¡ W AR A K' A Z O !

¡Warak'azo! es una revista de noticias, artículos periodísticos y literarios que tiene como objetivos, difundir temas de Bolivia, Latinoamérica y del mundo. Al mismo tiempo, dar a conocer las actividades de las organizaciones indígenas.

lunes, agosto 31, 2009

Echazú revela que Huanuni romperá récord de producción y anuncia juicio a La Razón

El ministro de Minería, Luis Alberto Ecahzú, anuinció que la Empresa Minera Huanuni romperá el récord de producción en 2009 (ABI)

La Paz, 30 ago (ABI).- La estatal Empresa Minera Huanuni romperá el récord de producción en 2009 con una producción de al menos 9.000 toneladas de estaño y no es ninguna empresa deficitaria, informó el domingo el ministro de Minería, Luis Alberto Echazú al desmentir una "flagrante desinformación" del periódico La Razón, medio al que dijo demandará.

El Ministro de Minería denunció que el rotativo paceño incurre "en una abierta y tendenciosa manipulación de la información" y anunció que iniciará un juicio de imprenta, si el diario no rectifica su información.

Echazú criticó los datos publicados en ese medio al asegurar que Huanuni es una empresa en permanente ascenso desde 2006, año en el que el Ejecutivo decidió que las concesiones mineras pasen a manos del Estado.


"Se han distorsionado totalmente los hechos. Se plantea que Huanuni tiene una producción estancada desde el 2006. Nada más falso y cuita como fuente al Ministerio, otra falsedad", precisó.

Exhazú reveló que pidió una rectificación al diario, que se hizo pero "totalmente dirigida" al señalar que el Ministro dice "que Huanuni ha mejorado su producción".


"No es el ministro Echazú el que dice, yo me basó en cifras oficiales del Ministerio y Huanuni ha incrementado su producción desde el 2006 sistemáticamente hasta el 2009 y eso se ha tergiversado de manera Total", precisó.

Dijo que esa es una distorsión total de la realidad porque Huanuni no registra pérdidas, registra utilidades, está incrementando su producción y reveló que pedirá al sindicato y al gerente una publicación oficial para desmentir "la flagrante desinformación de ese periódico".


El Ministro de Minería se confesó respetuoso de las opiniones de los medios y de las personas, pero aseguró que no es el caso, porque se distorsionan hechos.


Informó que según datos oficiales del Ministerio de Minería, en 2006 la producción de Huanuni fue de 3.851 toneladas de estaño, en 2007 de 7.669, en 2008 de 7.875 y la proyección para 2009 es de 9.169, "un récord de producción".

"Vamos a demostrar desde el lunes con información oficial las utilidades que tiene Huanuni, vamos a mostrar sus estados financieros desde 2006 y su producción por años. Al parecer eso incomoda a alguna gente que quiere ver fracasado Huanuni, pero se va a chocar contra una roca que es el proceso irreversible de desarrollo en el país", Señaló.

Echazú reiteró su pedido para que La Razón rectifique su información, "porque alguna vez se puede equivocar, pero lo honesto es reconocer", y advirtió con iniciar un proceso judicial.


rsl ABI

sábado, agosto 22, 2009

Presidente defiende asentamientos humanos para sentar soberanía y promover el desarrollo regional

Los bolivianos tienen derecho a vivir en cualquier lugar del territorio para trabajar y contribuir al desarrollo (ABI)

Sucre, 21 ago (ABI).- El presidente Evo Morales, defendió el viernes en Sucre, el programa de asentamientos humanos porque sientan soberanía y promueven desarrollo en los departamentos que cobijan a los colonos.

"Todo el territorio de Bolivia es de los bolivianos. Cualquier compañero tiene derecho a asentarse en la ciudad o el campo. En el oriente hasta hay japoneses y menonitas. ¿Cómo no va a haber tierras para los mismos bolivianos", preguntó.

Dijo que el proceso de asentamiento seguirá en varias zonas del país donde existan tierras fiscales. "No estamos quitando tierra a nadie", subrayó.


