaleza, que es lo que les asegura su existencia y supervivencia.

Los discursos de mujeres dirigentes indígenas en el Congreso de Brasil han sido contundentes, desesperados, y muy claros en cuanto a la amenaza que se viene contra ellos por el ingreso de las grandes mineras y otras empresas y planes que terminarán acabando con sus vidas y con el llamado pulmón del mundo.

La reacción de dirigentes mundiales muestra, a su vez, el inmenso egoísmo de sus planteos, porque sólo hablan del daño que esta destrucción provoca para sus países, y en ningún momento se los escucha referirse a las miles de víctimas: seres vivos, hombres, animales, pájaros, que aseguran la biodiversidad.

El silencio sólo se rompió ante la presión del mundo y la respuesta de Bolsonaro, presidente de una potencia mundial, tratando de explicar que no tiene los medios para enfrentarse a esto, mientras en Bolivia el presidente Evo Morales está dando un ejemplo de lo que significa un mandatario que ama a sus pueblos, a su territorio, a sus vecinos.

Ante el primer incendio en la zona amazónica boliviana nombró de inmediato un Comité de Crisis, puso a trabajar a todo aquello de que dispone su país como helicópteros, aviones, además de alquilar la aeronave más grande del mundo que se utiliza para apagar los grandes incendios y toda la población está en pie solidario.

Son dos respuestas que evidencian las enorme diferencias entre un personaje, cuyo discurso violento, xenófobo, racista y por cierto criminal representando a la ultraderecha regional, al capitalismo rampante y brutal de este siglo que intenta asolar al continente bajo el mandato imperial, y la del primer dirigente indígena que llegó al gobierno en Bolivia con un discurso de paz, de reivindicación de los derechos de los pueblos y de los originarios, conculcados desde hace mucho más de 500 años, y también de profundo cuidado del entorno, por la ‘madre tierra’, enseñando al mundo otro camino hacia el hombre y la naturaleza.

En una denuncia llegada desde Brasil se menciona a Open Democracy, organización que sostiene haber accedido ‘a documentos internos del gobierno de Bolsonaro que demuestran que el mandatario está comenzando a desplegar un proyecto para echar por tierra los planes de conservación y avanzar en la explotación del Amazonas’. Una de esas ONGs cuyas dobles intenciones conocemos.

En este caso, esa ONG hizo referencia a unas diapositivas donde se demuestra que el gobierno de Bolsonaro utiliza el discurso de odio para ‘disminuir el poder de las minorías que viven en la región’ y de esa manera desarrollar ‘proyectos depredadores que podrían tener un impacto ambiental devastador para el Amazonas’.

El Gobierno tiene como una de sus prioridades habitar ‘la región amazónica para evitar la implementación de proyectos multilaterales de protección forestal, sostiene Open Democracy y cita específicamente al llamado ‘Triple A’ (Andes, Amazonas, Atlántico), que sería un corredor ecológico con 135 millones de hectáreas de bosque tropical y uniría los Andes con el Atlántico pasando por el Amazonas. Se analiza que el accionar del mandatario brasileño está pensado para evitar los proyectos de conservación y de preservación del pulmón verde.

Aunque esto es parte del trasfondo oscuro que se mueve detrás de las ambiciones coloniales para apropiarse de la Amazonia, esta región sólo puede ser cuidada como sucedía hasta ahora, por sus legítimos habitantes desde hace siglos.

La historia de la depredación es larga. Muchos luchadores auténticos y dignos han sido asesinados por ese oscuro poder y las ambiciones capitalistas que arrasan con todo, y que como Bolsonaro expresan públicamente su plan de borrar del mapa de Brasil a las comunidades indígenas.

Y detrás de todo esto, el también publicitado plan de Estados Unidos y sus asociados de apropiarse de los territorios amazónicos, como lo están haciendo en lugares como Colombia, bajo el falso argumento de que sólo ellos aseguran la preservación de la naturaleza.

