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miércoles, julio 06, 2011

Hay más de 50 productos transgénicos en Bolivia El país no cuenta con una regulación para el control de estos productos

Maíz transgénico

NOTA de REDACCION: El presente artículo fue extraido de La Prensa, periódico de tendencia derechista, normalmente al servicio de las castas dominantes de Bolivia. Sin embargo en este artículo, hay elementos que confirman una triste y extraña realidad: el gobierno del Presidente Evo Morales se equivoca diametralmente. Sus principios básicos y elementales por el cual fue elegido Presidente de los bolivianos y de los pueblos indígenas, hoy se convierten en insultos al verdadero espíritu de la Madre Tierra que proclaman las grandes mayorías del país. F.Q

La Prensa. Suplemento Sabatino La Paz - Bolivia, Estado Plurinacional de 01 de marzo de 2008

Más de 50 alimentos que se encuentran en la mesa de los bolivianos tienen elementos que fueron alterados genéticamente, según datos de Greenpeace y del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade). Ninguna entidad estatal controla estos productos ni está en condiciones de afirmar con seguridad si contienen genes alterados y si afectan o no a la salud de los consumidores.

Bolivia no cuenta con normas que exijan el etiquetado de este tipo de los alimentos importados (en el que se detalle su composición transgénica), de modo que es difícil reconocerlo. No obstante, la mayoría de estos productos ingresa mediante el contrabando.

El único comestible modificado genéticamente y que fue autorizado para el consumo, mediante el Decreto Supremo 24676, es la soya. Con ésta se elaboran varios subproductos que encuentran fuera de control como el aceite y leche de soya.

La licenciada de Inocuidad Alimentaria del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag) Carolina Tejerina aclara que “se considera un alimento transgénico cuando se manipula el ADN (ácido desoxirrobonucleico), que contiene la información específica de una especie, para aplicarla en otra”. El ingeniero Aldo Claure, del Ministerio de Desarrollo Rural, cree que “Bolivia debe contar cuanto antes con una ley que exija a las industrias que informen explícitamente a los consumidores que existen productos que contienen organismos genéticamente modificados”, para que —dada la ausencia de normas de control— “por lo menos la gente sepa a qué atenerse y decida si se arriesga o no”.

“Ahora nadie sabe lo que come —agrega—, pero desde el Ministerio ya estamos elaborando una norma (ver apoyo) para obligar que todos los productos tengan una etiqueta que pueda ser entendible para todos los consumidores”.

Una vez que la regulación entre en vigencia, debe ser homologada en todo el mundo, empezando por la Comunidad Andina (CAN) y el Mercado Común del Sur (Mercosur), de donde proviene la mayoría de los países proveedores.

El profesional recuerda que por el momento está en vigencia el decreto supremo que permite, excepcionalmente, el ingreso de la soya transgénica.

Los productos identificados

El jugo de frutas Ades, el chocolate Toddy, los Doritos, las papas fritas precocidas de varias marcas, la maicena de diferentes industrias y los cubitos de sopa Maggy y Knnor están en la lista del Foro Boliviano de Medio Ambiente y Desarrollo (Fobomade) de alimentos con organismos genéticamente modificados que se comercian en el país. A esta nómina se suman los cereales Kellogg’s, Nestlé, y bebidas deportivas como Gaterade, que se importan de Argentina y Brasil.

Estos productos, según el estudio Alerta Alimentaria de Fobomade (que tiene un desglose en la página 8), contienen soya y maíz manipulados en laboratorio que se usan como aditivos. En las etiquetas se los identifica como jarabe de maíz (glucosa), hidrolizado de proteína de soya, glucosa, dextrosa, aminoácidos, lecticina y agentes espumantes.

Por su lado, la internacional Greenpeace identifica a Nestlé Trigo (papilla de cereales), Nestúm (avena y cereales) y frutas, colados, picados y postres; chocolates en polvo Cola-cao, Milo y Nesquik; leches Nan, Nessucar, Nestlé junior, Nidal y Nido como alimentos transgénicos. Siguiendo la enumeración están los chocolates y golosinas Adams, Ambrosoli, Arcor, Astoria, Costa, Garoto, Grosso, Ideal, Milka y Nestlé. Además, conservas de atún y sardinas Angelmo, Aruba, Eagle, Robinson Crusoe, San José, Van Camps, y las sopas Campbell, Mickelsen, Robinson Crusoe y San José.