"El proceso va a continuar donde hayan tierras fiscales para gente sin tierra o con tierra insuficiente como los minifundios o surco fundíos. Es obligación del gobierno nacional", declaró.

El Mandatario llegó a ese departamento por tercera vez en lo que va del mes, para entregar recursos económicos a pequeños y medianos empresarios y un mercado popular.

Allí señaló que esos sitios se concebían como lugares de encuentro de los pueblos de Bolivia.

"Son un encuentro de culturas, de pueblos y de nacionalidades. Hace 50 años Santa Cruz tenía 50.000 habitantes. Ahora tiene más de un millón, sólo en la ciudad capital. Quiénes se han ido a trabajar allá, son de todo el país, gracias a la presencia de personas de los distintos departamentos se desarrolla esa región", manifestó.


Expresó que en el caso de Pando hay tierras en la frontera con Brasil abandonadas, que estaban siendo aprovechadas ilegalmente por brasileños y peruanos que se entraban a esos territorios para llevarse madera.

"Son tierras aptas para la agricultura. Como gobierno estamos obligados a buscar nuevas tierras para los bolivianos. Es importante sentar soberanía con personas que puedan trabajar para desarrollar el departamento donde vivirán", dijo el Jefe de Estado.


Mam/acl ABI

jueves, agosto 13, 2009

Con la wiphala, su “símbolo extranjero”

Wipala

Se descubre que los indios llegaron en las tres carabelas

Antonio Quiroga - La Epoca

Las declaraciones del nuevo presidente del Comité Pro Santa Cruz, Luis Núñez, provocan sorpresa en cualquier ávido aficionado a la antropología. Aprovechando cualquier ocasión para demostrar que los pueblos originarios que habitan el territorio boliviano son en realidad “extranjeros” protagonistas de un “colonialismo interno”, él nos muestra las particulares lecturas que se pueden hacer de la Historia, vista de cabeza.

Luego de que el Gobierno del presidente Evo Morales decretará el reconocimiento de la wiphala como símbolo de la plurinacionalidad de Bolivia el pasado miércoles, varias voces se alzaron en reclamo de ese atentado contra el legado colonial que convierte a los habitantes de piel cobriza de este país en extranjeros de su propia tierra y de cuanta tierra exista.

La wiphala es, para Núñez, "un símbolo extranjero de grupos con los cuales no estamos de acuerdo ni compartimos su forma de vivir". Aseveración hecha para aclarar el rechazo que tendrá el Decreto gubernamental en las tierras del oriente boliviano, donde la oposición política a Evo Morales se encuentra profundamente arraigada.

La wiphala es, en realidad, la bandera del Collasuyo y los aymaras, pueblo que habitó casi la totalidad de la parte andina de Latinoamérica antes de que la invasión europea tuviera lugar allá por 1492. Actualmente la wiphala es el emblema (su verdadera traducción al castellano) para todos los movimientos indígenas del mundo que ratifican así su dignidad ante la exclusión racial que persiste en estos tiempos.

Sin embargo, las revelaciones difundidas por el presidente cívico tienen su carga de verdad. Los indígenas fueron extranjeros, en efecto, aún luego de la independencia del yugo español. Los indígenas siguieron siendo explotados luego de la fundación de la Republica boliviana con el obligatorio “tributo indigenal” que debían pagar al nuevo Estado que los excluía, sin más, obligándolos a vivir de en comunidades donde su presencia era nula.

Y la ausencia del Estado obligó a estos pueblos a recordar sus viejas formas de administrar la justicia, los recursos y la vida, formas que afortunadamente aún existen y enseñan bastante. Es recién con la llegada del presidente Evo Morales cuando todos estos pueblos no blancos son reconocidos como naciones, para así poder incluirlos en el Estado boliviano. No etnias ni culturas, sino naciones, con su propia lengua, costumbres y cosmovisión, como parte de Bolivia.

