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domingo, junio 21, 2009

Autos ‘chutos’ se abren paso para llegar a Bolivia

Aún es posible ingresar al país un auto sin papeles. Comerciantes y contrabandistas se las ingenian para llegar ‘sin novedad’ a Bolivia.

Ramiro Ramírez Simons
Iquique (Chile) -enviado especial

(PERIODICO CAMBIO)

Para los bolivianos que desarrollaron su vocación comercial con la internación de vehículos usados traídos desde el Asia, la ciudad de Iquique (Chile) ya no es la misma de antes.
Hasta del 4 de diciembre de 2008 llegaban por centenas los compatriotas a colmar la avenida Circunvalación y adyacentes para recorrer las casi 300 hectáreas de actividad comercial que ofrece la Zona Franca (Zofri) de esta ciudad costera. Ahora son pocos los que mantienen ese negocio, quienes se las ingenian para que el traslado ilegal al país de los ‘chutos’ se mantenga, aunque en menor medida.
Es que ahora a Bolivia sólo pueden ingresar legalmente los vehículos de uso privado modelo 2004 para adelante, casi nuevos. No ocurre lo mismo con los llamados minibuses, que pueden ser internados a partir del modelo 2002. Pero, en realidad, estas restricciones impuestas para proteger la economía boliviana poco parece importarles a los comerciantes de vehículos usados. La venta de los carros viejos continúa y, por consiguiente, el contrabando.
“Puedes llevarte este auto como ‘chuto’, –una reluciente vagoneta azul Toyota Camy modelo 2000–, lo dejamos en Cariquima y de ahí te lo llevas manejando”, dice Mohamad en un español que se deja entender. Es paquistaní y como él hay cientos que se han instalado en la Zofri y controlan gran parte del comercio de vehículos usados. La pequeña vagoneta es ofertada en la módica suma de 3.800 dólares americanos.
El vendedor te ofrece todas las facilidades y asegura el éxito en la transacción. En este mundo de compra y venta todo se puede, si hay dólares de por medio. Como Mohamad, Tahir Raja Mahmood vende autos usados.
Él es el representante paquistaní de los comerciantes de estos productos y cuenta que actualmente hay unas 10 mil unidades en el Barrio Industrial que están varadas.
Muchos están rematando hasta a la mitad de precio sus autos para recuperar parte de su inversión. Los importadores más pequeños perdieron su capital por el cierre del mercado boliviano, señala.