Están también las pastas Carozzi, Talliani, Luchetti y Maggi, entre otras, que se encuentran en los mercados del país. Greenpeace cita también a productos infantiles de la línea Gerber, condimentos como Ajinomoto, chocolates y golosinas de la marca Halls.

Ambas entidades (Fobomade y Greenpeace) esgrimen en sus argumentos que los principales componentes de esos productos son los granos modificados. Miriam Condori, de Acción Internacional por la Salud (AIS), informó que se ha identificado la presencia de transgénicos en la papa y tomate que llegan de Chile y Argentina.

¿Qué es un transgénico?

Claure explica que un alimento transgénico es el que resulta de la combinación de genes diferentes —ya sea en especies animales o vegetales— que permiten una mejoría cuantitativa y cualitativa en su producción.

“Por ejemplo, la soya contiene un gen especial que la hace inmune a un plaguicida llamado glifosato que se utiliza para combatir malezas que puedan amenazar a la cosecha”.

Similar criterio tiene el ingeniero agrónomo José Luizaga, quien afirma que la biotecnología o manipulación lo que en realidad hace es dar vida a otro ser vivo. “En la agricultura se altera la semilla o la planta. Por ejemplo, se le ponen genes de pescado a semillas de arroz, entonces ésta se hace más fuerte, resiste inundaciones y no se muere por el agua”.

Fobomade dice que una alimento transgénico contiene uno o más genes que han sido insertados de forma artificial en lugar de que la planta los adquiera mediante la polinización que es el mecanismo natural o normal.

En el portal en internet www.formarse.com.ar se lee que “con la manipulación genética se rompen las barreras de los reinos de la biología” y se transforma a los seres vivos (animales y/o vegetales) para crear “cultivos Frankenstein”.

Consecuencias en la salud

El consumo o no de los alimentos transgénicos y su eventual efecto en la salud se convirtieron en los últimos años en una polémica mundial en la que ecologistas, científicos y las industrias productoras no renuncian a sus posiciones.

Mientras unos argumentan que es dañino para la salud, el segundo segmento considera que con la aplicación de tecnología de punta se reducen costos de producción y se garantiza la seguridad alimentaria.

Para el ingeniero Guillermo Tapia, autor de un estudio especíco de Fobomade, “el uso de esta técnica es completamente antinatural y susceptible a errores, e incluso a manejos extraños como el de genes humanos introducidos en plantas, animales mamíferos, bacterias y otros”.

Con respecto a los efectos colaterales, Claure vuelve al vacío legal en el país. “Al no conocer qué alimentos tienen genes modificados, no se puede hacer un estudio completo y, por lo tanto, es difícil saber cuánto daño ocasiona su consumo”.

El experto atribuye el uso de la genética más a una cuestión ética y se pregunta hasta qué punto se pueden mezclar especies. “No entiendo con qué razón han hecho gatos fosforescentes”, interroga, haciendo referencia a un experimento genético japonés. “Supongo para que sus amos los puedan ver”.

No obstante, y a pesar de la carencia de investigaciones nacionales, Claure comenta que “por lo pronto se pudo comprobar que el uso indiscriminado de estos alimentos provoca efectos colaterales leves como alergias y rechazos, es decir, que el organismo no los asimila”.

Según la licenciada Carolina Tejerina, del Senasag, si bien su repartición hace controles sobre los productos de importación (conservas y cereales, entre otros), no se realizan análisis sobre los compuestos transgénicos específicamente y su efecto en el organismo.

“No existe la declaración de productos transgénicos. No sabemos si representan o no un riesgo porque ello aún está en discusión. Por el momento nos abocamos a efectuar otro tipo de controles”. Otro inconveniente—afirma la profesional— es que no se cuenta con un laboratorio certificado para este tipo de detecciones, “por los altos costos de este tipo de estudios, a lo que se debe sumar la falta de personal capacitado”.