Algunos sienten derrota, otros dignidad

Para el columnista del periódico Los Tiempos, Cayo Salinas, el reconocimiento de la wiphala como símbolo del Estado plurinacional no es el reconocimiento de la dignidad peleada sino la imposición de la bandera de un vencedor. Así lo deja ver en su publicación titulada “La wiphala y los deseos vicepresidenciales”.

Para Salinas, cuyo artículo puede ser leído en la sección de columnistas del 9/08/2009, el reconocimiento del nuevo emblema puede interpretarse de la siguiente manera. “ Cuando se gana una batalla, lo primero que hace el vencedor es incrustar la bandera que lo identifica como señal de victoria.”, se lee en www.lostiempos.com .

“El gobierno necesitaba antes del 6 de agosto hacer saber que la bandera que flamea como vencedora es la del mundo indígena”, señala el columnista para luego hacer otra revelación. “La wiphala no tiene historia porque quienes la adoptaron lo hicieron de la más fina tradición europea”, escribió.

El reconocimiento de la wiphala es una victoria para los pueblos, eso se sabe. Pero algunos sienten esto como una derrota. ¿Derrota de quienes? Talvez el reconocimiento de la dignidad de los llamados “indios de mierda”, como los llamaba el comentarista Jorge Melgar Quete, duela a algunos.

La wiphala no reemplazará a la tricolor pues esa es la bandera de Bolivia, pero a algunos ofende que el símbolo indígena pueda estar a su lado izquierdo, a pesar de que los indígenas son los primeros habitantes de estas tierras y los soldados omitidos de la independencia, de la revolución de 1952, los que recuperaron el agua de las transnacionales en 2000.

Los extranjeros

Pero no hay una sola Historia y se quiera o no, los mandones de siempre tienen su propia interpretación de los hechos, como el asesino tiene su propia versión del delito. Núñez afirmó que estos pueblos son parte de un “colonialismo interno”, durante una marcha “Por la dignidad y justicia para todos”, realizada en Santa Cruz hace casi dos semanas.

Su denuncia nacía a raíz de los asentamientos de campesinos sin tierra en el departamento de Pando, donde kilómetros de hectáreas se extienden a la vista sin cultivar, antes propiedad de hacendados latifundistas, ahora expropiados por no cumplir una función económica social y en espera de ello. Pero su denuncia se hacia en medio de una marcha “Por la dignidad y justicia para todos”. ¿Los campesinos no son parte “todos”?

“Nosotros tenemos dos símbolos que respetamos y nos enorgullece que son la bandera cruceña y la nacional, otra insignia no la vamos a reconocer”, advirtió Núñez, reiterando que "Cualquier otro símbolo que pretenda imponer el Gobierno está en contra de nuestros valores y costumbres".

Entones, para Núñez la Wiphala es un símbolo extranjero (a pesar de que estuvo acá antes que el idioma castellano) y los campesinos indígenas que ocupan tierras para trabajarlas y producir alimentos son parte de un “colonialismo interno”. Bueno, entonces es necesario definir quien es realmente extranjero.

Hay quien decía que no se podía pensar en la nación boliviana sin pensar en el indio, que era nacional por representar los verdaderos intereses de la nación. No por esto se afirma que los habitantes de piel blanca no son también nación, pues también lo son. Pero entonces, ¿Quiénes son los extranjeros? ¿Quiénes son la anti Nación?

Son aquellos que vayan contra los intereses de la nación, aquellos que venden los recursos naturales como en subasta y que someten al Estado boliviano ante intereses extranjeros. Aquellos para quienes su verdadera bandera es de color verde con un satisfecho George Washington en el medio.