Hay muchas vías
Pero la internación ilegal de vehículos tiene muchos caminos. Si uno lo desea puede transformar (cambiar el volante del lado derecho al izquierdo) el vehículo comprado en Zofri y anotarlo como chileno. Luego puede llevarlo manejando hacia Bolivia y llegar a Cochabamba o Santa Cruz, donde podrá ‘perderse’ entre los miles de vehículos que circulan en esas ciudades bolivianas.
Todo indica que los controles son nulos debido a la extensa como inhóspita frontera chileno boliviana.
Hay transportistas que ofrecen dejar el vehículo ‘chuto’ en Sabaya (Oruro, Bolivia): “de ahí tú te arreglas”. Otros incluso afirman que es posible llegar “sin problemas hasta Challapata.
En esta zona todo se mueve bajo el amparo del total anonimato, pero todos saben por qué están allí. Sin embargo, la drástica caída del flujo de comerciantes bolivianos a esta ciudad chilena se observa en los miles de vehículos que se exponen en los ambientes de la Zona Franca cubiertos de polvo y grasa.
Algunos ‘patios’ asemejan verdaderos cementerios de chatarra. Mucho más en aquellos gigantescos galpones donde se han instalado las ‘desarmadurías’ –talleres donde se ‘canibalizan’ los vehículos– y donde se venden todo tipo de partes de vehículos ‘descuartizados’.
De este negocio de ‘menudencias’ de lo que en su momento fueron autos usados destinados al mercado boliviano son propietarios grandes empresarios que mantienen como peones engrasados a cientos de ciudadanos peruanos, paraguayos, chilenos y bolivianos.
Aquí se vende y se compra de todo. El vaho del combustible y el olor a grasa de los motores se mezclan con la penetrante hediondez de la harina de pescado que viene de las procesadoras y del puerto. El ambiente es pesado y a momentos agobia.
Cariquima en la mira
Las autoridades chilenas revelaron en la víspera que la población fronteriza de Cariquima, a 40 kilómetros de la frontera con Bolivia, se ha convertido en un eje ilegal que facilita el contrabando de vehículos usados.
Un operativo reciente da cuenta de que fueron interceptados cinco camioneros que transportaban 39 vehículos ilegales. Esta operación policial reveló que en esa población funcionaban al menos dos talleres mecánicos que hacían venta ilegal de repuestos y partes de automóviles.
De acuerdo con el director regional de Aduana en la zona, Raúl Barría, las ‘desarmadurías’ encontradas en Cariquima “presentaron irregularidades” que fueron denunciadas al Ministerio Público.
El periódico La Estrella de Iquique da cuenta, en su edición de este sábado 20 de junio, de que “los servicios de Aduanas e Impuestos Internos debieron llegar hasta el poblado de Cariquima con resguardo policial durante las dos fiscalizaciones, debido a la tierra de nadie que impera en el lugar”.
Es que en torno al negocio de los autos usados no solamente han convergido empresarios y comerciales, sino también personas que transpusieron la línea delgada de la ley.
La ausencia de los bolivianos se siente no sólo en la zona franca, sino también en la hotelería y los mercados de comida. Pero al cierre del mercado boliviano ahora se le endilga el incremento del contrabando.
Según Rubén Véliz, presidente de la Asociación de Importadores de Vehículos de esta ciudad, la demanda de vehículos desde Bolivia se mantiene, lo que incide en el alza del contrabando.
“Algo está pasando, porque algunas empresas se están deshaciendo del stock y no existe una real demanda de chilenos por estos vehículos”, dijo Véliz al diario Estrella de Iquique.
Desde hace seis meses, cientos de comercializadores e importadores de autos usados exigen al Gobierno boliviano la derogatoria de la prohibición de la importación de esos vehículos y han protagonizado movilizaciones que chocaron contra la firmeza oficial de que Bolivia no seguirá siendo una especie de ‘basurero’ de la chatarra que ningún otro país acepta.

Un secreto a voces

La prensa local destapa en detalle las operaciones que se dan en torno a los autos viejos: los contrabandistas adquieren un vehículo usado en Zona Franca, en cualquiera de las importadoras del rubro instaladas. Tras realizar la compra (muchas veces con palos blancos chilenos), los bolivianos obtienen la Solicitud de Registro Factura (SRF), documento necesario para circular en la zona franca de extensión, es decir, las regiones de Arica-Paronacota-Arica.
Tras superar la prerrevisión técnica de la Seremi de Transportes en el Barrio Industrial, obtienen la documentación para el traslado a Cariquima. Camiones cargados con vehículos viajan hasta esta población con la justificación de ser destinados a desarme. Sin embargo, ello no sucede y la mayoría de ellos pasa la frontera de forma ilegal. Los horarios de cruce de la frontera son generalmente durante la noche.
En el día, para alertar la presencia de fiscalizadores, queman en los cerros plantas de yareta, que generan gran cantidad de humo. Así se avisa por dónde deben ir las caravanas de contrabandistas de los autos “chutos. Ya en Bolivia, sólo resta “regularizar” la documentación”.

Veintiocho pasos ilegales

La policía fronteriza chilena tiene identificados al menos 28 caminos o pasos ilegales. Se trata de una extensa zona que es aprovechada por los contrabandistas. De acuerdo con datos policiales, son 168 km lineales de frontera, 110 de los cuales son planicies fáciles de sortear con el tipo de camiones que se utilizan, por lo general máquinas de gran capacidad de recorrido.
El teniente Miguel Méndez Pérez, de la subcomisaría de Carabineros de Colchane, ha declarado a la prensa sobre los controles que se realizan y ha señalado que esa repartición se halla con limitaciones a la hora de frenar la salida de vehículos ‘chutos’ hacia Bolivia. “Estamos atados de manos, pues muchas veces el documento SRF autoriza a los camioneros a transitar en la comuna de Colchane y no podemos hacer nada”, dice, y añade que su repartición es apoyada por personal del Servicio de Encargo y Búsqueda de Vehículos.
La policía fronteriza tiene como acción prioritaria la lucha contra el tráfico de drogas, de personas y el contrabando. Méndez reitera: “Muchas veces estamos atados de manos”.

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