Basta con recordar los genocidios y el saqueo a los que han sometido a nuestros países y al África, donde convirtieron vergeles en desiertos, para entender de qué se tratan estas ‘ayudas’.

En un trabajo publicado por Hispan TV recientemente, se advierte sobre la gran amenaza que significan los centros biológicos de Estados Unidos, que se están instalando estratégicamente junto con bases militares, como es el caso de Colombia y se pretende extender contando con la complicidad de los Estados sometidos y la mayor parte de los medios de comunicación.

‘Esos laboratorios tienen que ver con el control de la Amazonía como una de las proyecciones geopolíticas del Pentágono, para lo cual Brasil y Colombia resultan dos centros neurálgicos en la realización de sus intereses’, resaltó.

No sólo todo lo que se ha mencionado está detrás de los fuegos amazónicos que hoy ‘conmueven’ al mundo, sino hay mucho más para investigar lo que amenaza al continente en este siglo XXI y que también nos muestra el vigor de las resistencias múltiples.

domingo, septiembre 15, 2019

Campaña para culpar a Evo Morales de los incendios del Amazonas

Promovida por agentes occidentales promotores de cambios de régimen

The Gray Zone
13-08-2019
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos

Mientras el presidente brasileño Bolsonaro permite a la élite de terratenientes quemar el Amazonas, agentes profesionales de los cambios de régimen como Jhanisse V. Daza tratan de culpar de los incendios al gobierno de izquierda de Bolivia, cuyo presidente Evo Morales se enfrenta a las elecciones en octubre.

Con los incendios provocados durante casi un mes por los terratenientes en todo el Amazonas un grupo de guerreros de la información apoyados por Occidente ha empezado a trabajar para redirigir la indignación contra el gobierno de la extrema derecha brasileña hacia un objetivo más conveniente.

Después de que una avalancha de información culpara a todo el mundo, desde las personas pobres que comen carne a China, ha aparecido un nuevo blanco: el gobierno boliviano de izquierda del presidente Evo Morales. 


Aunque en un principio la maquinaria para generar cambios de régimen se contentó con acusar a los bolivianos de no responder lo suficientemente rápido, ahora está cambiando de táctica y haciendo la absurda afirmación de que Bolivia es el principal responsable de los incendios del Amazonas


La campaña ha estado montada por Jhanisse Vaca Daza, una agente anti-Morales a la que un reportaje reciente de la BBC identificaba simplemente como “activista medioambiental” cuando acusaba al presidente boliviano de ser responsable de los incendios.


Sin embargo, si se examina más atentamente a Daza se descubre que es la punta de lanza de una red de organizaciones occidentales que adiestraron y asesoraron a los líderes de las operaciones de cambio de régimen desde Venezuela a Europa del Este, hasta las actuales protestas contra China en Hong Kong.

#SOSBolivia

No podían ser más crudos los improperios de Jhanisse V. Daza contra el gobierno socialdemócrata de Evo Morales en Bolivia, al que sistemáticamente trata de forma caricaturesca de “régimen autoritario”. En sus redes sociales ha compartido memes en los que se retrata a este presidente elegido democráticamente de “dictador” ataviado con un gorro de marinero y con un bigote al estilo Hitler en el que se lee la palabra “no”.


Sin embargo, cuando empezaron los incendios en el Amazonas cambió su estrategia. Daza y sus aliados se han movilizado con el hashtag #SOSBolivia para asegurarse de que la crisis medioambiental se explota al máximo de su potencial propagandístico, a pesar de los informes del gobierno boliviano que señalan que más del 85% de los incendios se extinguieron aproximadamente a los ocho días de haber empezado a luchar contra ellos .