Fuentes:

Erbol

martes, agosto 11, 2009

Primer grupo de 500 toma lugar en pandina Santa Rosa del Abuná; Estado se asienta en frontera con Brasil

El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana (ABI)

Santa Rosa del Abuná, Pando (Bolivia), 10 ago (ABI) - El primer grupo de 500 personas de un total de dos mil provenientes de los Andes bolivianos, se asentó el lunes en tierras fiscales en la despoblada provincia Santa Rosa del Abuná, en Pando, que implica a la población de Federico Román, a más de 100 km de la ciudad de Cobija, cerca de la frontera de Bolivia y Brasil y en plena selva amazónica boliviana.

Desplazados desde el central Chapare, los 500 agricultores bolivianos, que viajaron a lo largo de 2.000 km entre el subandino boliviano y las selvas amazónicas del norte del país, se asentaron con la aquiescencia del gobierno del presidente Evo Morales, en la órbita de un plan amplio para poblar puntos estratégicos de la frontera boliviana con Brasil, establecida sobre 3.000 km desde el este tropical, sobre el Escudo Brasileño, hasta la cabecera de la cuenca del Amazonas, en el norte del país.

"Este es un acto de transformación objetiva del Estado Plurinacional y transformaremos el Estado ya no desde el Palacio de Gobierno, ya no desde la ciudad hacia la frontera, nos toca transformar el Estado desde la frontera hacia el interior del país", proclamó el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, punta de la lanza del ambicioso plan gubernamental de sentar la soberanía del Estado en las tierras bolivianas de la Cuenca del Amazonas.

En un acto celebrado en la capital de provincia Santa Rosa, Quintana subrayó que "acá nos instalamos como Estado y como Estado nos debemos comportar. Por lo tanto, acá, compañeros, nunca estarán solos, estarán junto a su gobierno junto a las instituciones del Estado, estaremos codo a codo".

En el ámbito del plan de asentamientos "comprometámonos a que nunca más ningún centímetro cuadrado de territorio será arrebatado ni por súbditos extranjeros ni por empresarios inescrupulosos que han hecho de esta región su latifundio su cheque en blanco", urgió Quintana en un enjundioso discurso.

El dignatario habló de la refundación de un nuevo tiempo en Pando.

"Vamos a cancelar esta historia del oprobio, del saqueo, en un historia de la producción y les vamos a enseñar desde este territorio entre amazónicos, andinos y vallunos a construir una patria, a respetar la patria, a proteger la patria", urgió a un auditorio plenamente involucrado en esa macropolítica.

La administración Morales instrumenta una política sin precedentes en la historia boliviana para el poblamiento de la frontera con Brasil y Perú, en el Amazonas, donde se han registrado las pérdidas territoriales, imperceptibles, lentas pero constantes de Bolivia más sensibles.

Más allá de los 490.000 km2 que Bolivia resignó a manos de Brasil en la Guerra del Acre, a principios del siglo XX, el país andino ha cedido territorios ante el avance de la frontera viviente de los famosos bandeirantes brasileños.

Con el objeto de preservar, además del territorio nacional, los recursos naturales, madera de alta calidad y castaña, además de oro, el gobierno de Morales ordenó, hace tres meses, el desplazamiento de puestos militares de avanzada en diversos puntos de la frontera con Brasil, además de todo, caldo de cultivo para bandas de narcotraficantes.

El programa de asentamientos que comenzó este lunes busca, además, promover un rubro de la producción agropecuaria en zonas donde se han radicado de forma ilegal familias de brasileños y que han sido tomadas por latifundistas.

El poblamiento del departamento Pando, donde la densidad demográfica es de un habitante por km2, "es nuestro programa de gobierno", proclamó Quintana.

La política oficial en Pando apunta a "transformar el país desde la frontera, para que la frontera no sea nunca más un lugar abandonado, para que la frontera nunca más sea un lugar desprotegido, para que la frontera se transforme en un polo de desarrollo", afirmó.

El ministro, punta de lanza de la primera constitución estatal en girones patrios, 184 después de fundada Bolivia, tales como Santa Rosa y Román, dijo que el programa de asentamientos, que prevé el establecimiento de 1.500 personas más en Pando, provenientes de los valles bolivianos, es un hito en la historia contemporánea del país.