El director del Instituto de Laboratorios en Salud (Inlasa), Wálter Ágreda, dijo que este tema (transgénicos) no es materia de estudio en esa entidad y que los exámenes que realizan se hacen de acuerdo con lo que piden las empresas interesadas y con base en parámetros básicos como el tipo, la medida de adictivos u otros ingredientes ya establecidos.

Greenpeace alega que desde que Estados Unidos y algunos países europeos autorizaron esta industria, aumentaron las alergias cutáneas y la resistencia del organismo a los antibióticos.

“En EEUU —señala la página web de la entidad— se dio el el conocido caso ‘Maíz Starlink’ (2000). Luego de que no se pudiera dar con una extraña afección en un menor, al hacer estudios y cultivos se encontraron, en la cadena alimentaria, restos de un maíz transgénico no autorizado para consumo humano que provocó reacciones alérgicas hasta entonces desconocidas”. Sin embargo, coinciden los profesionales bolivianos consultados, aún queda mucha tela por cortar al respecto.

Las empresas

Un ingeniero de la empresa de lácteos Delizia aseguró que en la producción de derivados de soya como yogur, leche y jugos “no utilizamos componentes modificados” y que de acuerdo con su proveedor cruceño, procesan el grano convencional “que tiene un color beige y es de tamaño pequeño”.

Dijo que en las reuniones que mantiene con productores agropecuarios en Santa Cruz “nunca escuchó hablar de la soya transgénica”. Consultado sobre la presencia de estos productos en La Paz, respondió que es posible que circulen en el mercado. “Se pueden cambiar sin problema las etiquetas, no hay regulación”.

Su colega Valeria Morales, de la importadora Companex, sostiene que sus productos de pescado y sardinas sólo tienen entre sus componentes agua y sal. “No hay compuestos manipulados genéticamente”.

La empresa Nestlé informó a El Deber que los alimentos que se encuentran en la lista de observados por Greenpeace no se comercian en el país. Similar respuesta dio Jorge Parejas, gerente de la Kraft Food, que importa los cholocates Lacta. Este medio contactó a la empresa Proesa para conocer sobre los productos chilenos Dos en Uno, pero la encargada Carola Ortiz se encontraba de viaje, y nadie más quiso dar informes.

También se trató de contactar —sin éxito— a Cadbury Adams, Arcor y Silsita que importan varios productos de las listas observadas.

Los transgénicos en la nueva Constitución

La nueva Constitución Política del Estado aprobada en diciembre, y sujeta a un referéndum, ratifica la prohibición de la producción, importación, uso y experimentación con plantas y mercancías transgénicas. La Carta Magna expresa en sus artículos:

254 (inciso 8). Seguridad y soberanía alimentaria para toda la población, prohibición de importación, producción y comercialización de organismos genéticamente modificados y elementos tóxicos que dañen la salud y el medio ambiente.

405. Se prohíbe la producción, uso y comercialización de organismos genéticamente modificados.

Desde el 1 de julio de 1997 está vigente el Decreto Supremo 24676, que es el reglamento sobre bioseguridad normada por la Ley 1580, que tiene como finalidad minimizar los riesgos y prevenir los impactos ambientales negativos sobre los organismos genéticamente modificados obtenidos por la biotecnología. En ese sentido, Aldo Claure, especialista del Ministerio de Desarrollo Rural, anuncia para el primer semestre de este año un estudio de impacto económico y social sobre la soya transgénica. Además informa que el decreto marco (24676) está sujeto a nuevas modificaciones.

Antecedentes de la carrera biotecnológica

En 1996 se cosecharon en Estados Unidos los primeros cultivos transgénicos para uso comercial y en los años siguientes el área sembrada con éstos creció de manera explosiva.

Para el año 2002 había alrededor de 145 millones de acres en el mundo sembrados con este tipo de producción biotecnológica. Hoy, un 94 por ciento de estas parcelas manipuladas en el mundo se siembra en cuatro países del hemisferio americano: Estados Unidos (63 por ciento), Argentina (21), Canadá (6) y Brasil (4 por ciento). La mayoría de estas producciones son de soya y maíz, y el resto es mayormente algodón y canola, que es un tipo de cereal. En 2003, 80 por ciento de la soya, 70 del algodón, 60 de la canola y 38 por ciento del maíz sembrados en Estados Unidos fueron mutados. Aproximadamente 70 por ciento de los productos procesados en los supermercados estadounidenses tiene contenido genéticamente modificado. La Empresa Multinacional Monsanto tiene el 80 por ciento del mercado de esta clase de plantas, seguido por Aventis con el 7 por ciento, Syngenta (antes Novartis) con el 5, BASF con el 5 y DuPont con el 3. Estas empresas también producen el 60 por ciento de los plaguicidas y el 23 de las semillas comerciales. (Fuentes: Greenpeace, formarse.com.ar).