Al parecer no suscitaron mucho interés a quienes están detrás de esta campaña del hashtag un informe de la NASA que indica que los incendios se concentran en Brasil ni otro informe que explica que la zona más afectada de Bolivia, Chiquitanía, ni siquiera está en el Amazonas


Las personas que promueven el cambio de régimen en Bolivia, que van desde quienes son abiertamente libertarias hasta izquierdistas autoproclamadas, se han inspirado en el mismo manual estratégico utilizado durante décadas contra Venezuela, Nicaragua y Cuba. Son técnicas recicladas que utilizan la guerra económica, la física y la mediática para socavar y deslegitimar en cada ocasión a gobiernos antiimperialistas.


El hashtag SOS se popularizó en los últimos años entre la élite de América Latin a para llamar la atención sobre las supuestas “dictaduras” que padecen bajo gobierno socialistas elegidos democráticamente. Han empleado ester eslogan en varias revueltas violentas de las clases altas, sobre todo en las guarimbras venezolanas de 2014 y 2017 y en los "tranques" nicaragüenses de 2018.


Es significativo que los usuarios más frecuentes del hashtag SOS rara vez, sin o nunca, amplíen su petición de ayuda internacional a las numerosas víctimas de los gobiernos derechistas apoyados por Estados Unidos de Honduras o Brasil.


En el centro de la campaña en las redes sociales #SOSBolivia está una ONG poco conocida llamada Ríos de Pie, que fundó hace un año Jhanisse V. Daza, la cual se califica a sí misma de “activista de los derechos humanos”.


Aunque el hashtag estuvo dando vueltas en la red durante una semana más o menos, despegó después de que la organización de Daza empezara a publicar llamativas infografías que acusaban al gobierno boliviano de propagar los incendios.


El objetivo de sus materiales de propaganda, tweets y trucos publicitarios era obligar al gobierno boliviano a aceptar la “ayuda internacional”. Y cuando el gobierno de Morales aceptó la ayuda simbólica ofrecida por los Estados occidentales hubo escasas pruebas de que lo hiciera debido a una campaña de presión pública on line, lo que no impidió a Daza atribuirse el mérito en un mitin. “¿Saben por qué llegó [la ayuda]? Porque ciudadanos que no son autoridades, ciudadanos que en algunos casos somos influencers nos organizamos y presionamos, y la ayuda llegó”, proclamó. 


El otro gran objetivo de Daza y sus aliados es fomentar la indignación en el extranjero, especialmente entre las personas izquierdistas del Norte Global, y movilizar a los activistas climáticos contra Bolivia. Varios grupos corporativos que lavan su imagen con una apariencia ecologista como Extinction Rebellion (cuyo objetivo es menos desafiar radicamente el capitalismo y más a impedir que se devore a sí mismo) han convocado este fin de semana concentraciones frente a las embajadas de Bolivia en toda Europa. 


Y a algunas de las antiguas potencias coloniales les gusta lo que oyen. Cuando en febrero Jhanisse Vaca Daza pronunció un discurso para TEDx en el que explicaba el enfoque de “lucha estratégica no violenta” para derrocar a Morales la Embajada de España en Bolivia patrocinó el acto.


España colonizó durante años la tierra de la Bolivia actual y hoy en día sigue minando al gobierno socialista de este país. El presidente Morales ha arremetido contra potencias extranjeras como España que tratan de reducir el control de Morales sobre el sistema político y los recursos naturales: “Siempre lucharemos contra el colonialismo y el imperialismo”.

Los chicos golpistas van a Harvard

El intento de conseguir que las personas progresistas del corazón del imperialismo confundan la extrema derecha Bolsonaro y los progresistas de la “vuelta a la izquierda” forma parte de una estrategia más amplia cuyo objetivo es aislar internacionalmente a Bolivia convenciendo a sus únicos aliados potenciales de que en realidad no es socialista. 


Pero Jhanisse Daza no es socialista y está lejos de ser una observadora imparcial. Su LinkedIn promociona a bombo y platillo sus referencias antigubernamentales y afirma que Ríos de Pie “lucha actualmente contra el régimen de Morales y organiza a los ciudadanos ordinarios para defender sus derechos humanos por medio de protestas no violentas”.