"Tenemos que celebrar este momento histórico, este momento de reivindicación, de enmienda histórica. Desde hace 184 años que el Estado boliviano le dio la espalda a esta región, a la Amazonia boliviana. Hoy, ustedes -les dijo a las familias que también se asentaron en los caseríos conocidos como Federico Román- le están dando el pecho, le están dando el hombro, la mano, su corazón y su vida" al país, sostuvo.

Quintana resaltó la decisión política de despegar el desarrollo integral de Pando, desde un visión geopolítica, sin antecedentes en Bolivia desde 1825.

"No estaríamos aquí si no fuera por nuestro líder histórico, por nuestro presidente Evo Morales, por su patriotismo y por su estatura moral y por su estatura de gran estadística, que lo primero que hace es defender los intereses de nuestra patria para evitar que sigamos perdiendo territorio", afirmó.

El alto funcionario avizoró, en consecuencia, días promisorios para la región norte y nordestina de Bolivia, hoy la más deprimida y desierta del país.

"Esta región nunca más será la misma. Desde este momento, porque ustedes han venido a transformar esta región, abrazando a los compañeros pandinos y haciendo que nuestros compatriotas pandinos nos abracen para que juntos podamos cambiar la historia de este rincón de la patria, uno de los rincones más abandonados, más excluidos, más pobres, más despreciados por todos aquellos que solamente hicieron de nuestra patria su feudo, su latifundio y su billetera", vaticinó.

Quintana pidió a los recién llegados andino acudir a los lugareños para consubstanciarse con la cultura y formas de producción locales.

"Tenemos que pedir a nuestros compañeros pandinos de Santa Rosa del Abuna, de la provincia Santa Rosa del Abuná, que nos enseñen a producir al amparo del bosque, a protegerlo, a cultivar debajo del follaje del bosque para que podamos proteger el bosque para que podamos proteger el bosque, para que podamos producir al amparo de este bosque, instó.
Red Central/cc ABI

sábado, agosto 01, 2009

SURGE EN BOLIVIA UN PERIODISMO SEPARATISTA

La Cia

BOLIVIA: El peridista Walter Chávez, fue el blanco de algunos medios de comunicación ligados a los sectores más reaccionarios del país.

El nuevo ataque a Walter Chávez confirma que la CIA desarrolla un plan de Operaciones Sicológicas.

Por :Wilson García Mérida La Paz, 31 de julio.- (Datos & Análisis).- El Comando de Operaciones Sicológicas del Pentágono, que opera en Venezuela a través de una empresa mercenaria de comunicación, ligada a la CIA, viene expandiendo sus métodos en Bolivia. Prueba de ello es el reciente ataque mediático sufrido por el periodista libertario Walter Chávez, cuya presencia en la última reunión del gabinete de Evo Morales causó un insulso escándalo nacional. Con la misma mala fe, este emergente periodismo separatista continúa haciendo apología de la frustrada tentativa balcanizadora del mercenario Eduardo Rozsa y desinforma cínicamente sobre los inobjetables avances de la revolución agraria en Pando. Anualmente y de manera muy selectiva, el Servicio de Informaciones del Gobierno Norteamericano más conocido por sus siglas en inglés, USIS, “invita” a periodistas que por lo general trabajan en medios masivos de comunicación, preferentemente jefes de prensa, editorialistas, conductores de TV o reporteros “estrella”, con la finalidad de formatear no solo el estilo sino también, sobretodo, los contenidos que se diseñarán en el trabajo cotidiano de estos informadores “privilegiados” por las gentilezas de la embajada de Estados Unidos.

Prácticamente todos los periodistas bolivianos, con raras excepciones, que hoy ocupan puestos “decisivos” en los grupos y redes empresariales de la comunicación, han sido favorecidos por lo menos con un viaje a ciudades norteamericanas, a invitación de USIS, de donde retornan convencidos que el indio que gobierna a Bolivia es un terrorista. Son viajes de placer con hospedajes en hoteles de cinco estrellas para participar en “seminarios” y “visitas guiadas” a importantes medios norteamericanos. Una vez que retornan de esos viajes, estos colegas se ponen a órdenes de políticos fascistas directamente ligados a los dueños de los medios.