Lista de alimentos transgénicos

Lista Verde* Lista Roja*

Aceites y margarinas

Producto Marca Producto Marca

Mantequilla Lonco Leche Aceite de maíz Arco

Mantequilla Soprole Aceite vegetal Bonanza

Aceite vegetal Doña Flor

Margarina Bonella

Margarina Lonco

Margarina Soprole Margarina Nestlé

Alimentos para mascotas

Whiskas lata Whiskas Pellets Champion

Frieskies lata Frieskies Pellets Cachupín

Pellets Purina

Pellets Puppy

Pellets Pedigree

Pelletscat Purina

Pellets KiteKat

Bebidas

Jugos Watt’s Gaseosa Coca-Cola

Jugo líquido Zuko Néctar light Parmalat

Néctar Soprole Néctar light Lonco L.

Néctar Parmalat Gaseosa Pepsi

Alimentos infantiles

Jugos Nestlé Cereales Trigo Nestlé

Colados Nestlé

Picados Nestlé

Chocolate Cola Cao

Milo Nestlé

Nesquik Nestlé

Nan, Nido Nestlé

Cereales para el desayuno

Choco crispi Kellogg’s Cereal Mix Arcor

Granola Garden House Adelgazul Maver

Froots Loops Kellogg’s

Choko Crispi Kellogg’s

Zucosos Nestlé

Cuadrito de avena Quaker

Floops Selecta

Chocolates y golosinas

Toffe Ambrosoli Caramelos Adam’s

Toffe Arcor Chocolates Ambrosoli

Calugas Dos en Uno Bon o Bon Arcor

Chocolate M & M Astoria Astoria

Rayitas Marinela Privilegio Dos en Uno

Sapito Dos en Uno

Chocolates Garoto

Chicle Grosso

Chocolates Milka

Chocolates Nestlé

Mentas Smint

Conservas

Cholgas Angelmo Cholgas al aceite Angelmo

Atún en agua Aruba Lomitos en aceite Aruba

Filetes Aceite Vancamps

Espárragos Campbell

Pescado San José

Fideos y masas

Tallarines Don Vittorio Macarrini Carozzi

Ravioli Carozzi

Pasta pronta Luchetti

Corbatas Luchetti

Pre pizza O’Clock

Leches y Lácteos

Descremada Lonco Leche cultivada Lonco

Condensada Parmalat Yogur cereal Nestlé

Zucosos Nestlé

Leche decremada Nestlé

Entera Nestlé

Chococrispies Nestlé

Salsas

Mostaza Hellmann’s Mayonesa Hellmann’s

Salsa tomate Luchetti Mayonesa Maggi

Salsa tomate Malloa

Salsa tomate Arcor

Salsa tomate Pomarola

Salsa tomate Carozzi

Pan y Galletas

Galletas Arcor

Galletas Costa Kids

Amandita Lacta

Porteñitas Bagley

Waffer Bauducco

Harinas, sémola y carne de soya

Sémola Lucchetti Harina Carozzi

Sémola nutrina Carozzi Harina Luchetti

Carne de soya Gourmet Polvo para hornear Royal

Postres, jugos en polvo y Mermeladas

Helado Royal

Budín Aurora

Refresco Ambrosoli

Flavoraid Flavoraid

Yupi Yupi

Zuko Zuko

Mermeladas Watt’s

Papas fritas, manÍEs

Palitos queso Cheetos

Papas fritas Pringles

Maní salado Líder Sopas en polvo

Sopas Maggi

Cremas Maggi

Sopas Knorr

Cremas Knorr

Caldos Maggi

Caldos Luchetti

Sopas para uno Maggi

Sopas para uno Knorr

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