Según su perfil de Facebook, que es público, Daza tiene pasaporte boliviano y afirma que nació en la capital del país, Sucre. Sin embargo, ha pasado una parte importante de su vida de estudiante y profesional en Estados Unidos. Estudió en la Universidad Estatal de Kent, Ohio, donde hizo la tesis sobre “Regímenes autoritarios en Sudamérica” y posteriormente continuó sus estudios en Gran Bretaña y Chile. Después Daza estudió en la elitista Harvard Kennedy School, donde participó en su programa “Liderar movimientos no violentos para el progreso social”. 


Desde que la oleada del cambio barrió América Latina la Kennedy School se ha convertido en un refugio de cuadro s que promueven cambio s de régimen expatriados . Entre los alumnos y profesores de la escuela figura lo más granado del gobierno golpista que Estados Unidos han tratado de instalar recientemente en lugar del gobierno electo de Venezuela: Ricardo Hausmann, Leopoldo Lopez, Juan Ignacio Hernandez y Carlos Vecchio.


Desde entonces estas figuras han encabezado el intento de volver a privatizar los campos petroleros de Venezuela con la esperanza de asegurar sus propios intereses financieros ayudando a entregar la riqueza petrolera de Venezuela al sector energético estadounidense. Niegan este hecho insistiendo en que son meros funcionarios de un potencial gobierno venezolano en vez de emisarios de las empresas petroleras a las que representan (como informó The Grayzon, Vecchio fue abogado de ExxonMobil).


Da la casualidad de que Daza está relacionada indirectamente con quien durante mucho tiempo fuera el líder de extrema derecha de la campaña por el cambio de régimen en Venezuela, Leopoldo López, a través de su primo hermano, Thor Halvorssen, quien apoya el trabajo de Daza a través de su Human Rights Foundation [Fundación de Derechos Humanos] (Daza también elogió a Lopez en su cuenta de Instagram, que es pública).


Halvorssen, hijo de un oligarca venezolano, es un antiguo activista libertario universitario que se introdujo en el negocio de los derechos humanos con la ayuda de multimillonarios de derecha como Peter Thiel, fundaciones conservadoras y ONG internacionales, como Amnistía Internacional.


En los medios se ha hablado de su Human Rights Foundation (HRF) como el “Davos para disidentes” y, de hecho, funciona como una red de adiestramiento para activistas exiliados que tratan de derrocar a los gobiernos de aquellos Estados que están en la diana de Washington.

“La acción no violenta… como arma de destrucción masiva” 

El pasado mes de mayo la HRF empezó a conceder "Becas de la libertad" a diez activistas “antiautoritarios” en lugares que los gobiernos de la OTAN tratan de desestabilizar, incluidos Venezuela, Nicaragua, Rusia y Hong Kong. 


La HRF nombró a Jhanisse V. Daza responsable de las “Becas de la libertad”. En la página web de la fundación Daza declara que “gracias a las Becas de la libertad cofundé un movimiento en Bolivia llamado Ríos de Pie, que ya se está convirtiendo en uno de los principales movimientos de resistencia no violenta al régimen autoritario de Evo Morales”.


En 2014 la BBC asistió a sesiones de formación supervisadas por la HRF de Halvorssen en el Oslo Freedom Forum [Foro de la Libertad de Oslo]. La corresponsal Laura Kuenssberg afirmó haber sido testigo en el sótano de un hotel de lujo de Oslo de “una escuela para la revolución” en la que los activistas, entre los que se incluían los líderes del Congreso Mundial Uigur financiado por Estados Unidos y los activistas de primera línea de las protestas de Occupy Central de Hong Kong, aprendieron “cómo lograr derrocar un gobierno de una vez por todas” (véase el vídeo de la BBC https://www.youtube.com/watch?v=JIjVBUwpri8).