Esta forma de “cooptación” que es parte de las estrategias de la CIA para ejercer control sobre los sistemas informativos en Latinoamérica, se intensificó y amplió vorazmente desde los atentados del 2001 que derribaron las torres gemelas. Y está hoy intensificándose en Bolivia.

Soldados de la falacia

Tras la crisis del golfo Pérsico, la guerra contra Irak y el ataque del 11 de Septiembre, Estados Unidos descubrió que el control de la información y de todo el aparato tecnológico inherente a este ámbito, son las más eficaces armas de guerra. El periodista es conceptuado como una pieza clave en esas batallas invisibles pero de letales efectos sociales llamadas “Operaciones Sicológicas” (OpSic), cuyo objetivo es evitar que “el enemigo” (en este caso el gobierno de Evo Morales) pueda tener una opinión pública favorable a su gestión. La moderna concepción bélica de Estados Unidos opta por disparar mentiras, previamente a las balas o junto con ellas, produciendo efectos igual de devastadores.

Federico Montanari, citado por Joám Evans, afirma que hoy “es la comunicación misma la que puede convertirse en continuación de la guerra por otros medios”, a través de una “continua reversibilidad entre política y guerra, entre guerra y política convertida en comunicación”. Y esto nos lleva a la guerra psicológica en si, entendida como “el uso planificado de la propaganda y otras acciones orientadas a generar opiniones, emociones, actitudes y comportamientos en grupos foráneos, sean enemigos, neutrales o amigos, para que apoyen la consecución de los objetivos nacionales (de EE.UU. ndr)” (Daugherty).

Y no son precisamente sicólogos los profesionales llamados a ejecutar estas “Operaciones Sicológicas”, sino ante todo periodistas, comunicadores y publicistas.

América Latina, como en su momento lo fueron el Golfo Pérsico, el Medio Oriente y los Balcanes, es hoy el escenario donde se está librando una guerra informativa con todo su vigor, y tal es así que el Pentágono, en el afán de deshacerse de la incómoda presencia del presidente venezolano Hugo Chávez en el escenario mundial, ha reforzado su “Unidad de Operaciones Sicológicas”, con sede en Fort Bragg, desde donde operan 1.200 especialistas encargados de crear “mensajes fiables” para apoyar las políticas intervencionistas de Estados Unidos. En los hechos es un flamante apéndice de la CIA.

Según Rodrigo Guevara, el Comando OpSic del Pentágono se encarga de “empaquetar” discursos y lecturas de coyuntura “pre-fabricados” para su “consumo” en las poblaciones-objetivo. Durante la invasión a Irak y Afganistán, según informaba el Times, USAID (la agencia de cooperación norteamericana de la que depende USIS), elaboró y distribuyó decenas de miles de dispositivos de audio del tipo iPod (reproductor de música digital con disco duro o memoria flash) en los cuales transmiten mensajes cívicos empaquetados, “pero lo hacen por intermedio de una empresa contratista que asegura que no habrá ‘huellas’ del Pentágono o del gobierno de los EE.UU. en los mensajes”.

Rodrigo Guevara explica que además de la contratación de empresas mercenarias de comunicación, el Pentágono apela también al soborno de periodistas en los países ocupados o asediados. O se los copta mediante los placenteros viajes organizados por USIS.

En su guerra contra Hugo Chávez y el pueblo venezolano, el Comando OpSic del Pentágono contrató a una empresa mercenaria de comunicación, la Rendon Group, que es la encargada de “empaquetar” la línea informativa que guía el accionar de los periodistas venezolanos subordinados a esta forma belicosa de tergiversar la información. Tales métodos ya están en Bolivia.

Todo vale contra el peruano

El mercenarismo informativo que imponen la CIA y el Pentágono, está generando en Bolivia el surgimiento de un periodismo separatista, prejuicioso y abiertamente racista por la manera en que busca enfatizar las debilidades del presidente Evo Morales. En Bolivia, la famosa “objetividad periodística”, la ética informativa y la imparcialidad en el manejo del hecho noticioso son reliquias de un lejano pasado. Hoy pesa más la capacidad de convencer que el enemigo está a la otra vereda, que es indio y terrorista, aunque en ello se tenga que difamar y desinformar en detrimento del derecho ciudadano a conocer la verdad de las cosas.

Los ejemplos abruman; pero el caso reciente del periodista peruano Walter Chávez, que fue “sorprendido” por las cámaras ingresando al gabinete de Evo Morales durante una reunión celebrada en el municipio de Huajchilla, y que fue motivo de escandalosos titulares en primera plana, muestra en carne viva el modo en que el periodismo boliviano dominante desde los grandes medios de comunicación, se ha convertido en un vergonzoso apéndice de las estrategias separatistas y racistas que aún están en marcha. “Acusado de terrorista vuelve al gabinete de Evo”, es uno de los titulares mentirosos con que se busca intimidar a la opinión pública en el afán, alentado por la CIA, de minar la confianza ciudadana en el actual Gobierno indígena.
Walter Chávez, como todos sabemos en nuestro país, es un intelectual formado en la Universidad San Marcos, Perú, y se encuentra en Bolivia desde 1992 como refugiado político al ser perseguido por la dictadura de Fijumori. Se desempeñó como periodista durante más de diez años, fundando al comenzar la década de los 2000 el semanario independiente “El Juguete Rabioso”, que allanó el camino de Evo a la Presidencia. A mediados del 2008, el fascismo “desempolvó” la vieja calumnia de Fujimori sobre supuestos vínculos, nunca probados, con el MRTA y se promovió su “extradición” al Perú con el único afán de desacreditar al gobierno boliviano. Chávez fue periodista de La Razón y otros medios tradicionales durante los gobiernos neoliberales de Paz Zamora, Sánchez de Lozada, Banzer, Tuto Quiroga y Carlos Mesa, que lo consideraban “un buen periodista”, y a ninguno de ellos se le ocurrió extraditarlo al Perú cuando ejercían el poder. Pero cuando se lo vio junto a Evo Morales, resultó ser un “peligroso terrorista” al cual había que expulsar del país, sin considerar que además de gozar derechos de refugiado bajo el amparo de la ONU, Walter Chávez tiene un hogar formado en Bolivia, una hija nacida en La Paz, y en muchos aspectos es más y mejor boliviano que muchos políticos y potentados locales que buscan balcanizar a su país contratando a verdaderos terroristas como fue el mercenario húngaro-croata Rozsa.

En mayo del 2008, la Corte Suprema de Justicia emitió una sentencia inapelable asegurando que Walter Chávez no puede ser de ningún modo echado de Bolivia, menos extraditado, pues goza de estatus de Refugiado Político con todas las prerrogativas consagradas por la ONU. Y aunque se logró su destitución como asesor del Presidente, Chávez no perdió sus vínculos con los entornos de Evo Morales y tampoco tenía por qué andar oculto. Su “aparición” en el gabinete de Huajchilla no fue tal. Walter ingresa regularmente al Palacio para reunirse con Evo Morales, Álvaro García Linera o Juan Ramón Quintana, coordinando una serie de trabajos investigativos como aquel que, por ejemplo, viene realizando junto con el Servicio Informativo Datos & Análisis en relación al caso Rozsa.

Walter Chávez versus Rozsa Flores

“Oposición ve preocupada el retorno de Chávez al entorno de Evo”, dice un titular claramente insidioso, en el marco de la “operación sicológica” para minar la gobernabilidad del régimen. Walter Chávez es el chivo expiatorio que la CIA utiliza para que el periodismo separatista haga de las suyas.