La corresponsal de BBC Laura Kuenssberg informó: “Nos han dicho que mucho antes de que tomaran las calles se formó a muchos de los manifestantes de Hong Kong en el uso de la acción no violenta, como ellos la describen, como arma de destrucción masiva”.


Desde 2015 Daza ha participado sistemáticamente en el Oslo Freedom Forum. En el acto que este organizó en Nueva York en 2018 Daza contactó con destacados activistas venezolanos a favor del cambio de régimen, incluida Joanna Hausmann, hija del principal asesor económico del golpista nombrado por Estados Unidos Juan Guaidó y una figura destacada de YouTube que colaboró con el New York Times en la elaboración de un vídeo de propaganda antichavista que violaba el propio código ético de este periódico.

Relaciones con grupos que promueven cambios de régimen financiados por el gobierno estadounidense 

La HRF no es el único grupo que promueve cambios de régimen respaldado por un gobierno occidental que ha impulsado la carrera de Jhanisse V. Daza.


Cuando la Human Rights Foundation anunció que Daza era una de sus “Becarias de la libertad” en 2019 la organización indicó que esta “oportunidad piloto estaba patrocinada en asociación con CANVAS”, es decir, el Center for Applied Non-Violent Action and Strategies [Centro de Acción y Estrategias No Violentas Aplicadas]. 


CANVAS también copatrocinó el programa on line con el que Daza se graduó en la Kennedy School de Harvard. Estudiantes como ella consiguieron una “oportunidad sistemática para que líderes de nivel medio de movimientos sociales no violentos aprendieran de las experiencias de sus compañeros y a través de la formación de la facultad de Harvard/CANVAS”, según señala la Kennedy School.


Como informó The Grayzone, el National Endowment for Democracy, un apéndice de la CIA que es la principal instrumento del gobierno estadounidense para promover cambios de régimen, ha financiado generosamente a CANVAS.


Según emails internos de Stratfor, una empresa de inteligencia conocida como la “CIA en la sombra”, CANVAS “también pudo haber recibido financiación y formación de la CIA durante la lucha anti-Milosevic en los años 1999 y 2000”.


CANVAS surgió del movimiento Otpor!, una estructura de jóvenes activistas respaldados por Estados Unidos que derrocó al presidente serbio Slobodan Milosevic, al que la OTAN quería derrocar por no ser lo suficientemente dócil.


Un email de un miembro del personal de Stratfor se jacta de que “los chicos que dirigían Otpor! crecieron, compraron trajes e idearon CANVAS […] o, dicho de otro modo, un grupo para ‘exportar la revolución’ que sentó las bases de MUCHAS revoluciones de colores. Continúan enganchados a la financiación estadounidense y básicamente van por todo el mundo tratando de derrocar a gobiernos dictatoriales y autócratas (a los gobiernos que no gustan a Estados Unidos)”.


Stratfor reveló que CANVAS “dirigió su atención hacia Venezuela” en 2005, después de fomentar movimientos de oposición que lideraron operaciones de cambio de régimen a favor de la OTAN en toda Europa Oriental. Entre las personas formadas por CANVAS se encontraban los líderes del intento de golpe en Venezuela de este año, incluidos Juan Guaidó, Leopoldo López y decenas de figuras vinculadas al partido Voluntad Popular apoyado por Estados Unidos.


“Están muy bien cualificados”, afirmó Stratfor de los preparadores de CANVAS. “Cuando se ve a estudiantes de cinco universidades venezolanas que celebran manifestaciones simultáneamente, se sabe que ha terminado la formación y que ha empezado el verdadero trabajo”.


De pronto, el “verdadero trabajo” de los profesionales del cambio de régimen como HRF y CANVAS se ha concentrado en Bolivia, un gobierno progresista latinoamericano que todavía no se ha enfrentado a toda la ira de Washington como lo han hecho Venezuela, Nicaragua o Cuba.


Y Daza es una aliada directa del fundador de CANVAS, Srdja Popovic, el que fuera líder líder del grupo serbio a favor del cambio de régimen apoyado por Occidente, Otpor!, el cual ha estado promoviendo a Daza en su cuenta de Twitter y acusando a Bolivia de “mala gobernanza” y de “desastre medioambiental”.


Su relación se remonta a años atrás. En mayo de 2018 esta activista boliviana anti-Morales publicó una foto con Popovic en su Facebook y añadía: “Ahora mismo estoy en la gloria”.

Silencio acerca de Bolsonaro, avisos de violencia contra Evo 

Igual que sus homólogos en otros países que están en la diana de Estados Unidos , Jhanisse V. Daza encubre sus cínicas ambiciones de cambio de régimen con un barniz de buena voluntad humanitaria difundiendo una supuesta preocupación por los pueblos indígenas y otros grupos marginales .


Pero su discutible insinuación de que el primer presidente indígena del mundo alberga en secreto sentimientos antiindígenas no ha calado entre las verdaderas personas implicadas. En las tres últimas elecciones Morales ha recibido un amplio respaldo de los grupos indígenas de Bolivia y se prevé que este respaldo continúe en las próximas elecciones


Es t a es la razón por la que los esfuerzos de Daza son tan importantes para los actuales intentos de Occidente de derrocar a los gobiernos progresistas en América Latina. Al perpetuar un relato según el cual los devastadores incendios en toda la cuenca del Amazonas en realidad son un a consecuencia del socialismo y no del expansionismo capitalista, el cual se considera de forma generalizada, incluso por los medios dominantes, el origen de la crisis, Daza es capaz de criminalizar a los gobiernos progresistas al tiempo que exonera al gobierno de extrema derecha de Brasil. 


Sus jefes de Human Rights Foundation no han mencionado a Bolsonaro ni una vez en Twitter desde que este demagogo de extrema derecha llegó al poder. La organización ha permanecido en silencio a pesar de la condena casi universal en todo el mundo de sus muchas afirmaciones y políticas racistas, sexistas, xenófobas, en contra de los indígenas y homófobas.


Está claro que para esta fundación y los beneficiarios de sus “Becas de la libertad” los gobiernos de derecha impuestos desde fuera que actualmente privatizan las riquezas de América Latina no son violadores de derechos humanos sobre los que merezca la pena hablar.


Mientras Daza promociona su ONG Ríos de Pie por “difundir el uso de la no violencia como la principal forma de protesta”, advirtió en el blog de Iyad al-Baghdadi (otro activista de los cambios de régimen promovido por la HRF) que “un movimiento ciudadano por sí solo no puede garantizar que los bolivianos no tomen medidas más radicales. La violencia es un riesgo real cuando la gente se da cuenta de que unas estructuras autoritarias no respetan su voluntad”.


Wyatt Reed es un activista y periodista residente en Virginia que cubre movimientos climáticos y de justicia racial, y temas de política exterior. Se le puede seguir en Twitter en @wyattreed13.

Fuente: http://thegrayzone.com/2019/08/29/western-regime-change-operatives-launch-campaign-to-blame-bolivias-evo-morales-for-the-amazon-fires/


Esta traducción se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la traductora y Rebelión como fuente de la traducción.

jueves, septiembre 12, 2019

Bolivia y el mundo


CELAG
10-08-2019

Ni los unos ni los otros logran entender la política exterior de Bolivia. Todos están sorprendidos por tanta eficacia, pero no acaban de descifrar cómo se hace lo de compatibilizar tantas relaciones aparentemente contradictorias entre sí. La razón de tanto desconcierto es bien sencilla: se siguen analizando las relaciones exteriores desde un paradigma obsoleto, basado en la idea de que “el enemigo de tu amigo ha de ser tu enemigo”. Y eso ya es agua pasada.