Se miente con idéntica mala fe y perversa capacidad manipuladora cuando se pretende convertir la revolución agraria de Pando en una simple jugarreta electoral, y se busca impedir la migración de campesinos sin tierra del Ande a la Amazonía, estigmatizando ese hecho histórico como un “genocidio en potencia”.

Este mismo periodismo separatista que hace escarnio del derecho a la libre circulación que le asiste, como refugiado político, al periodista Walter Chávez, pretende convertir a Eduardo Rozsa Flores, el balcanizador contratado por los latifundistas del oriente, en una inocente víctima del “régimen terrorista” de Evo Morales. Fue inmoral la manera en que estos periodistas lograron amedrentar y desacreditar al colega español Julio César Alonso, quien llegó al país para informar sobre los antecedentes de Rozsa como un criminal de guerra investigado por la ONU. Ninguno de los detractores de Alonso se tomó la molestia de verificar los expedientes de la ONU con relación a los Balcanes, donde Rozsa efectivamente es acusado de varios asesinatos. He aquí lo que informó la Comisión de Derechos Humanos, en febrero de 1994, a través de un documento titulado “Carta de fecha 10 de febrero de 1994 dirigida al Presidente de la Comisión de Derechos Humanos en su 50º período de sesiones por la Misión Permanente de la República Federativa de Yugoslavia ante la Oficina de las Naciones Unidas en Ginebra”, donde se hace alusión explícita a las pillerías de Rozsa con un leve error en su apellido:

“A fines de 1991, la zona de operaciones de Osijek del Ejército croata contaba con una brigada internacional creada por Eduardo Rosses Flores (sic), el corresponsal del periódico catalán "La Vanguardia" en Zagreb. La brigada estaba compuesta de ex combatientes de la Legión francesa y mercenarios de las guerras en el Oriente Medio y América Latina. Solía operar por propia iniciativa en la región de Eslavonia oriental y participó en matanzas de civiles serbios en las aldeas de Divos, Ernestinovo, Tenjski Antunovac y otras”.

El mismo Relator de Naciones Unidas denunció que el gobierno de Croacia protegía a Rozsa Flores para impedir su enjuiciamiento en el Tribunal Penal Internacional de La Haya. Según el informe de la ONU, el gobierno croata lo encubrió con el argumento de que al ser ciudadano croata, no era mercenario:

“Con respecto a la octava acusación sobre una brigada internacional, de hecho se refiere a voluntarios. No hay datos que demuestren que fueran autores de asesinatos. Su comandante en jefe, el Sr. Eduardo Jorge Rosses Flores, nacido en 1960, es un ciudadano croata”.

Pese a esta contundencia del dato histórico que pudimos conocer gracias a JC Alonso, para los desubicados periodistas bolivianos que dominan la gran audiencia, nuestro colega español era el malo de la película sólo por decirnos que Rozsa fue un mercenario químicamente puro y que bien merecido tiene un lugar en el infierno.

El modelo más acabado de este inédito periodismo mercenario y separatista que está tomando cuerpo en Bolivia, es aquel que “maneja” en Santa Cruz el ex socialista Cayetano Llobet, empleado del empresario croata Branco Marinkovic, quien hace pocos días se compró todas las acciones del periódico El Día, cuyas páginas bañadas de frivolidad se imprimen ahora con las pólvoras empaquetadas del Comando OpSic del Pentágono. Y La Razón no se queda atrás. Ni qué decir de las grandes cadenas televisivas cuyos propietarios son aquellos latifundistas orientales que creen que el saneamiento de tierras y su distribución a los desposeídos del país es un “acto terrorista”.

La estrategia básica del genuino terrorista consiste en acusar de terroristas a sus propias víctimas. Fue algo elemental durante los sombríos días del Plan Cóndor. Y cuando el periodismo se presta a ese juego vil, significa que algo está fallando en las conciencias de estos colegas que deben estar aguardando, ansiosos, la próxima invitacioncita de USIS para viajar a EE.UU.